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El CACIF y la reforma política
Por Álvaro Velásquez - Guatemala, 14 de junio de 2013

Hace un par de semanas fui invitado a un diálogo con representantes de las Cámaras empresariales agrupadas en el CACIF. El motivo era discutir la reforma política electoral y dentro de ello conocer más en detalle algunas de mis posturas públicas al respecto, la mayoría de ellas contenidas en el ensayos “Venciendo al Minotauro: apuntes de reforma política y partidaria en Guatemala” (Flacso, junio, 2011).

El CACIF anda en consultas además con otras expresiones de la sociedad civil y expertos que han levantado propuestas electorales y que en su mayoría se recogieron en las más de 30 ponencias que se discutieron en el marco de los diálogos que sobre el tema organizó la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso de la República el año pasado. El que dio como resultado un dictamen aprobado por 10 de los 13 partidos representados en dicha Comisión.

El tema de la reforma electoral duerme el sueño de los justos en el Congreso, al parecer porque las bancadas Patriota y Líder se niegan a pasar una ley que les afecte. Como sea, está claro que el régimen electoral llora sangre y para muestra la red que el capo Medrano ha construido en Chinautla y del que el gobierno actual se benefició ampliamente.

Mi tesis es que el actual régimen electoral está en manos de los ricos y mafias y que los partidos están en manos de sus dueños. Donde prevalecen toda clase de desviaciones antidemocráticas, desde el clientelismo hasta la venta de cargos de elección popular.
La causa principal del mismo es que se trata de un régimen privatizado donde el financiamiento público es apenas una nigua que da como resultado que ni los partidos ni los representantes se muevan por ideologías o intereses nacionales sino por puros negocios familiares.

Par mí sorpresa, representantes del CACIF están de acuerdo con tal diagnóstico (matizado) y que la falta de transparencia y mercantilización de la política ha generado un sistema político incontrolable. Y todavía más. Afirman que hay que hacer algo para revertirlo. Dentro de las dos horas y media que duró la discusión, hubo otras coincidencias tales como la necesidad de oxigenar el sistema mediante las elecciones legislativas de medio periodo o evitar la reelección indefinida de alcaldes y diputados o sobre cómo potenciar una publicidad equitativa para los partidos en campaña.

En otros puntos, en cambio solo hubo aproximaciones como el caso de reformar el sistema de elección por planillas o la necesidad de profundizar el debate sobre si el TSE debe dirigir las Consultas Populares locales a efecto transparentarlas o sobre la regulación de las encuestas electorales. Hay también temas menos considerados como lo es la equidad de género y étnico en la conformación de listas de elección

Es claro que el CACIF solo es una más de las expresiones organizadas del sector privado, pero de mucha relevancia debido a que se comporta como sindicato patronal y de ahí su beligerancia e influencia sobre varios gobiernos. Sus propuestas públicas a menudo pujan en dirección contraria a la democratización y la soberanía económica de este país, pero tenerlo como aliado en un tema toral como lo es la reforma política y del sistema de partidos, sería fundamental.

Es desde esa perspectiva que valoro positivamente la apertura y voluntad de consenso que esta generación de dirigentes empresariales está mostrando sobre este tema. Nunca se debe cejar en la necesidad de tender puentes y alcanzar el máximo consenso social para la acción y si este no llega a ser pleno, ello no inhibe la acción.

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