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“Salvar la tierra para las futuras generaciones”
Por Arnoldo Villagrán* - Guatemala, 10 de diciembre de 2019
Arnoldoguate5@gmail.com

En las últimas décadas, se ha acelerado la Conquista del Espacio, concretamente la posibilidad de colonizar otros planetas. Se debe analizar detenidamente que propósitos encierra la acción de colonizar.

Marte y Venus son los planetas más cercanos a la Tierra y posibles candidatos. En el caso de Venus el calor asciende más de los 400 grados centígrados por lo que sería casi imposible la vida humana. Marte, tal como se encuentra actualmente, es un planeta desierto, casi estéril, donde las posibilidades de vida y de acoger a los humanos se plantea limitada. Sin embargo, Marte es el planeta que más posibilidades ofrece para ser habitado por los terrícolas, pero se debe realizar un trabajo mayúsculo para convertirlo en habitable. Aunque la fecha de lanzamiento del primer ser humano aún varía, según sea la NASA o alguna iniciativa privada, parece que la década de 2030 es una de las señaladas en el calendario.

Es fácil perderse entre tanto empresario implicado, con una gran lista de compañías y empresas privadas que se encuentran detrás, con el propósito de conquistar el planeta rojo. Ello también se ha convertido en una carrera por llegar primero. Se han enviado muchos satélites, sondas y robots. Son muchos los nombres propios con los que cuenta el primer viaje tripulado a Marte y faltan muchos problemas técnicos, de supervivencia y logísticos por solventar.

En primer lugar, se debe crear una atmósfera, se debe convertir en fértil el suelo para sembrar las plantas que sirvan de alimento a los colonos. Se deben descubrir fuentes de agua. Se deben contrarrestar los fenómenos meteorológicos que ocurren como las tormentas de arena, superiores en fuerza a los ciclones de la Tierra. Se debe pasar un proceso de aclimatación para contrarrestar los efectos de la gravedad de ese planeta. También se debe encontrar una forma de neutralizar la radiación cósmica.

En los gastos, los esfuerzos, los recursos y los candidatos humanos para realizar tal colonización, se tendrá que desarrollar un trabajo titánico para ser colocados en ese planeta. En primer lugar, su viaje será de no retorno, ateniéndose a las consecuencias y problemas que se les presenten. En ese caso, ellos tendrán que ser autosuficientes y confiar en sus propias posibilidades y en la tecnología disponible.

El primer viaje se calcula que tendrá lugar alrededor del 2030 y según se conoce, ya están inscritos 70 mil candidatos, mujeres y hombres para ser los pioneros y futuros habitantes de Marte.

La pregunta que subyace en el ambiente es: ¿Está la Tierra al borde de su destrucción? ¿Ya no se podrá rescatar la Tierra y por eso la humanidad debe migrar? ¿Por qué la urgente necesidad de colonizar otros planetas?

Se ocurre pensar que esos billonarios gastos y recursos que se invertirán para hacer habitable el planeta rojo y su colonización, se deberían invertir en salvar la Tierra para las futuras generaciones.

Se calcula que aún se podrá vivir en la Tierra durante los próximos 400 mil millones de años, tiempo que le queda de vida a todos los planetas que conforman el Sistema Solar.

¿Hasta dónde llega la destrucción que el ser humano le seguirá ocasionado al planeta y cuánto tiempo más ésta tendrá que soportarlo sin llegar a su destrucción definitiva? ¿Cómo es posible que la humanidad se destruye así misma y su entorno natural, en beneficio de quién?

Los hielos de los polos se derriten por efectos del cambio climático y el efecto invernadero y los mares han aumentado su nivel promedio. Los bosques en América Latina y sobre todo en Guatemala, son talados e incendiados para realizar proyectos económicos y siembras extensivas, de productos que no son alimentos para la sobrevivencia de la humanidad, que agotan los nutrientes del suelo, donde la hambruna se ha convertido en una epidemia. Por ejemplo la Palma Africana, que sirve para elaborar aceites de todo tipo; la caña de azúcar que tampoco es alimento sino un edulcorante venenoso; el Café que es solo un aromático sin propiedades alimenticias. Ahora también se observan las ganaderías impulsadas por los narcotraficantes como fachadas para construir pistas de aterrizaje en el trasiego de la droga.

