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El Artículo 35
Por César A. García E. - Guatemala, 23 de marzo de 2007

Es agredida por personas que no soportan otro punto de vista.

Nuestra Constitución declara: “Libertad de emisión del pensamiento: Es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna. Quien en uso de esta libertad faltare al respeto a la vida privada o a la moral, será responsable conforme a la ley.

Quienes se creyeren ofendidos tienen derechos a la publicación de sus defensas, aclaraciones y rectificaciones. No constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos”.

Quiere decir que todo guatemalteco, adscrito o no a medios de comunicación, miembro o no de cámaras o asociaciones periodísticas, puede manifestar su opinión libremente, sin limitación ninguna; también quedan claras dos cosas más: 1. La expresión debe enmarcarse dentro de los límites del respeto mutuo… pues nuestro derecho termina cuando transgredimos el derecho del prójimo y 2. Que los empleados públicos, antes de meterse a vivir a expensas del Estado, deben convencerse que serán capaces de soportar la crítica de todo tipo… crítica reverente e irreverente, constructiva o destructiva, agria o comedida… pues por ello son empleados públicos... estando expuestos al escrutinio público.

La libre emisión del pensamiento es fundamental en una democracia y es por ello que los regímenes con vocación totalitaria, lo primero que hacen es coartarla; si los guatemaltecos apreciamos los avances hasta ahora alcanzados, en el camino de nuestra insipiente democracia, debemos defender rigurosamente, la libre emisión del pensamiento. Cualquier político o servidor público que se jacte de ser decente y obediente de la ley, debiera igualmente defender este derecho constitucional que es uno de los pocos que no solo es letra muerta en nuestra Constitución, sino realmente se lleva a la práctica.

Nuestra libre emisión del pensamiento es, sin embargo, constantemente lesionada… es agredida por el flagelo de la corrupción, pues hoy día es fácil identificar a pseudoperiodistas y pseudocolumnistas, comercializando su pluma y voluntad… al mejor postor; es responsabilidad de los medios donde estos corruptos comunicadores se expresan, purgarlos, documentar su malandanza y denunciarlos públicamente. También es agredida por todas aquellas personas que no soportan otro punto de vista más que el propio y, entonces, despotrican e intentan descalificar a los auténticos formadores de opinión, cuya postura es respetable, no importando lo que promulgue y una vez no esté influenciada por la repudiable fafa. Últimamente, también la libre emisión del pensamiento está siendo agredida por amenazas o por demandas absurdas, en contra de la dirección de este medio; ello es un error craso que pretende cuartar la libertad de expresión y por ende debe repudiarse por el simple hecho de arremeter contra nuestra Constitución política.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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