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Que todos tengan software; que nadie se quede atrás
Por Alejandro Arriaza - 22 de julio de 2005

Un ambicioso proyecto pretende poner la tecnología informática al alcance de los mayahablantes de Guatemala

Linux. Cinco letras que podrían significar el fortalecimiento de la interculturalidad de Guatemala, gracias al esfuerzo del proyecto Luciérnaga, conformado por tres organizaciones guatemaltecas, que acaba de terminar el primer prototipo de Open Office (versión Linux de Microsoft Office) al quiché, el cual fue presentado a medios de comunicación y representantes de ONG en marzo de este año. Esto lo expresa Julio César González, de Argos, una de las asociaciones que la conforman. En dos semanas se presentará la versión final.

Muchos caminos al mismo lugar

Todo empezó en diciembre de 2001, con la formación del Grupo de Usuarios de Linux de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Lugusac). En este espacio, donde se daban cita todos aquellos interesados en ampliar, enriquecer y mejorar los programas de este sistema operativo, se discutía la necesidad de que existiera software en idiomas mayas. ¿De qué serviría, se preguntaban los informáticos, llevar por ejemplo donaciones de máquinas y software, o capacitaciones, a áreas rurales remotas del país, si los destinatarios de esta ayuda no entendían con toda claridad lo que aparecía en pantalla?

Lugusac era un grupo de gente muy creativa, pero sin la estructura necesaria para hacerse cargo de los compromisos institucionales que semejante esfuerzo requeriría, por lo que González fundó junto a otros amigos la Asociación Tecnológica Argos, que se encargaría de los aspectos técnicos -es decir, la programación- del proyecto Luciérnaga, cuya meta era traducir Linux a los diversos idiomas de Guatemala.

Ajena a estos eventos, la Fundación Rigoberta Menchú Tum ya había sustituido sus sistemas Microsoft, explica Paul Menchú, de dicha fundación. No tenía sentido destinar recursos que podían usarse para el desarrollo comunitario y otros proyectos para el pago de licencias y la compra de máquinas nuevas, por lo que optaron por el sistema abierto. Al escuchar que en la Universidad de San Carlos se realizaría el Instalfest de Linux, Menchú decidió asistir para ampliar sus conocimientos del software, y allí conoció a González, quien le habló del proyecto Luciérnaga. Dado que uno de los objetivos de la fundación es la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, incluidos la defensa de su idioma y el acceso a educación de calidad, Paul se dio cuenta de que podían colaborar perfectamente en el proyecto, y se sumaron, como promotores y facilitadores. En este campo han dado difusión al proyecto, buscando que se sumen más organizaciones, y para el cual consiguieron financiamiento de la oficina de UNESCO en Uruguay. Con la parte técnica y la de promoción cubiertas, faltaba lo fundamental: el área lingüística. Fue así como la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG) se sumó a Luciérnaga.

Tecnología versus lenguaje

El proceso de traducción del sistema a Quiché fue complejo, ya que involucró el trabajo conjunto de dos grupos de especialistas muy distintos entre sí: los programadores y los académicos de la lengua. Un traductor contratado en la ALMG se reunía con el equipo de programadores de Argos para examinar y traducir la terminología. Era fundamental que quedara claro lo que significaba cada término, para darle la traducción más adecuada. En algunos casos no existía una palabra específica para un comando determinado, por lo que un grupo de académicos se reunía para crear un neologismo; es decir, una nueva palabra, surgida por las necesidades que impone la modernidad. Esto es ventajoso, dice González, ya que se decidió que algunos neologismos no tenían que ser traducidos respectivamente a cada una de las veintiuna lenguas mayas, por lo que podían quedar como términos comunes, constituyéndose así en elementos de unidad para la población mayahablante. ¿Qué otras ventajas pueden derivar de contar con un software en lenguas mayas?

"Construimos nuestra realidad a partir del lenguaje", dice Paul Menchú, "y esta riqueza ha tomado miles de años para elaborarse. Si un quiché le escribe a otro desde un software en su idioma, lo hace con más claridad, con lo que fortalece su identidad cultural". Y continúa: "Esto no conduciría, como temen algunos, a un aislamiento entre los distintos pueblos mayas y el idioma castellano. Así lo demuestra el caso de los pueblos autónomos de España, como el catalán o el euskera (vasco), donde hay software y todo tipo de elementos culturales en dichos idiomas, y además todo el mundo habla castellano".

"En Guatemala, las metas de Luciérnaga deberían ser política de Estado; tratar que la tecnología llegue a todos los habitantes de la forma más adecuada posible, respetando las diferencias de cada quien, pero quizá un día este esfuerzo sea tomado oficialmente", concluye Menchú.

Un gran trecho por andar

El logro de Luciérnaga es apenas un inicio: un programa traducido a un idioma. "Falta aún el explorador de internet, el cliente de correos, y muchos más, traducidos a todos los idiomas mayas, y al garífuna y xinca, si es posible", dice González. Para ello se necesita mucho trabajo y generosidad, y es que es económicamente imposible contratar traductores para todas las fases del proyecto. Por ello, los miembros de Luciérnaga esperan el apoyo de voluntarios, especialmente de traductores, pero también especialistas en programación, promotores, y quien quiera ayudar para hacer realidad la meta de que todos los guatemaltecos puedan sentarse ante una computadora y trabajar en su propio idioma.

EN LA WEB

Para tener acceso al proyecto Luciérnaga consulte las páginas web:

www.frmt.org

www.lug-usac.org

www.luciernaga.org

www.almg.org

o escriba a la dirección electrónica

juliocgc@gmail.com

LINUX PARA PRINCIPIANTES

Linux es una empresa que elabora programas de "uso libre", convirtiéndose en la principal competencia de Microsoft. Aunque hay un contrato que establece ciertas normas básicas, no hay que pagar ninguna licencia por su uso, y el programa puede circular libre y gratuitamente. Además, cualquier usuario inquieto puede hacerle al programa las modificaciones que le plazcan y compartirlas luego con otros interesados. En Lugusac llaman a esto "competitividad solidaria". Otra ventaja de este sistema es que elimina la "obsolescencia planificada"; esto es, que los programas corren en cualquier computadora, y no es necesario cambiar de equipo cada dos o tres años. También permite el contacto con comunidades de usuarios por todo el mundo.

La mayoría de programas de Microsoft -como los procesadores de palabras, hojas de cálculo, exploradores de internet, clientes de correos- están disponibles en esta opción informática.

Fuente: www.rebelion.org

 


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