La flora y la fauna se ha destruido por acciones humanas y muchas especies han desaparecido para siempre, al igual que los necesarios pulmones del mundo. Existe una gran depredación de los recursos ubicados en los países subdesarrollados. Los yacimientos de petróleo han sido explotados hasta el agotamiento. Los minerales, metales y materiales estratégicos son extraídos con fines bélicos y no por el bienestar y desarrollo de la sociedad. Se destruyen las fuentes de agua, se contaminan ríos, lagos y manantiales. Los mares se han sometido a una gran contaminación por desechos sólidos y químicos; y la fauna marina se extingue inexorablemente. La industria que libera gases tóxicos a la atmósfera, produce sin que exista demanda y necesidad de las sociedades de esos productos, además sin que las mayorías los puedan comprar, con lo cual se saturan los mercados, tratando de obtener la máxima ganancia de los dueños de las empresas.

Mientras tanto se consumen grandes cantidades de combustible fósil no renovable para producir energía eléctrica; se producen gases tóxicos con los cuales se contamina la atmósfera; se consumen grandes cantidades de materias primas para ser transformadas en la industria; se utiliza transporte a nivel mundial y local para colocar la producción en el mercado.

Los países más industrializados y sus empresas, son los principales depredadores. Talan los árboles para obtener maderas preciosas, para impulsar siembras extensivas y proyectos ganaderos del crimen organizado. Contaminan las aguas en la extracción de metales preciosos, y queman combustibles que se convierten en gases tóxicos. Agotan los recursos naturales de los países subdesarrollados y no promueven políticas con los gobiernos anfitriones para resarcir los daños causados.

Son estos países, los que en la práctica no cumplen con los tratados internacionales encaminados a la conservación del medio ambiente, como el Tratado de Kioto y el de París, porque éstos les imponen restricciones en cuanto a la emisión de gases. El objetivo principal de estos tratados es disminuir el cambio climático cuya base es el incremento forzado del efecto invernadero. El mayor interés de estos países desarrollados son las ganancias de sus monopolios, de las empresas trasnacionales y no el bienestar de la sociedad humana.

El futuro del planeta Tierra no está en su agenda de prioridades y otro motivo de la conquista espacial es obtener recursos que no existen en la Tierra o se encuentran en cantidades limitadas que puedan ser explotados en beneficio de sus proyectos económicos y estratégicos.

Él entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton firmó el acuerdo de Kioto pero el Congreso de su país, donde las empresas tienen representantes, no lo ratificó, porque ponían en juego sus ganancias, por lo que su adhesión sólo fue simbólica hasta 2001, en el cual el gobierno de Bush se retiró del protocolo. (Estados Unidos, con apenas el 4 % de la población mundial, consume alrededor del 25 % de la energía fósil y es el mayor emisor de gases contaminantes del mundo). En 2015 el presidente Obama a través de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por su sigla en inglés) puso como objetivo la reducción de las emisiones en un 30 % para 2030.

La Unión Europea, como agente especialmente activo en la concreción del Protocolo, se comprometió a reducir sus emisiones totales medias durante el periodo 2008-2012 en un 8 % respecto de las de 1990. No obstante, a cada país se le otorgó un margen distinto en función de diversas variables económicas y medioambientales según el principio del «reparto de la carga».

En 1998, los países industrializados aumentaron sus emisiones hasta un 10%, entre ellos EE.UU., que sobrepasó los límites aumentándolas más de un 20%. Para evitar los controles, muchos de estos países han trasladado sus fábricas a países subdesarrollados, donde las emisiones están creciendo a una media de un 6% anual.

En un pasado mediato, los descubrimientos de nuevos continentes, lugares lejanos, de mares y ecosistemas, fueron registrados en la historia como grandes saltos de la humanidad. Posteriormente con la creación del Sistema Colonial del Imperialismo, llevaron el propósito de tener el control de los recursos de los lugares descubiertos. Los recursos extraídos en América, África y Asía, tuvo lugar mediante, la conquista, el control político-militar, la colonización, el esclavismo, la explotación y el saqueo; la imposición por la fuerza de regímenes colonialistas explotadores. Se debe recordar también que las guerras, en su totalidad, tienen su origen por el control de los recursos.

En la actualidad es la fórmula para conseguir los recursos de países como Venezuela y Bolivia: Petróleo y Litio. Esto por la fuerza y provocando golpes de Estado, apadrinados por Estados Unidos. Por esa razón los gringos han reactivado el Tratado Interamericano de Defensa, TIAR y la utilización de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, que dio un giro geográfico para convertir a América del Sur en el principal blanco de sus intervenciones.

Los colonos de los planetas, serán los futuros trabajadores en beneficio de las trasnacionales que están financiando la conquista del espacio, y no por el bienestar ni la sobrevivencia de la humanidad.

 

(Consultas en revistas, publicaciones de medios e internet)

* Politicólogo.

www.albedrio.org


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