Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 5 - 2008

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Por que no acepte la distinción de la Orden del Quetzal
Por Alfonso Bauer - Guatemala, 28 de octubre de 2008

Algunos días antes del 20 del presente mes tuve el agrado de recibir, en mi hogar, la visita del señor Carlos Menocal, funcionario de la Presidencia de la República. Vino a exponerme que el Gobierno de la República había decidido condecorarme con la Orden del Quetzal, en reconocimiento a mi actuación como ciudadano y servidor público durante el proceso democrático-popular de la Revolución del 20 de Octubre de 1944 (década 1944-1954).

Después de escucharle le manifesté que, conforme a mis principios de consecuencia política no me era posible recibir el homenaje de una administración pública que, de hecho, está de espaldas a aquel proceso nacionalista, popular y participativo, que fuera ejemplo en America Latina, por los altos valores cívico, político, social que enalteció, al servicio e las grandes mayorías de pobladores de nuestra patria.

Me es penoso dar estas explicaciones, porque fui, quizás, el primer guatemalteco que pensó en el ingeniero Colom como candidato a la Presidencia de la República. En 1999, siendo yo asesor de la Asamblea Nacional Consultiva de Poblaciones Desarraigadas (ANCPD), en vísperas a elecciones generales y estando afiliado a la Alianza Nueva Nación (ANN), que estaba aliada a la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), y al partido DIA, la URNG había propuesto como candidato presidencial al ex presidente del CACIF, Jorge Briz. Yo no estuve de acuerdo, porque si URNG combatió, durante 36 años, con las armas en la mano para establecer un régimen socialista en Guatemala, no era congruente que el primer mandatario fuese un miembro de la cerrada y absorbente cúpula de la oligarquía nacional. Se me respondió, que el motivo para nominarlo era que la URNG era señalada por diversos sectores sociales como una organización terrorista, lo cual no era cierto, pero deseaban infundir confianza pública, incluso en esos niveles dominantes del CACIF, con la proposición del señor Briz, como empleador.

Inmediatamente le hice saber a URNG si querían un empleador que no formase parte de la oligarquía, yo les podría dar un nombre. ¿Quien?. Me preguntaron, el ingeniero Álvaro Colom Caballeros, les respondí. Y ¿quien es el?, volvieron a interrogarme. Y les dije: "El es el Director del Fondo Nacional de la Paz (Fonapaz), a quien conocí con ocasión de ser asesor de las Comisiones Permanentes de Refugiados Guatemaltecos en Mexico (CCPP). Anteriormente, la señora Raquel Blandón, esposa del presidente, Vinicio Cerezo, había llegado a Chiapas a decirle a los refugiados que ya podían volver a Guatemala.

Las CCPP enviaron delegación, de la cual siempre forme parte, para participar en el Diálogo Nacional, y preparar los planteamientos de las condiciones de seguridad para el retorno de los cientos de miles de refugiados. Ya durante el gobierno de Jose Serrano Elías, el Ing. Álvaro Colom, frecuentemente visitaba los campamentos de refugiados, tanto en Chiapas, como Campeche y Quintana Roo. Atendía las peticiones de los refugiados y de su organización -las CCPP- y nunca les regaño. Si se aprobaba algo, se cumplía y nunca hizo una propuesta indecorosa, como es tan frecuente de la burocracia corrompida: "...te doy, para que me des". Y, en buena parte, los acuerdos que garantizaron un retorno digno de los refugiados, así como del reasentamientos de las comunidades de población en resistencia, que se había enmontañado en territorio nacional, durante el conflicto de la insurgencia armada, se debieron a la labor del ingeniero Álvaro Colom. Además, por su padre, Antonio y su tìo Manuel, ambos Colom Argueta, Álvaro tenía raigambre democrática y revolucionaria. Por lo tanto, fue, entonces, el candidato presidencial de la izquierda del paìs. Esta, logro nueve curules en el Congreso de la Republica, pero su candidato presidencial no triunfó y pronto abandonó las filas de izquierda, pero no el juego de las vicisitudes políticas, hasta asumir la primer magistratura para el período 2008-2012, sin duda porque era el candidato a quien menos tachas se le pedían adjudicar.

Durante los primeros meses de su administración se esmeró en actuar completamente de acuerdo con la oligarquía nacional, su organización empresarial CACIF y a las órdenes de la política imperial estadounidense, permitiendo además el saqueo de los valiosísimos recursos naturales no renovables (minerales, metales, hidrocarburos) y renovadles, como los forestales, por empresas transnacionales. Y sin que para nada acometa la urgente necesidad de resolver los graves problemas de la economía nacional, tales como el desempleo, la falta de acceso a la tierra por el campesino, principalmente indígena, el de los emigrados en EUA, el de la corrupción, de la violencia, de la impunidad.

Y sólo en las vísperas del sexagésimo cuarto aniversario de la Revolución del 20 de Octubre de 1944, se acordó de aquel proceso democrático-popular, nacionalista y participativo, exornando el Palacio de la Cultura con los colosales rostros de los ex presidentes Arevalo y Arbenz, pero importante es que siga su ejemplo.

Por lo anterior, le dije al funcionario de la Presidencia de la República, señor Carlos Menocal, que SÍ hubiese recibido la Orden del Quetzal, si el presidente Colom, su partido UNE y su equipo de gobierno dejaren el carro mortuorio de la globalización neo-liberal y, efectivamente, la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), que ha proclamado como divisa gubernamental la social democracia, administrase el país, conforme a dicha política como si quien estuviese en la Presidencia fuese su inolvidable tío, Manuel Colom Argueta.

Fuente: www.lahora.gt.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.