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Cuando la clase alta reflexiona
Por Álvaro Velásquez - Guatemala, 10 de mayo de 2013

Lo he sugerido antes en otra parte: no hay gente más consciente del conflicto de clases que las clases dominantes, dada su propia conciencia de exclusividad. De ahí que según la nación que se trate, oscilan entre la mano dura o el consenso para mantener la gobernabilidad y el proyecto de nación. En Guatemala, impera la autocomplacencia.

Por ello, es gratificante ver cuando ciertas fracciones ocupan su influencia para generar conciencia entre sus pares, generando reflexiones en la dirección correcta. Justo con esto me topé en el sitio web de UFM que divulga un foro realizado en sus instalaciones a partir de un video-documental producido por el programa Dimensión de Dionisio Gutiérrez. El Foro sobre el Modelo de Desarrollo fue conducido por Gutiérrez y el economista Hugo Maul. (http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Gutierrezdesarrollo).

El video es un prontuario de estadísticas económicas y sociales que desnudan nuestra realidad. Concluye que para que Guatemala empiece a tener un verdadero desarrollo se necesita crecer al menos al 6% del PIB en los próximos 25 años, porque el ritmo de 1.6% neto en promedio es insuficiente. Un problema adicional es, dice Maul, que “no hemos hallado un nuevo motor de la economía” que hale al resto de la sociedad. Hasta ahora, digo yo, la imposición del modelo extractivista y venta de recursos naturales, más bien ahonda la conflictividad ambiental y cultural, aunque ello no fue considerado allí.

Maul y Gutiérrez convocaron a su auditorio a repensar Guatemala y su compromiso con la sociedad. Gutiérrez, habla de “rescatar la política” y que “la política, el gobierno y las élites” deben lograr un acuerdo para rescatar al país. Afirma que “la pobreza y la desigualdad son una gran fuente de conflictividad social” y que ha habido “costos reales de la inacción, un saldo negativo acumulado, facturas históricas no pagadas” que lo alimentan.

Maul arguye: “reconozcamos que somos una comunidad de destino” y que “la sociedad no es solamente una suma de individuos buscando cada uno su propia racionalidad” sino “un tejido social”, que hay que cimentar. “Si no se hace algo a tiempo –dice-, ustedes tienen que verse a las caras porque el pastel va a ser cada vez más pequeño” y cita: “barbarians at the gate”, lo que implica “salir de nuestro confort”, “como clase, dominante, no somos relevantes en la globalización”, “necesitamos de la colectividad”.

Las reacciones de su auditorio son de desconcierto. Uno de los jóvenes dice que el video con sus datos negativos, puede asustar a los inversionistas extranjeros. Ergo, nuestro país da vergüenza pero no hay que decirlo. Otros alegan que de nada sirven los proyectos de ayuda social, porque la gente no la quiere, y que muchos conflictos son generados por grupos interesados, o que tienen desconfianza en las instituciones públicas. Con todo, el mensaje es un fuerte aldabonazo.

El problema está en las soluciones propuestas. 1) Crecimiento económico, per sé; 2) Quintuplicar la inversión extrajera, mediante una legislación “temeraria”, al parecer Gutiérrez está pensando en las “Leyes de Fundesa”; 3) Preeminencia de la inversión privada para el esfuerzo económico y contención del gasto público. Tenues referencias a la promoción del mercado interno, y nula idea de la Economía del Bien Común y del capital humano.

Así, dicha reflexión no deja de caer en saco roto, porque aunque el llamado, y la estrategia de consenso son correctos, ya en sus herramientas es más de lo mismo. No obstante, dejaron la puerta abierta.

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