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Perseveremos en la recuperación de la Usac
Por César Antonio Estrada Mendizábal. - Guatemala, 18 de septiembre de 2019

Perseverar es mantenerse constante en la consecución de lo comenzado, especialmente si se trata de algo justo y necesario, y es lo que nos corresponde en la recuperación de la Universidad Nacional y Pública de San Carlos, que nuevamente adquirió impulso con la toma de la Universidad por el Colectivo de Estudiantes Universitarios (CEU) y otras organizaciones docentes, estudiantiles y sindicales. Oportunidades, chispas de conciencia como esta, sólo se presentan después del paso de largos años y es cuestión de lograr que prendan y no dejar que se apaguen cuando las cosas vuelven a la normalidad después de la entrega de las instalaciones universitarias. Las autoridades conocen bien este relajamiento de las demandas, cuando todos vuelven a ocuparse sólo de sus tareas inmediatas y particulares, y lo aprovechan aparentando que cumplen los acuerdos alcanzados cuando en realidad se oponen a ellos empleando tácticas dilatorias para que todo siga igual y no haya verdaderos y sustanciales cambios.

Se logró la firma de dieciocho acuerdos que el Consejo Superior Universitario se comprometió a honrar, que incluyen la conformación de varias comisiones que para tratar serios asuntos sobre el quehacer universitario y que deben entregar prontamente sus propuestas pero, como prueba de que los universitarios debemos seguir atentos, el pasado miércoles 11 el CSU sesionó fuera de la Ciudad Universitaria y se negó a conceder la audiencia que el CEU le pidió para instarlo a que designara las comisiones susodichas y a que escuchara las demandas de los Centros Universitarios de los Departamentos del país y de los estudiantes con discapacidades. El rector y el Secretario del CSU pretextaron reglamentos poco atendibles para justificar su bochornosa negativa.

Los temas que discutirán las comisiones mencionadas y otras instancias se refieren a puntos claves de la vida de la Usac como lo son la política de investigación, los lineamientos generales del Ejercicio Profesional Supervisado, la seguridad universitaria, la necesidad de exigir que el Estado le otorgue un presupuesto no menor del 5% de sus ingresos ordinarios y hacer que las sesiones del CSU sean públicas en el momento en que se realicen, como corresponde a una universidad abierta y democrática. Es claro que estas discusiones y la reforma universitaria que se avecina necesitan de la atención, la participación y las propuestas de la población sancarlista.

Más allá de los concretos e importantes asuntos anteriores, la recuperación de la Universidad Nacional necesita de una revolución moral, cultural, política e ideológica que debe ser llevada a cabo por los profesores, estudiantes y trabajadores administrativos desde el puesto que ocupen en su labor de cada día. Los decanos, los directores de Escuela o Centros Regionales, los jefes de los variados departamentos y dependencias deben actuar en función de los principios y valores universitarios tomando en consideración la situación del país y el hecho de que son representantes de los estudiantes y los profesores en los órganos de decisión. Deberían realizarse reuniones periódicas entre los representados y sus representantes donde se informe y se discuta lo que se decide en los órganos directivos, y los universitarios puedan hacerse escuchar para que sus propuestas sean tomadas en cuenta en la conducción de su casa de estudios. En la actividad docente, en las clases, en los laboratorios, en las diversas prácticas, los profesores pueden dialogar con los estudiantes acerca de sus necesidades y propuestas y analizar la aguda problemática de la universidad. En fin, las relaciones entre la población universitaria deberían empezar a abrirse a un espíritu más democrático, respetuoso, incluyente y comunicativo que nos conduzca a una genuina reforma de nuestra Universidad. De nosotros, los universitarios, de nuestra perseverancia en esta lucha político-académica, depende seguir avanzando en la recuperación de nuestra Alma máter.

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