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Pronunciamiento de los landivarianos ante la opinión pública
Por Anónimo - Guatemala, 12 de abril de 2018

La guerra en Guatemala dejó enormes pérdidas humanas e intelectuales, socavando los cimientos de una institucionalidad académica que, a la fecha, no ha podido recuperarse.

Hace quince años, la Universidad Rafael Landívar inició un nuevo modelo educativo y académico que incluye docencia, educación integral e investigación. Bajo este modelo, se cuenta con una incipiente estructura universitaria que genera condiciones para la producción de conocimiento de modo autónomo y, con el pensamiento jesuita como respaldo, le brinda a la docencia un marco filosófico y ético que trasciende las aulas: esto ha significado la tranquilidad de trabajar sin persecución, preservando la integridad física y teniendo un ambiente laboral favorable para ejercer libertad de catedra, impulsar un Plan Estratégico Institucional y una Agenda de Investigación, libre de condicionamientos de cualquier tipo y una proyección social vinculada a la Compañía de Jesus.

A partir del 2017, la URL ha dado un giro inesperado a esta tendencia, por lo que miembros de la comunidad landivariana manifestamos, por una parte, nuestra consternación desde el punto de vista social por la tendencia a acallar toda aquella actividad académica y de proyección crítica que cuestione el orden corrupto del país y sus operadores. Hemos visto el despido de profesores que se han pronunciado al respecto, el intento de controlar el discurso de los estudiantes, la cuasi desaparición de los comunicados institucionales y los intentos de censura.

Por otra parte, estamos preocupados por el actual clima de incertidumbre institucional y laboral, producto del rectorado del sacerdote jesuita Marco Tulio Martínez desde febrero de 2017. Desde el punto de vista institucional, se están poniendo en riesgo los avances alcanzados, la política de mejora continua de carreras, así como los espacios académicos que garantizan la libertad de cátedra. Desde el punto de vista laboral, la incertidumbre se genera por despidos injustos, nombramientos a conveniencia y disposiciones arbitrarias.

En la historia reciente de la URL, se habían iniciado cambios basados en el espíritu que mueve a las universidades jesuitas: el servicio a la sociedad, la opción preferencial por los pobres y el impulso de ideas transformadoras, aportando al debate social con pensamiento crítico y valores de solidaridad y justicia, buscando aportar a los desafíos pendientes de la investigación y formación integral en Centroamérica, desde una perspectiva humanista, ética y con proyección social.

La posibilidad de una institucionalidad renovada en la URL, con un esfuerzo progresivo de crear comunidad académica y comprometida con los principios ignacianos, está en riesgo.

La ponen en peligro decisiones unilaterales, basadas en la concentración de poder clerical relegando el papel de los colaboradores laicos. Esto contradice el espíritu de la Compañía de Jesús, que busca dar responsabilidades y protagonismo a todos/as quienes integramos la misión.

La elección del nuevo rector en 2017 se dio de forma inusual, contraviniendo la práctica habitual de la universidad de presentar al Consejo Directivo una terna de profesionales jesuitas y laicos. Desde entonces, se recompuso convenientemente el Consejo Directivo, se redujo al mínimo el número de convocatorias y se desarrolló una serie de acciones inconsultas hacia todos los órganos de dirección de la URL, tales como el nombramiento en cargos de dirección de personas allegadas al rectorado, pero sin las calidades y competencias académicas y humanas para desempeñarlos, sustituyendo a personas que habían realizado una carrera importante en la URL.

El reciente despido del doctor Peter Marchetti es un caso emblemático de todo este proceso. Con una detallada carta pública, el ex Director de Gestión de Financiamiento Externo, divulgó la manera en que fue destituido, avanzando con la denuncia de algunos de los problemas que este colectivo confirma. Este no es un caso aislado sino ejemplar de lo que viene aconteciendo: como se argumentó anteriormente, ha habido también otros despidos fulminantes de académicos prestigiosos y gestores eficientes en las distintas facultades y otras dependencias de la universidad (como el despido de una veintena de profesionales de la Facultad de Humanidades guiados por criterios no académicos).

Este nuevo esquema de conducción de la universidad no permitirá superar, además, déficits administrativos históricos como la persistencia de regímenes de contratación que vedan derechos laborales de trabajadores, heterogeneidad en escalas salariales y contratación de servicios profesionales que disfrazan relaciones laborales.

Todo ello genera un ambiente incierto y una sensación de temor a perder la institucionalidad académica recuperada por la URL. Esto se expresa, por ejemplo, en el miedo sentido en la comunidad landivariana a manifestar inconformidad frente a los hechos, a iniciar proyectos de investigación que puedan ser censurados, al rompimiento del sentido de comunidad académica, y a la incertidumbre sobre el rumbo general de la universidad.

El rumbo definido por el provincial Rolando Alvarado y encomendado al actual rector, no solo sugiere la priorización de intereses personales propios y de sus más cercanos allegados, si no que permite la influencia de actores externos afines a personajes ligados
al pacto de corruptos y ha dado señales de abandonar la potente voz pública con la que la URL ha contribuido a orientar el debate a favor de la lucha contra la corrupción desde 2015. Es con esta pretensión de acallar la proyección de la universidad que se intentó
liquidar el medio Plaza Pública y que posteriormente por la presión de sus lectores se dio marcha atrás, quién sabe si solo de forma provisional.

De esta cuenta, consideramos urgente establecer los mecanismos necesarios para garantizar la sostenibilidad del proyecto institucional landivariano, en términos de docencia, investigación, y proyección, ante el intento de reorientarlo hacia un modelo de la élite, por la élite y para la élite económica; tirando por la borda toda la inspiración jesuita de aportar a una sociedad cada vez más justa e incluyente como reza el propio plan estratégico y los documentos institucionales oficiales. Es por eso que, aunque esta denuncia sea compartida por centenares de personas, solo se presenta por landivarianos hondamente preocupados y con la certeza de que la verdad necesita hacerse valer. De esta manera, la hacemos pública para frenar una potencial debacle institucional.

Solicitamos,

A los estudiantes, que se mantengan informados y confiados en que este período de crisis será superado y su formación no se verá afectada significativamente.

A profesores, investigadores, personal administrativo, que defiendan nuestro legado, porque esta Universidad no solo representa el esfuerzo de las vidas de muchos de nosotros sino porque aún tenemos muchos desafíos por delante para lograr que esta universidad crezca cualitativamente cada día y su ejemplo irradie entusiasmo y esperanza al país y al mundo.

A los jesuitas comprometidos con su misión, tanto del país como de la región, que cuiden la tradición jesuita y a poner en evidencia el ejercicio de aquellos que traicionan los más genuinos principios de la compañía de Jesús.

Al Consejo Directivo de la Universidad, que tome en serio la crisis universitaria y que frene el deterioro institucional que ya ha alcanzado grandes dimensiones. El Consejo aún está a tiempo de reivindicar su deber de resguardar los más altos intereses institucionales.

Al Padre General de la Compañía de Jesús, que ordene una investigación profunda de la crisis institucional de la URL para corregirla de raíz y para evitar que repita. Así mismo, a inducir una composición del Consejo Directivo que represente a la comunidad landivariana en su esencia y que sea capaz de defender las más hondas aspiraciones de la Compañía de Jesús en el pais.

A la opinión pública en general, que esté alerta ante la evolución de esta crisis y ante las repercusiones que ésta pueda tener en el ámbito nacional.

Fuente: Enviado a la Redacción


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