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El presupuesto/impuestos y las "coincidencias"
Por Adrián Zapata - Guatemala, 21 de noviembre de 2008

No es creíble la “coincidencia” temporal entre los siguientes hechos: la desbordante crítica a Sandra de Colom y a los programas presidenciales relacionados con el Consejo de Cohesión Social; la recta final en la aprobación del presupuesto nacional; la “reforma” fiscal que propone el Ejecutivo; y la cruzada emprendida por las cúpulas empresariales contra la aprobación de ambos.

Los empresarios, a pesar de que ya habían llegado a un acuerdo en esta materia con el Ejecutivo comenzaron utilizando la crisis mundial para justificar su rechazo. Sin embargo, el propio Banco Mundial ha hecho análisis que contradicen las visiones restrictivas de las políticas económicas, lo que ha sido contradicho por los oficiosos voceros de las cúpulas empresariales guatemaltecas. ¡Reniegan hasta de sus antiguos mentores cuando se trata de defender sus privilegiadas billeteras!

Que conste que señalar esta amañada coincidencia no es abogar por evitar las críticas a la práctica política de la esposa del Presidente, que podrían ir desde la ausencia de legitimidad para jugar el rol que desempeña (¿quién la eligió?), hasta las dificultades que existen para fiscalizar, contable y políticamente, la ejecución de los programas de transferencias condicionadas, pasando por el atropello a la institucionalidad que implica su protagonismo (que gráficamente se expresa en las reuniones de Gabinete donde al centro está la “pareja presidencial” y, acompañándolos, el Vice).

Lo que trato de decir es que debemos separar los problemas.

Las argumentaciones de las cúpulas empresariales y sus voceros, para justificar su resistencia al aumento del gasto social y de cualquier “reforma” fiscal, resultan insustanciales y han sido rebatidas hasta por los análisis de las institucionales financieras internacionales. Por eso, ahora suman la creación de un ambiente mediático que intenta asociar corrupción y clientelismo con la pretensión fiscal del Ejecutivo.

Así que no mezclemos cosas distintas. No dejemos que nos acerquen el árbol hasta el punto que no podamos ver el bosque. Hace falta una discusión a fondo, donde se analicen, entre otras cosas: las posibilidades y limitaciones que tienen las políticas sociales de transferencias condicionadas para resolver, por sí mismas, problemas que son estructurales; las garantías de su indispensable despolitización, para evitar su sesgo clientelista (comenzando por tener la sensatez política para definir quién preside la institucionalidad respectiva), y el aseguramiento de su transparencia. Pero lo anterior no debió ser utilizado para descalificar la necesidad de una políticas fiscal globalmente progresiva y de un presupuesto que al menos en algo contribuya a paliar los efectos de la crisis financiera mundial sobre las víctimas de toda la vida.

Despolaricemos el debate, aceptando todos la necesidad de una política fiscal redistributiva.

Fuente: www.sigloxxi.com - 201108


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