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Más de lo mismo y más
Por Carolina Escobar Sarti - Guatemala, 4 de noviembre de 2004

“Quien agita fantasmas es porque no tiene ideas; quien siembra miedos es porque se siente débil”

Tabaré

En Estados Unidos no ganó Bush, sino la maquinaria política de ese país que está permanentemente orbitando alrededor de un sistema electoral complejo. El ahora presidente estadounidense no ganó por su discurso, porque éste se levantó sobre simples y escasas consignas; tampoco fueron sus dotes de orador las que lo llevaron al poder, porque está lejos de ser un Isócrates.

Menos aún sus ideas, porque la mitad de los votantes de ese país del norte no lo consideran un líder capaz e inteligente (nunca antes el “we the people” había estado tan dividido). Y ni por asomo podemos decir que la campaña electoral fue determinante para su éxito, porque la historia ya la ha calificado de opaca y aburrida.

A Bush, además de la maquinaria electoral, lo ayudó la falta de carisma de su oponente John Kerry, quien definitivamente es un hombre mucho más inteligente y preparado que él, pero dista bastante de ser el “animal político” que muchos esperan y su presencia no corresponde al estilo cowboy que tanto parece gustarle a una parte de la población estadounidense.

Bush también se vio favorecido por la imagen de su esposa Laura, quien ha representado a la perfección el papel de una mujer tradicional, ama de casa, abuela, maestra y madre.

Pero más allá de estos y otros asuntos de imagen, el ahora presidente seguramente no le restará méritos al terrorismo, del cual no sólo se convirtiera en supuesto enemigo sino en siniestro socio político, al colmo de usar la amenazante figura de Bin Laden en el vídeo que le diera el empujón final a su deslucida campaña. Sin atentados terroristas y sin Bin Laden como permanente “cuco” de la humanidad, Bush difícilmente habría llegado a ser el presidente número 43 de su país.

En última instancia, también le ayudó el tema de los valores morales (¿?) que levantó durante su campaña.

Por cierto, encuentro difícil referirme a la calidad moral de Bush como rector de su país y del mundo, cuando él es quien ha impulsado y sostenido la violencia en buena parte del mundo, cuando habla de dejar desprotegidos a los migrantes que están en su país, cuando esconde debajo de la mesa el tema ambiental, cuando condena a las minorías a una situación de marginalidad, cuando protege los intereses de la industria armamentística, cuando trata a los países subdesarrollados como el patio de su patio trasero, etcétera.

En muchos aspectos como el económico y el religioso tendremos más de lo mismo, pero en otros territorios las cosas se están moviendo y seguro tendremos suficientes sorpresas como para entretenernos. Hace dos días falleció el líder de los Emiratos Árabes Unidos, Zayed Ben Sultán Al Nahyan, y en París se encuentra un enfermo y debilitado Yasser Arafat que ha sostenido -junto con Ariel Sharon- un conflicto interminable entre Palestina e Israel.

Pareciera que se allana el camino y se abren las puertas para una posible invasión a Irán, lo que significaría la “pacificación” del Medio Oriente, el posicionamiento geoestratégico de Estados Unidos en esa región y la apropiación de los recursos naturales de la zona.

Por otro lado, América del Sur, desde la distancia que siempre ha sabido conservar con el Norte, está levantándose como un referente para todo el continente, e incluso está negociando exitosamente con la Unión Europea. La reciente elección presidencial en Uruguay, donde el candidato de izquierda, Tabaré Vásquez, ganara por un amplio margen, viene a sumarse a gobiernos como el de Kirchner, Chávez y Lagos que, impulsados por una exitosa política exterior del gobierno del brasileño Lula, parecen estar conformando los Estados Unidos del Sur.

Sin duda, el Gobierno estadounidense no dejará pasar este pequeño detalle.

Mientras el presidente reelecto en Estados Unidos celebra su triunfo, una buena parte de la humanidad expresa su desánimo y siente que ha perdido con la permanencia de Bush en el poder.

Frente a lo inevitable, mejor recordar la frase de Gandhi: “Cuando me desanimo, recuerdo que a lo largo de la historia los caminos de la verdad y el amor han prevalecido. Siempre han existido tiranos y asesinos que por un tiempo nos han parecido invencibles, pero al final, ellos siempre caen- piensen en eso- SIEMPRE.”

Tomado www.prensalibre.com


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