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Democracia, diálogo y desarrollo, según Hidro Santa Cruz
Por Andrés Cabanas - Guatemala, 17 de enero de 2013                

1. Introducción

Todas y todos somos (dignamente) Barillas

“Somos una empresa de diálogo, de paz, de consenso y de respeto a los pueblos de Guatemala (…) Lo que queremos es desarrollo para Barillas y para nosotros”. Luis Castro Valdivia, propietario español de Hidro Santa Cruz, 18 de diciembre de 2012.

Democracia, respeto, diálogo, paz, concordia, libertad, son palabras recurrentes en el discurso de los propietarios de Hidro Santa Cruz, la empresa que opera proyectos hidroeléctricos en Santa Cruz Barillas, Guatemala. Las palabras de 18 de diciembre reiteran la argumentación de la empresa:

“Hemos venido a Barillas con ánimo de contribuir a su progreso y desarrollo (…) Pedimos diálogo, pedimos paz, pedimos libertad y que las cosas se dialoguen y se hablen (…) No a la violencia. Todos podemos tener nuestra opinión, la que se quiera, pero todos tenemos que sujetarnos a la ley y a la paz (…) Nuestro deseo es paz, libertad y concordia con Barillas, de este proyecto nos beneficiaremos todos”. (Luis Castro, 18 de noviembre de 2011).

En sentido contrario a estas palabras, dirigentes comunitarios, organizaciones y población de Barillas, así como investigaciones sociales y artículos de prensa, señalan prácticas de imposición, violencia, autoritarismo, engaño, uso arbitrario de la ley (y otras) por parte de la empresa, desde su arribo al país. Entre otros hechos analizados y documentados, menciono los siguientes:

Hidro Santa Cruz utiliza el engaño para la obtención de sus objetivos: oculta a la población el objetivo de la compra de tierras; falsea la identidad corporativa a partir de la creación de empresas con diferentes nombres; no informa sobre intereses económicos conectados a la minicentral de Barillas (otras minicentrales, energías renovables, venta de bonos de carbono y economía verde, gestión del agua, alianzas con otras transnacionales, minería…); mintió durante años sobre la propiedad (somos una empresa guatemalteca).

Hidro Santa Cruz ejerce coacción y violencia por medio de la contratación de exmilitares como operadores, de una empresa de seguridad como resguardo de sus operaciones y del apoyo logrado por Policía Nacional Civil y Ejército. Estos actores amenazan la vida de líderes; generan terror (disparos al aire, amenazas); participan en agresiones sexuales a mujeres; se involucran en el asesinato del primero de mayo; obstaculizan la organización social; favorecen la represión y el creciente cierre de espacios de participación y libertad.

Hidro Santa Cruz condiciona el sistema de justicia, presionando la captura de líderes (están vigentes órdenes de captura) y la situación de los presos políticos (liberados el diez de enero tras una fuerte campaña social) a partir de poco disimuladas alianzas con sectores que tienen capacidad de control sobre los jueces y el Ministerio Público (el “rey del tenis”, vinculado a economía ilegal). Son significativas las amenazas de Juan Garrido, encargado del área social de la empresa, a las esposas de los presos: Si no aceptan a la empresa, se van a pudrir en la cárcel.

Hidro Santa Cruz suplanta la autoridad municipal, con tendencia a anularla, auto constituyéndose como actor político determinante en la zona.

Hidro Santa Cruz debilita la organización comunitaria, al perseguir a la dirigencia opositora, favorecer nuevas formas organizativas favorables a su proyecto (asambleas micro regionales, que suplantan a las asambleas comunitarias) y negar la participación de las personas adversas a la empresa, legitimando exclusivamente los liderazgos y espacios convenientes a su proyecto.

Hidro Santa Cruz impone y vincula el diálogo a la aceptación de la presencia de la empresa. Es decir, propone un diálogo con resultados predeterminados.

Hidro Santa Cruz desconoce los resultados (y las prácticas) de consulta comunitaria, realizadas de forma repetida desde 2007. Es decir, desconoce la democracia participativa y asamblearia.

Otra democracia y otro desarrollo

En la serie de artículos bajo el enunciado Democracia, diálogo y desarrollo, según Hidro Santa Cruz, se profundiza en la concepción de democracia y desarrollo de la empresa (ley y diálogo como mecanismos) y en las contradicciones entre esta concepción/discurso y sus prácticas abiertamente hostiles y agresivas (que generan ásperos y rotundos rechazos de la población).

La profundización del análisis implica:

Cuestionar el ejercicio de la democracia en un contexto de violencia y autoritarismo (la democracia como existencia de condiciones sustantivas, más allá de los procedimientos formales).

En el mismo sentido, reivindicar la necesidad de existencia de un contexto adecuado para el desarrollo de los procesos de diálogo, sin amenazas ni presión.

Debatir sobre una visión de desarrollo que no satisface a buena parte de la población de Barillas. Qué tipo de desarrollo, en beneficio de quién, bajo qué condiciones, son preguntas básicas a responder, por parte de la empresa y de la población. Se analiza específicamente la lógica de las minicentrales y de la denominada economía verde como nueva estrategia de acumulación, así como la red de actores beneficiados y vinculados a esta dinámica de desarrollo.

Visibilizar los argumentos sociales y comunitarios de la oposición a la empresa. Estos argumentos engloban lo económico, social, histórico, cultural, identitario, emotivo y político, y se concretan en propuestas:
ante la hidroeléctrica, ante las empresas, ante el modelo de desarrollo presentado por Hidro Santa Cruz, ante una democracia desdibujada y carente de contenidos.

Caracterizar la resistencia a la hidroeléctrica como un ejercicio colectivo y masivo de acción política y social, evidenciando como malintencionados y falaces los argumentos de la empresa, que hablan de una resistencia marginal, manipulada por actores externos, desinformada.

