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El Socialismo no fracasó
Por Antonio Castillo - Guatemala 26 de septiembre de 2018

El capitalismo está enfrentado a muerte con el socialismo. Por eso los capitalistas hablan horrores del socialismo. Por esto combaten a los comunistas, a los socialistas, a los revolucionarios.

El capitalismo es un sistema económico-político-social-ideológico donde los medios de producción (tierras, fábricas, empresas de servicios, dinero de los bancos) son propiedad de unos pocos: la burguesía. Pero no nos referimos a las pequeñas parcelas, al pequeño comercio, a los medios de producción del artesano, etc. Nos referimos a los grandes, principales y estratégicos medios de producción, con los cuales la burguesía realiza su principal objetivo: obtener la máxima ganancia, a costa de lo que sea.

En el capitalismo todo, absolutamente todo es una mercancía para vender, algo que va al mercado para que la población la consuma (dando ganancias a las empresas privadas, las de la burguesía). Bienes fundamentales como la salud, la educación, los servicios básicos (luz, agua potable, comunicaciones), la seguridad pública, incluso cosas como la sexualidad, los pasatiempos o las jubilaciones, todos están enfocados como mercancías que generan lucro a algunos. En este esquema, los órganos de niños, los niños y las niñas, son mercancía en el capitalismo.

Las grandes mayorías de trabajadores –¡que no son propietarias de esos medios de producción!– sobreviven vendiendo su fuerza de trabajo u ocupándose en pequeñas parcelas y comercios con los cuales apenas sobreviven. Las decisiones fundamentales no es cierto que las toma el pueblo a través del voto: las toma la clase dirigente a través del grupo de políticos de profesión (los que ocupan los altos puestos públicos del Estado: presidente, ministros, legisladores).

El capitalismo, a través de la explotación de la clase trabajadora y la naturaleza, produce enormes riquezas, pero las mismas se distribuyen muy injustamente, porque solo un pequeñísimo grupo de privilegiados tiene acceso a ellas. La clase trabajadora (obreros, campesinos, trabajadores de servicios, amas de casa, empleados varios, trabajadores informales), es decir: todos aquellos que vivimos de un salario o un pequeño ingreso autogestionado (¡o que ni siquiera lo tenemos!, como las amas de casa), aunque producimos la riqueza social, recibimos solo sus migajas. ¿Por qué? ¡¡Porque eso es el capitalismo: un sistema basado en la explotación!! Lo único que interesa es el lucro individual/empresarial. El "bien común" y la "democracia" de que hablan los políticos, es una absoluta mentira, no existe.

El socialismo, por el contrario, tiene como punto de partida la búsqueda de la justicia social, de la igualdad. No hay ningún derecho a que alguien lo tenga todo y una gran mayoría no tenga nada. En el socialismo, lo que se produce es de la clase trabajadora, de las grandes mayorías. Y las grandes decisiones nacionales las toman los trabajadores a través de mecanismos de verdadera democracia, con asambleas de base, con cabildos abiertos, discutiendo horizontalmente. ¡Eso es el poder popular!

Durante el siglo XX se dieron las primeras experiencias socialistas: Rusia, China, Vietnam, Norcorea, Cuba, Nicaragua. ¿Quién dice que fracasaron? La ideología burguesa. Porque, en realidad, no fracasaron. Como dijo Fidel Castro: "En el mundo hay 200 millones de niños de la calle. Ninguno de ellos es cubano". En todas las experiencias socialistas, los pueblos mejoraron sustancialmente sus condiciones de vida en comparación a cuando eran capitalistas o en comparación con las sociedades capitalistas. Sucede que la propaganda anticapitalista no muestra los logros específicos del socialismo: allí nadie pasa hambre, ni le falta educación y salud. Todo el mundo tiene acceso a vivienda, tiene asegurados sus servicios básicos, accede al deporte y la recreación. Por eso la población lo defiende.

Se dice que la gente "huye" de esos regímenes. ¡Mentira! De Cuba salen, en promedio, 10 personas diarias; de Guatemala: ¡200! El socialismo no es un monstruo. El monstruo lo tenemos aquí, con la empresa privada, en la burguesía y su Estado cómplice, que reproduce miseria, explotación y represión.

En el 96 Aniversario del Partido Comunista de Guatemala
69 Aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

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