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¿Recuerda?
Por César A. García E - Guatemala, 23 de septiembre de 2005

Sin cimientos no se puede construir nada sólido.

¿Recuerda sus problemas de niño? Aquellas cosas que nos quitaban el sueño; penas que lucían tan enormes desde nuestra perspectiva; generalmente estaban relacionadas con: haber sacado malas calificaciones y esperar un castigo, quizá también nos preocupaba los líos triviales de nuestros padres, a veces nos enamorábamos, y en ocasiones nos invadió el temor que nos inspiraba un abusivo grandulón, cuyo placer era humillar a los más débiles y debimos enfrentarlo. Los sueños, compañeros de nuestra niñez, comúnmente estaban relacionados con una bicicleta, anhelábamos llenar a prisa el álbum de estampitas de turno, o deseábamos vehementemente un juguete de moda como el carro de Batman o el del Avispón Verde, etcétera…por cierto las bicicletas de nuestra niñez no eran de uso exclusivo dentro de condominios colmados de seguridad, sino al contrario eran vehículos para pasear en la ciudad, ir al colegio, y del que no nos bajábamos, prácticamente, durante todas las vacaciones.

Cundo nos preguntaban, ¿qué vas a hacer cuando seas grande?, teníamos la certeza de que alcanzaríamos nuestro sueño, unos pensaban en ser médicos, otros ingenieros, otros abogados, sin faltar quienes querían ser bomberos o policías. Nuestra niñez en resumidas cuentas, tuvo de todo, ansiedades, alegrías, sueños, certeza de futuro y anhelos; sin duda nuestra niñez nos marcó, tuvimos acceso a una alimentación adecuada, a un hogar integrado o semi integrado, adultos que se preocuparon por nuestra formación, tuvimos educación…pero sobre todo, tuvimos lo que no debe faltarle a ningún niño…tuvimos infancia.

¿Cómo contrasta nuestra infancia, con la mitad de nuestros niños actualmente? Ni siquiera es posible contrastarla, porque ellos simplemente carecen de ella. Sus problemas son reales, sus penas y lo que les quita el sueño son enormes; sus ilusiones no llegan a desear un juguete de moda, más bien su corazón clama porque en su vivienda haya paz y sustento diario. No tienen tiempo libre, no cultivan amistades sanas, su vida es de marginación, miseria y desamor…muchos de ellos jamás han recibido la caricia de una madre, ni el abrazo de un padre, están reducidos a ser casi animales parlantes que deben procurar el alimento para los suyos, y encima recibir maltrato.

La infancia es el cimiento de la vida, es probable que nuestros cimientos (de quienes tuvimos una infancia normal) tengan pequeñas fisuras por algunas carencias de la niñez, pero nada serio…finalmente nos desarrollamos, superamos las debilidades y llegamos a ser personas sanas y productivas. Por el contrario, los cimientos de los niños marginados no existen, y tristemente este grupo es muy grande, ellos no cuentan ni siquiera con una alimentación adecuada, la mitad de los pequeños chapines es desnutrida. Sin cimientos no se puede construir nada sólido, de modo que la adultez de estos niños, es probable que se parezca a donde ahora viven…a una choza. Mientras cientos de políticos corruptos han engordado, ellos languidecen…si nuestros niños no tienen futuro, nuestro país tampoco.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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