Sustraer el debate sobre democracia y desarrollo del poder de la empresa y otros actores de poder: hasta el momento, es Hidro Santa Cruz la que determina qué es democracia, qué es diálogo, qué es paz. La empresa dictamina qué es bueno (su desarrollo y su democracia) y qué es malo (todo lo que se opone a sus pretensiones). Democracia, desarrollo, legalidad, dialogo, libertad y paz en Santa Cruz Barillas deben ser reinterpretados y reapropiados en función de los intereses y el poder político de autoridades y comunidades de Santa Cruz Barillas.

Desarrollo la argumentación en los siguientes apartados:

1. Introducción. Todas y todos somos (dignamente) Barillas.
2. Diálogo y democracia bajo el fuego.
3. Qué desarrollo y para quién.
4. La reconstrucción de la democracia y la paz social en Santa Cruz Barillas.

Desarrollo para la empresa

La reflexión global cuestiona la actuación de Hidro Santa Cruz, puesto que la empresa reinterpreta a su favor los conceptos de diálogo y democracia:

el diálogo pierde valor (sustantividad) en condiciones de violencia y con cartas o contenidos marcados (la empresa impone un modelo de diálogo funciona a sus intereses);

la democracia se vacía de contenidos si se niegan las consultas y el liderazgo comunitario. La invisibilización de las opiniones y las propuestas de la población, permanentemente excluida y progresivamente criminalizada, y la utilización parcial y en beneficio propio de la legalidad y la institucionalidad, cuando no la generación de un régimen legal y un sistema de toma de decisiones propio (Estado de Sitio y mesa de diálogo), anulan los espacios de participación y la democracia asamblearia y comunitaria.

¿Y el desarrollo? Se mantiene en el segundo enunciado de Luis Castro Valdivia mencionado al inicio de este texto, en la literalidad del Queremos desarrollo… para nosotros.

La reflexión, centrada en la actuación de la empresa y en la respuesta de la población, trasciende la problemática de Santa Cruz Barillas: Hidro Santa Cruz no representa un caso aislado de actuación, sino un modelo vinculado a nuevas estrategias de expansión y acumulación (economía verde, energías renovables, pequeños proyectos con grandes intereses conexos) en alianza con corrientes neoconservadores del capital internacional y con el modelo neoliberal militarista en Guatemala.

Característica esencial de este modelo es el uso de la violencia y la generalización de un esquema de poder autoritario, que desprecia los procedimientos democráticos y tiende a generar una nueva institucionalidad favorable a la empresa y al grupo político que controla el estado guatemalteco.

Asimismo, la caracterización de un modelo Barillas implica una lectura de la actuación del capital a nivel global y del desarrollo del poder corporativo o del capitalismo corporativo, con sus redes de apoyo y operación. Esta articulación Hidro Santa Cruz/capitales transnacionales fortalece el accionar impune de la primera.

Al analizar Hidro Santa Cruz y Barillas como un modelo, podemos conectar e interpretar de manera articulada hechos aparentemente inconexos o casuales como:

la violencia de la empresa, de carácter estructural,

los sucesos del primero de mayo y la implantación del estado de sitio,

el proceso jurídico –viciado, inconstitucional- que se mantiene en la vigencia de órdenes de captura y en los procesos contra los presos políticos (clausurados solo de forma provisional),

la permanencia de la empresa, a pesar de todas las arbitrariedades e ilegalidades cometidas: entre ellas, el asesinato de un comunitario y el atentado contra otros dos, el primero de mayo de 2012.

Un ejercicio de dignidad

El análisis se completa con el resumen de los argumentos comunitarios y sociales para la oposición a la hidroeléctrica, que constituyen al mismo tiempo la agenda para el retorno de la paz social y el ejercicio de la democracia en Santa Cruz Barillas.

La resistencia, no siempre bien analizada ni comprendida, en alguna forma fugitiva de los esquemas clásicos de interpretación de las movilizaciones sociales (comunidades como sujetos, emergencia de nuevos actores, descentralización de luchas) ha logrado detener de forma reiterada el empuje de una transnacional que cuenta con amigos poderosos:

actores económicos internacionales, a través de los que obtiene compromisos de inversión por 30 millones de dólares,
autoridades del país de origen de la empresa: embajada, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de Industria y Competitividad,
policía y ejército de Guatemala,
un ejército privado autodenominado empresa de seguridad, que obra de manera impune (asesinato del primero de mayo),
apoyos institucionales en Guatemala,
violencia y terror como instrumentos fundamentales.

La historia de Hidro Santa Cruz en Guatemala es, así, el recuento de la represión, la falsedad, el engaño, el uso de la fuerza, el ánimo de lucro por encima de cualesquiera razones y derechos colectivos, pero también es el relato vivo de una resistencia entusiasta (a pesar de la violencia), prolongada (en medio del terror), convencida (superando los engaños y la cooptación), estratégica (a pesar de los errores en el tránsito del camino), coordinada (con todo y sus dinámicas individualizadas y sectorizadas), colectiva (porque marca el futuro de Barillas y de todas las personas y comunidades afectadas por un modelo de expansión), tenaz y terca (genuinamente barillense).

Es una resistencia digna, sobre todo digna: tenaz, terca, estratégica, prolongada, coordinada, colectiva, convencida y entusiastamente digna.

Sirvan estos artículos como homenaje a esta resistencia, especialmente a las mujeres esposas, familiares y amigas de los presos políticos encarcelados de manera injusta e ilegal el dos de mayo de 2012 y liberados ocho meses después.

A ellas y ellos, y no a Hidro Santa Cruz, corresponde decidir el futuro de Barillas.


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