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A quién culpar
Por Carlos Asturias P. - Guatemala, 26 de abril de 2005

Nadie puede ni tan siquiera dudar sobre la lucha que se ha sostenido para mantener las áreas protegidas como un patrimonio de los guatemaltecos; siempre le encuentran el subterfugio para darle vueltas al asunto y total, se acaban.

Que si es la madera, pues hay que aprovecharla, ¿Me pregunto cuántos y quiénes?, que si es la tierra ¿cuántos y quiénes? El subsuelo debe ser aprovechado y la extracción de petróleo debe incrementarse, mientras los precios de los combustibles producto de esa inmisericorde extracción suben hasta hacer que los guatemaltecos paguemos más impuestos para justificar la incapacidad gubernamental, de hacer el uso adecuado y sostenible, tan cacareadamente anunciado.

Claro, no es un problema creado por este gobierno, ya viene como una herencia de nuestra formación social, lo que no nos ha costado hagámoslo piñata. Qué han hecho nuestros representantes gubernamentales tratando de frenar esa imperante corrupción, sólo nombrar ministros de y en el departamento, como un burócrata más, un gobernador que aparte de luchar denodadamente por abrir una brecha a un lugar fronterizo y en donde en declaraciones por la prensa, hace unos pocos años manifestó su intencionalidad de desempeñar la posición de cónsul, por qué no promueve acciones que paren el problema, más pareciera es de fundamental interés abrirse a la penetración indiscriminada de los vecinos norteños.

Basta leer y releer la publicación que Trópico Verde hace de las áreas, a través de Tania Palencia, "un lugar muy al norte", de Laguna del Tigre y El Mirador, esto es deprimente y muestra ante la comunidad nacional la total incompetencia en que los ciudadanos comunes nos vemos obligados a soportar y convivir.

La República de Guatemala es un campo experimental para buenos negocios de explotación, nada de desarrollo, mientras menos se tenga que invertir en sus estudios y planificación, más grande es la tajada del pastel.

Cómo no se nos va a desgarrar el alma al ver que la única preocupación estriba en ver las áreas en donde todavía se pueden llevar a cabo gavetazos de apropiación indebida. Nuevamente te darán préstamos para reforestar, lo cual ni lugar a dudas es necesario, pero por qué los que propiciaron esa deforestación no reforestaron como parte de su floreciente y económico trabajo.

Ahora como siempre el ciudadano común y que nada tuvo que ver con la tala inmisericorde a pagar más impuestos, mientras los corruptos gozando de sus fortunas hechas con el bien general de los recursos naturales del pueblo.

Hasta cuándo seguirá esa malévola intención de acabar con todo para beneficios muy particulares de grupos incrustados en el poder tras bambalinas o escondidos como gobiernos paralelos. Como agricultor y ganadero, el señor Presidente sabe que la falta de tecnificación de parte de la mayoría de ganaderos hace que el promedio de cabezas de ganado que pueden pastorearse por manzana, no llega ni al 0.4 de cabezas, ante esto no alcanza la tierra del mundo para crear 100 reses. Tener 1000 cabezas en 100 caballerías da la bicoca de 10 por caballería, mejor tengamos gente.

Fuente: www.lahora.com.gt


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