Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 9 - 2013

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Del fuero especial a los Tribunales de Justicia
Por Anamaría Cofiño. - Guatemala, 26 de enero de 2013

Asistir a la sala donde se está decidiendo el futuro de la Justicia es una oportunidad como pocas.

Qué diferente ser juzgado hoy, públicamente, acompañado por familiares y amigos, con un equipo que lo defienda, a ser capturado y conducido a sitios no identificados para ser sometido a interrogatorios violentos, juicio sumario y condena por parte de jueces enmascarados.

Ver a Ríos Montt cómodamente sentado, escuchando las múltiples acusaciones que se le hacen frente al juez que decidirá si se le juzga por genocida, es un hecho histórico que nos remite a los tiempos en que el mismo personaje, vestido de verde olivo, dictaba decretos y giraba órdenes que violaban los derechos humanos de la manera más flagrante y en dimensiones inimaginables.

Los Tribunales de Fuero Especial constituyeron una monstruosidad del terror estatal durante el período en el que Ríos Montt usurpó la Presidencia. Torturas, fusilamientos y desapariciones forzosas quedaron ligadas a estos procesos que se aplicaron contra personas acusadas de “subvertir el orden de la Nación”. Los jueces, nombrados directamente por el entonces jefe de gobierno, podían ser civiles o militares. Los detenidos no contaron con la debida defensa; se hicieron juicios arbitrarios a víctimas que no pudieron saber de qué se les acusaba y mucho menos comunicarse con sus familias. Hasta la fecha se ignora cuál fue su paradero.

Ahora es cuando podemos sentir cómo pasa el tiempo y cómo van cambiando las cosas. Hace apenas treinta años el país estaba sumido en una vorágine de destrucción y muerte provocada por un anticomunismo desenfrenado, irracional y cruel como pocos. Hay muchas pruebas que demuestran las masacres, los asesinatos a mansalva, las torturas, la violencia sexual, y una serie inmensa de crímenes que el Ejército cometió bajo el mando de sucesivos jefes de Estado militares. El que hoy se lleve a Ríos Montt a los tribunales legales es un hito que ya quedó indeleblemente marcado en la historia, tenga el desenlace que tenga.

La gente ixil que estaba en la sala desde temprano, y que ha escuchado los largos discursos de los abogados, que recuerda los hechos sangrientos y que hoy reclama justicia, son actores fundamentales que poco se toman en cuenta. Su presencia silenciosa nos enfrenta a la exclusión ante la ley, la economía y la política que han padecido durante siglos. Las empobrecidas comunidades de donde provienen fueron el escenario de atrocidades que atentan contra todos los derechos que la humanidad reconoce. Es gracias a su empeño, tenacidad y valor que hoy la justicia tiene oportunidad de hacerse valer.

En el otro extremo, un abogado exguerrillero defiende al exdictador inculpado. Causa extrañeza que hayan elegido a un traidor de la causa revolucionaria, olvidando que quien la hace una vez, la vuelve a hacer. Son extrañas las confianzas que se establecen entre coyotes de la misma loma. Aún así, la impunidad que deliberadamente instalaron en el Estado está hoy en cuestión.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.