Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Esta boca es mía: Comentarios obligados a un artículo de Jorge Murga
Por Byron Garoz - Guatemala, 25 de octubre de 2007
garozbyron@yahoo.com.mx

Me referiré a las conclusiones principales de Jorge Murga en su artículo “La Cuestión agraria diez años después de la firma de la Paz”, publicado en la revista electrónica Albedrío el 29 de septiembre de 2007.

No lo hago solamente por estar en desacuerdo con las conclusiones a que arriba el autor, con quien he conversado en algunas ocasiones y me parece un investigador con experiencia; cada persona puede concluir en sus estudios “sobre la sociedad” como quiera -objetivamente o no-, pero mucho del trabajo de apoyo analítico de dicho documento lo constituyen estudios que, junto a otras y otros investigadores, he realizado en diversos espacios de trabajo [1].

De la estructura de pensamiento y de la evidencia que dan consistencia y (por tanto) coherencia a nuestros hallazgos, Murga extrae conclusiones erróneas. Por rigurosidad científica, debo situar el sentido de estos aportes y las conclusiones que en general pueden derivarse de ellos, siguiendo la lógica de sus autores [2].

Primero, debemos recordar que la negociación de los Acuerdos de Paz fue un proceso complejo, de varios años de duración y donde uno de los elementos fundamentales que empujó a las fuerzas insurgentes al diálogo fue el sufrimiento de la población guatemalteca por las políticas contrainsurgentes aplicadas por el ejército y otras fuerzas represivas del Estado [3].

Esta línea de investigación no la emprendimos para “cuestionar” los Acuerdos de Paz como erróneamente algunos pensaron, sino para mostrar cómo la aplicación de políticas neoliberales afectan negativamente a países como Guatemala. No voy a repetir las evidencias aportadas por nuestros estudios –en términos generales bien recogidas por Murga en su escrito- que demuestran lo nocivo de la aplicación de dichas políticas en nuestro país.

Precisamente ahora retomamos iniciativas para -junto a organizaciones y redes de otros países- continuar con el cuestionamiento, debate y reversión de la aplicación de políticas (paquetes de) del Banco Mundial, el BID y otros organismos financieros internacionales.

Yendo al grano: En el estudio de Murga, luego de 19 páginas de documentación, aparece una página donde el autor expresa su visión de la problemática nacional y expone sus conclusiones sobre ésta. Cito las conclusiones y las comento brevemente:

1) “... los acuerdos (de paz) relacionados con la problemática agraria sirvieron más para consolidar el modelo neoliberal que para aliviar las necesidades campesinas ... “ (Pág. 20, el resaltado es mío).

Pues no, la aplicación de políticas neoliberales no ha servido para consolidar el modelo, al contrario, se ha confirmado que no es un modelo viable en Guatemala ni en otros países, y que no genera bienestar económico, desarrollo o gobernabilidad, conceptos que forman parte del discurso del Banco Mundial.

Lo anunciamos hace años: La aplicación de ese modelo traería incremento de la conflictividad agraria, mayor pobreza, deuda agraria y reconcentración de la tierra, entre otros. La evidencia es abundante.

2) “ Bien aprovechada por la oligarquía, la lógica liberal que los inspira (los acuerdos de paz) facilitó en efecto la puesta en práctica de una serie de programas y proyectos agrarios que solo benefician a terratenientes y grandes empresarios. La suerte de los campesinos está echada pues ”. (Pág. 20).

Conozco y trabajo con el movimiento campesino, por lo que me sorprende esa expresión, que no es simplemente una figura retórica sino denota una actitud peyorativa por parte del autor.

A pesar de múltiples dificultades y obstáculos, el movimiento campesino impulsa procesos de transformación de su realidad que requieren de grandes esfuerzos e inteligencia. Una prueba reciente (30 de julio de este año), fue la toma de FONTIERRAS que forzó a la institucionalidad agropecuaria (MAGA, FONTIERRAS y SAA) a abordar con apuro y seriedad el desde hace años anunciado problema de la deuda agraria. Es solamente un ejemplo de la inadecuada visión determinista de Murga.

Por razones de tiempo no me referiré a todas las iniciativas que el movimiento campesino tiene en marcha, pero algunas de ellas seguramente serán abordadas en el Encuentro Internacional sobre Movimientos sociales, Estado, Democracia y Partidos Políticos que se realizará los días 26 y 27 de noviembre de este año, en la Antigua Guatemala. Cordialmente invito a Jorge Murga a participar.

