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Un balde de agua fría para los inmigrantes
Por Carolina Escobar Sarti - Guatemala, 19 de febrero de 2005

Las fronteras se cerrarían aún más para quienes sueñan con llegar al norte

¿Habrá quién siga creyen- do en las promesas electorales? En tiempo de campaña, el presidente norteamericano George Bush reconoció, ante su homólogo mexicano, Vicente Fox, que inmigrante no es sinónimo de terrorista y que los inmigrantes de ese país contribuían significativamente al progreso de su nación.

Por su parte, al presidente Berger le ofreció que disminuiría el número de deportaciones de guatemaltecos a su país de origen. En términos generales, ofreció una reforma migratoria moderada y habló de un programa de trabajadores huéspedes.

Sin embargo hoy, apenas al comienzo de su segundo periodo de gobierno y mientras las deportaciones aumentan día a día, ha puesto las cartas sobre la mesa. La Cámara de Representantes aprobó hace pocos días un proyecto de ley respaldado por el presidente Bush, conocido como la ley H.R. 418, la iniciativa Sensenbrenner o la Ley de Identidad Real (Real ID Act). Sensenbrenner, el republicano patrocinador de esta ley, señaló que hay que “prevenir otro atentado terrorista tipo 11-S”, evitando el ingreso de potenciales “terroristas”.

Esta iniciativa propone, entre otras, restringir el asilo a los refugiados, negar licencias de manejar a los indocumentados, coartando así el derecho de los estados a determinar quiénes pueden portar este documento y facultar al secretario de Seguridad Nacional a imponer la construcción de una extensión de la barda fronteriza entre México y Estados Unidos.

En pocas palabras, millones de inmigrantes quedarían sin la posibilidad de obtener un documento que de forma oficial reconociera su identidad.

Además, sería casi imposible que muchos pudieran cumplir con los requisitos para pedir asilo o para apelar decisiones de las autoridades migratorias y finalmente, las fronteras se cerrarían aún más para quienes sueñan con llegar al norte.

Sin embargo, en el Senado, las cosas no pintan muy bien; los demócratas y los republicanos moderados se oponen total o parcialmente a esta ley.

Otros sectores y agrupaciones como el Consejo Nacional de la Raza, el Foro Nacional sobre Migración, la Asociación Americana de Abogados de Migración y la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, también se oponen al proyecto Real ID, por considerar que contiene claras medidas contra los inmigrantes y argumentan que ninguna seguridad fronteriza será real si no hay una reforma comprensiva de las leyes migratorias.

Sin el apoyo del Senado, Sensenbrenner tratará de incorporar su iniciativa a otra proyecto cuya aprobación es prioritaria y está garantizada: la Casa Blanca solicitará próximamente a esa instancia que le concedan US$ 80 mil millones de dólares para gastos militares y de reconstrucción en Irak. Si eso se logra, lo demás vendrá por añadidura.

La propuesta inicial de Bush, más moderada que la iniciativa Sensenbrenner, también enfrenta una fuerte oposición de los antinmigrantes, a pesar de que tampoco ofrece mayores beneficios.

El programa de trabajadores huéspedes propuesto por Bush, que daría empleo temporal a miles de inmigrantes (como si la gente comiera por temporadas), ha sido comparado por algunos con el Programa Bracero, implementado durante la Segunda Guerra Mundial.

Además, líderes políticos como Tom DeLay estarían de acuerdo en apoyarlo con dos condiciones: que los trabajadores no trajeran a sus familias y que los inmigrantes que quisieran incorporarse al mismo, regresaran a su país de origen a solicitar su ingreso desde allí (¡!).

El debate arrecia en el norte, mientras aquí en Guatemala se plantea la creación de un instituto para el migrante y la posibilidad de conformar el Distrito Electoral número 24, que permitiría a los migrantes sentirse representados en el Congreso de la República.

¿Qué acciones tomará el gobierno guatemalteco de cara a la intención del gobierno norteamericano de amurallar su país y cerrar fronteras? Porque es bien sabido que el tema de seguridad sigue definiendo los asuntos migratorios de la región, a pesar de que, ironía aparte, mucho de la fuerza actual y futura de Estados Unidos depende del capital humano que ha llegado de otras latitudes.

Fuente: www.prensalibre.com


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