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Bien hecho, Consejo Electoral Estudiantil Universitario
Por César Antonio Estrada Mendizábal * - Guatemala, 2 de septiembre de 2017

Hoy en la tarde, en el auditorio de la Facultad de Arquitectura, el Consejo Electoral Estudiantil Universitario, luego de cumplidos los plazos legales para resolver apelaciones o impugnaciones, presentó los resultados oficiales de la elección del Secretario y de las comisiones de trabajo de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) Oliverio Castañeda de León. La planilla ganadora fue Frente con trece unidades académicas, seguida de MEUC con cinco y RETO con dos, mientras CREE, que era señalada de tener nexos con la nefasta Comisión transitoria de la AEU, no ganó ninguna.

Desde septiembre del año pasado, cuando el estudiantado se armó de valor y marchó para desconocer públicamente a la mafiosa comisión transitoria que detentaba el control de la AEU, los estudiantes trabajaron arduamente, tuvieron que recorrer el empinado camino de la indiferencia y de la burocracia universitaria, debieron vencer los mil y un obstáculos legalistas que les oponían la mediocridad y la politiquería de la Usac, y lograron, por fin, su objetivo inmediato: elegir legítima y democráticamente a la nueva directiva de su asociación para iniciar así la tan necesaria recuperación.

Luego de este gran logro, los estudiantes deben seguir bregando en el renacimiento de la AEU, y la comunicación con los buenos profesores es necesaria. Los nuevos directivos toman posesión dentro de una semana y les debe ser devuelta la sede de su asociación. La participación estudiantil responsable y consciente sigue siendo indispensable en esta nueva etapa. La universidad necesita de su interés en los asuntos universitarios y de su empuje y propuestas. La reforma real y profunda de la Usac pasa por ellos.

Termino con un detalle alentador y que ojalá se vaya extendiendo en nuestra casa de estudios: el acto de presentación de los resultados electorales fue sobrio, conciso y directo, sin el himno nacional y sin falsos discursos altisonantes, sin el protagonismo de gente que necesita lucirse. En una palabra, se respiraba autenticidad. Por todo eso podemos decir, ¡bien hecho y enhorabuena, Consejo Electoral Estudiantil Universitario!

* Miembro del Consejo Superior Universitario Representante de los profesores de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia

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ositores y del público hacen que no se pierda el hilo del discurso. Volvemos a poner atención, parece que ahora sí se podrá seguir cuando –oh, no– otra fila hace su desenfadado egreso. Al final, queda la mitad de los asistentes, y la conferencia logra terminar.

Un colega que estaba sentado a la par mía me dice que seguramente los estudiantes tenían clase a la hora en que se desarrollaba la conferencia y que por eso habrán tenido que retirarse. Tenían excusa, entonces, para no escuchar toda la disertación, pero es aquí donde surgen algunas preguntas: ¿no podían haberse suspendido las clases para que se pudiera asistir tranquilamente a participar de la actividad académica?, ¿tan imprescindible es para el desarrollo de un curso una hora en el aula? En caso de que dicha suspensión fuera imposible por la realización de algún examen o algo así, ¿no habría sido preferible no asistir a oír sólo parte de lo que los expositores tenían que decir, y evitar así las interrupciones? Además, el inapropiado ambiente que se genera con estas desatenciones hace que la conferencia desmerezca y no habla bien del espíritu académico de una institución de educación superior.

En las universidades del país se habla de didáctica, de planes de estudio, de currículums, de la tan publicitada educación por competencias, de los requerimientos del mercado laboral… vienen “expertos” extranjeros, se escucha a elevados pedagogos con su jerga de especialistas que se han olvidado de la práctica diaria y dicen a los profesores que lo que antes funcionaba ahora ya no, pero casi nunca se discute lo primordial, la política o la filosofía educativas. Éstas son las que nos marcan el rumbo, las que tomando en cuenta nuestra realidad histórica, nuestra diversidad, nuestra condición política y económica, el tipo de nación que queremos construir, nos van a permitir elegir los métodos y las tácticas educativas que nos permitan alcanzar los objetivos que nos propongamos en la educación superior. (Y esto, por supuesto, de cara a las funciones científicas y de proyección social de la universidad.)

Así, pues, se explica que en las universidades no se tenga claro lo esencial y entonces no se sepa justipreciar el conocimiento, la experiencia, la discusión y el intercambio de ideas en estimulantes coloquios, y se crea que lo importante es cumplir el programa de los cursos del plan de estudios, dejar un registro, una auditoría de todo lo actuado, y no suspender clases para escuchar una buena conferencia.