La cultura precede a la ley
Por Álvaro Castellanos Howell - Guatemala,
10 de mayo de 2008
“¿Besos obscenos?”
Contra el cumplimiento de la ley no puede alegarse ignorancia, costumbre o práctica en contrario. Es un principio occidental que busca como fin último la certeza. Es una “ficción jurídica” razonable y necesaria. Pero en una sociedad plurilingüe y multicultural como la nuestra debemos reflexionar sobre la adecuada forma de aplicar y desarrollar dicho principio. Otto R. Menéndez, asiduo lector de elPeriódico, me hizo llegar una tesis de licenciatura en Derecho de la Usac de 1972, cuyo autor es Rolando López Godínez. Treintaiséis años después, sigue guardando actualidad el tema central de dicha tesis titulada La Ignorancia y la Incomprensión de la Ley Penal en el Medio Indígena Guatemalteco. Investigó y analizó más de cien casos, en los cuales los indígenas que cumplían sentencias de prisión no comprendían realmente por qué eran castigados de esa forma. Nunca contaron con traductores legales ni mucho menos con peritos culturales que pudieran explicar el contexto social y cultural de ciertas conductas que, bien comprendidas, podrían ser atenuantes o, inclusive, eximentes de responsabilidad penal. Sin embargo, hay ciertos casos alentadores, como el que ocurrió en Santiago Atitlán hace pocos años, en donde una persona de las comunidades aledañas que llevó cusha o boj para Maximón , fue detenido por el delito “in fraganti” de comercializar licor clandestino, pero que luego de un peritaje cultural y con la asistencia de traductores, fue liberado al determinarse que no cometió delito alguno, sino que estaba cumpliendo con un encargo comunitario para rendir culto a esa figura espiritual derivada del sincretismo religioso que es parte de nuestra rica cultura guatemalteca. A donde quiera que vayamos, vamos con nuestro bagaje cultural. No vaya ser que algún día nos pase algo similar a lo que le pasó a Richard Gere en India, cuando, en un acto televisado a nivel nacional le dio un intempestivo beso en la mejilla a una famosa actriz hindú y lo intentaron demandar por “actos obscenos”. Gere no sabía que eso podía ser un delito en India. Mediante la comprensión y el diálogo intercultural, el famoso actor logró salvarse de visitar inesperadamente una prisión hindú. La moraleja podría ser que para que el principio de primacía de la ley sea más realista, las leyes deben ser, no un producto de un proceso mental abstracto, sino el reflejo de la realidad social que pretenden regular y siempre guiadas por la primacía de la dignidad y los derechos fundamentales de las personas.
Fuente: www.elperiodico.com.gt - 090508 |