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¿Terroristas buenos y terroristas malos?
Por Carolina Escobar Sarti - Guatemala, 9 de junio de 2005

Además, lleva a cuestas el haber colocado bombas en hoteles de Cuba.

Mucho del caso del terrorista Luis Posada Carriles se llevará a cabo el día 13 de junio de este año en Estados Unidos.

Allí, “se decidirán muchas cosas”, dijo Posada Carriles muy tranquilo, y señaló que quiere quedarse en Estados Unidos, porque quiere llevar una vida normal, ya que no tiene mayores aspiraciones. Cinismo aparte, hay múltiples reflexiones que hacer alrededor de este tema.

Entre éstas, podríamos comenzar a pensar si hay dos bandos de terroristas: los buenos y los malos, criterio que parece depender del ojo de quien los juzga.

Podemos también reflexionar sobre si este caso alude al típico matrimonio que se da entre políticos y terroristas, dependientes los unos de los otros.

En otro sentido, podemos tratar de ver si casos como éste atentan contra los principios y las instituciones de la democracia.

Y claro que también podemos llevar más allá la reflexión al campo de la ética y la política (aunque suene contradictorio), al del papel que desempeñan los medios de comunicación en asuntos como éste, etcétera.

Pero comienzo por ponernos al día: Posada Carriles, cubano nacionalizado venezolano, cuenta en su hoja de vida con una larga lista de hechos de violencia en América Latina que, si no fuera por su cercanía con Estados Unidos, ya le habrían valido cárcel por tres vidas y el calificativo de “terrorista peligroso”.

Este hombre de 77 años que ha reconocido públicamente haber trabajado por cuatro décadas para distintos gobiernos estadounidenses, colaboró con la CIA, y está vinculado al tema de Irán-Contra, lo cual se encuentra detallado en documentos gubernamentales.

Venezuela quiere su cabeza para juzgarlo por su participación en la planificación del atentado con bomba de un avión de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron 73 personas frente a las costas de Barbados.

Cuando vivió en Guatemala, durante el régimen de Cerezo, sufrió un atentado en su contra y años después fue encarcelado en Panamá por haber tratado de matar a Fidel Castro en más de una ocasión, pero durante el gobierno de Mireya Moscoso, quedó libre. Además, lleva a cuestas el haber colocado bombas en hoteles de Cuba.

En este largo recorrido, vemos cómo distintos políticos le han dado una palmada en el hombro a quien deberían de enjuiciar por la vía de la legalidad, cumpliendo el debido proceso en una democracia que se pinta saludable.

Hoy, para ponerle la guinda al pastel, en El Salvador, diversos grupos de la sociedad civil salvadoreña convocan a una gran manifestación de protesta, porque ya les llegó la noticia de que el presidente del vecino país podría aceptar que Estados Unidos extraditara a Posada Carriles allí, para enjuiciarlo.

Con tanto que hemos oído sobre el terrorismo desde los atentados del 11 de septiembre, este caso replantea el tema en un debate más amplio.

Y, aunque ya sabemos cómo funciona el juego de cintura en la política, Estados Unidos tendría que medir con la misma vara a los terroristas que están de su lado o en su contra.

Según el diccionario, terrorista es aquella persona que practica el terrorismo, y no hace diferencias de raza, de nacionalidad, de religión, de ideología o de afectos políticos.

No tengo idea alguna de si Estados Unidos sacrificará a uno de sus más fieles soldados, y si defenderá la democracia, con todo y las consignas que ha venido levantando en contra del terrorismo.

Sin embargo, Posada Carriles, quien fuera capturado por ingresar ilegalmente en ese país, parece saber más del asunto cuando dice: “No estaré mucho tiempo” (encarcelado) y, por medio de su abogado, dijo que solicitaría el asilo político en tierra estadounidense.

Mientras en la OEA se discute la propuesta de Estados Unidos sobre una “supervisión democrática” en América Latina, me viene otra vez a la mente aquella ingeniosa frase de Groucho Marx que me encanta y he usado más de una vez: “Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”.

Fuente: www.prensalibre.com


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