Vuelta de hoja
Por Anabella Giracca - Guatemala, 19 de noviembre de 2008
Queda pendiente conocer las estrategias de atención para la educación rural.
Pronade bien vale un corrido. Para unos, literatura épica: oda de victoriosas hazañas. Para otros, tragedia griega: esa que nace con su destino ya trazado. Lo que sí, es que ahora ya es leyenda.
Su controversial paso por este mundo inicia en Chimaltenango con menos de 50 escuelas (1992, puede ser). Ya con el PAN, repiensan el programa en la lógica de políticas claramente decididas a poner a dieta al Estado y fortalecer modelos de privatización. El FRG llevó a cabo fallidos intentos por desaparecerlo, pero se quedó únicamente en intentos, cayendo en la trampa de su propio clientelismo. Los años floridos, Pronade los vivió durante el gobierno de la GANA. Ahí crece varios centímetros y adquiere una personalidad de complejos y limitaciones. No obstante, muchos sucumben ante sus encantos movidos por el argumento y fiebre de la “cobertura”.
Bien, la UNE ofrece trasladar a los maestros de Pronade al renglón 011. Por cierto, maestros que pasaron años sin ninguna garantía laboral bajo la afamada figura de “contrato”. El Congreso asigna un espacio administrativo acompañado de 300 millones para el feliz traslado.
En mayo, las autoridades del Mineduc alegan que los fondos no alcanzan para tal misión y piden asignarlos para “construcción de escuelas”. El Congreso suprime entonces el artículo 47 de la ley que también permitía el paso de los maestros automáticamente (sin proceso de oposición). Inician las protestas. Pero para no hacer más largo el corrido, después de intensas discusiones se llega a un acuerdo en donde todos ceden un poco y al mismo tiempo ganan mucho: maestros de Pronade, Mineduc y ANM. Se flexibilizan los criterios de oposición y con esto, Pronade pasa a la historia.
Vuelta de hoja. Ya no hay pretexto para el verdadero reto: conocer las estrategias de atención para la educación rural. ¿Qué líneas se implementarán en las escuelas del campo para alcanzar una auténtica equidad? Las escuelas siguen, los niños siguen, los maestros siguen, las comunidades siguen. Porque la niñez rural merece más que cobertura. No basta con construir una escuela. Esa escuela necesita corazón, y éste palpita justo en la calidad, que es pertinencia, excelencia, participación y compromiso. Maestros capacitados con las herramientas necesarias para trabajar. Con delirio esperamos ese momento educativo coherente: de absoluta entrega y pasión. ¡Para todos!
Fuente: www.prensalibre.com |