Las dos Bolivias
Por Adrián Zapata - Guatemala, 8 de mayo de 2008
Lo que subyace en esta peligrosa contradicción no son sólo elementos de carácter étnico...
El fin de semana pasado tuvo lugar, en el departamento boliviano de Santa Cruz, un referéndum autonomista, según unos, y separatista, según otros. La poderosa y rubia oligarquía cruceña lidera esta iniciativa política que enfrenta al gobierno del presidente indígena Evo Morales.
Lo que subyace en esta peligrosa contradicción no son sólo elementos de carácter étnico, aunque obviamente están presentes fuertemente. Lo que se está definiendo es una problemática estructural que se manifiesta en la reivindicación o el rechazo a la nueva Constitución que fue elaborada desde la perspectiva de los sectores pobres y secularmente excluidos, que coincidentemente con indígenas, y que ahora se expresan a través del presidente Evo. Sin duda que quienes se enfrentan son los depauperados campesinos indígenas que habitan en las zonas mineras del oeste y las élites empresariales que dominan las prósperas regiones orientales, en otras palabras: la dos Bolivias.
El rechazo a la nueva Constitución que ferozmente manifiesta la oligarquía boliviana se basa en su pretensión de controlar los recursos naturales, incluyendo la producción de hidrocarburos, así como evitar que se consume la reforma agraria que está presente en el texto constitucional.
Las autonomías regionales, tan importantes para la democracia y el desarrollo de un país, están previstas en la nueva Constitución, pero de manera diferente, sin atentar contra la unidad nacional y en el marco de un Estado que pretende superar las seculares desigualdades e inequidades existentes. Este espíritu no coincide con las pretensiones de los sectores oligárquicos que se niegan a ver disminuidos sustancialmente sus ancestrales privilegios.
La iniciativa política de los cruceños se enmarca en una estrategia más general de las derechas sudamericanas, particularmente en Ecuador y Venezuela, donde también se promueven acciones similares en Guayaquil y Zulia, respectivamente, dirigidas a conformar una “confederación separatista autonómica”, según denunció el presidente Correa, el sábado pasado.
Pareciera estar claro que las derechas latinoamericanas no aceptan los resultados de los procesos democráticos cuando éstos son contrarios a sus intereses y sin el menor pudor prefieren atentar contra la unidad nacional de esos países, para reconstruir los espacios geográficos de su poder político, en aras de mantener su dominio económico.
El futuro boliviano es incierto y se impone una negociación que priorice los intereses nacionales. Sin duda que el presidente Evo enfrenta una situación muy difícil porque aunque mantiene el respaldo de la mayoría de la población, pobre e indígena, comprobado en las encuestas, no puede ignorar la concentración de poder económico que persiste en manos de las cúpulas oligárquicas.
Mientras tanto, para nosotros los guatemaltecos (as) esta experiencia es aleccionadora, ahora que todavía estamos a tiempo.
Fuente: www.sigloxxi.com - 080508 |