3) “ Diez años después de la firma de la paz se aprecian ya los albores de un proceso de desagrarización del desarrollo rural ” (Pág. 21). Esta idea no es novedosa; desde hace años las organizaciones indígenas y campesinas han venido –no solo apreciando los albores - sino denunciando y rechazando estas políticas impulsadas por sucesivos gobiernos, los cuales buscan mantener a los campesinos en la pobreza y forzarlos a buscar la maquila, la migración o la incorporación precaria a las actividades agropecuarias o explotadoras de recursos naturales.

Hemos señalado en otras ocasiones que a la par del modelo de mercado de tierras también se desmanteló el Sector Público Agropecuario. Dicho de otra manera: hubo desincentivo a la economía campesina, importación de productos subsidiados de los EE.UU., expulsión de pequeños productores, reconcentración de la tierra, reestructuración del territorio y un nuevo proceso de acumulación de capital. Justo para poder decir, a coro con el sector privado: “el reparto agrario no funciona”, “a los campesinos se les ha dado tierra pero no pueden trabajarla” (¡!).

4) “ ... la realidad agraria confirma un hecho que años antes provocaba incertidumbre: los fundamentos de los acuerdos de paz, no obstante que URNG los reivindique como la expresión de su programa político, facilitaron la consolidación, ¡vaya paradoja!, del modelo económico y político neoliberal al que por décadas se opusieron cientos de revolucionarios...” (Pág. 21).

Los Acuerdos de Paz contienen aspectos avanzados y otros de alcance limitado, o incluso contrarios al objetivo perseguido, como en el caso de la lógica del mercado de tierras y la transformación del uso, tenencia y propiedad de la tierra en Guatemala; pero este planteamiento ha sido superado por el movimiento indígena y campesino (movimiento popular en sentido amplio) en cuanto al análisis, organización, generación de propuestas y movilización; en resumen: a través de su práctica revolucionaria (transformadora) [4].

Conozco los programa de gobierno presentados en estas elecciones por los diversos partidos políticos. En el caso de URNG-MAIZ [5], efectivamente uno de sus fundamentos son los Acuerdos de Paz -en su contenido apropiado a los intereses populares-; en cuanto a la cuestión agraria los supera ampliamente al comprometerse a impulsar, junto a otras acciones, el acceso a medios de producción más allá del mercado, lo cual claramente responde a las demandas actuales del movimiento indígena y campesino.

Conclusión

A esa “masa campesina” , como la denomina Murga y la cual vislumbra que “sucumba por inanición o sobreviva siguiendo el camino de la migración” (Pág. 20), yo la conozco como “Pueblo” y, a pesar de todos los obstáculos impuestos por el sistema, lo veo moverse (y me muevo con él).

Su suerte no está echada… luchan y construyen su presente y su futuro cada día…

Es conveniente acercarse a los movimientos sociales, no como a objetos de estudio, sino como a expresiones de los intereses de una clase social en un momento histórico determinado, factibles de ser conocidos y comprendidos a través de nuestra interacción y/o participación en ellos.

A los interesados en estos asuntos les sugiero consultar como material básico las Tesis sobre Feuerbach [6]. Asimismo, propongo no enfatizar en la undécima tesis que parece ser la más famosa y citada, sino estudiarlas, incorporarlas y -fundamentalmente- llevarlas a la práctica.


[1] No citaré todos los estudios acá, pero los interesados/as pueden referirse al documento elaborado por Murga (supra) .

[2] En el estudio “FONTIERRAS: El modelo de mercado y el acceso a la Tierra en Guatemala: Balance y Pespectivas” , 2002, coordinado por mi y Susana Gauster, también participaron en diversos momentos: Carlos Barreda, Ottoniel Rivera, Fernando Solís, Dorotea Gómez y Wilson Romero, por lo que si alguno/a desea intervenir, la invitación está hecha.

[3] Existe mucha literatura y testimonios al respecto, pero sugiero leer de Santiago Santa Cruz Mendoza, Insurgentes. Guatemala, la paz arrancada , Santiago de Chile, LOM Ediciones, 2005.

[4] No voy a citar todos los ejemplos acá, pero son fundamentales en este proceso los siguientes documentos, todos recientes: Resoluciones y Acuerdos del III Congreso Nacional Campesino , Iximulew, 13-15 de diciembre de 2006, CNOC, CNP-Tierra y Alianza de Mujeres Rurales; Memoria y Declaración de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria Integral , CNOC, 12 de octubre de 2006; Declaración de Iximché , III Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala, Guatemala, 30 de marzo de 2007.

[5] URNG-MAIZ. Programa de Gobierno, 2008-2012, Guatemala, 2007.

[6] Escritas por Marx en 1845 y publicadas por primera vez por Engels en 1888.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.