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Ese algo llamado Patria
Por Carolina Escobar Sarti - Guatemala, 15 de septiembre de 2005

Nos ha faltado repensar el concepto de patria que queremos vivir.

No me gusta el concepto de patria que aprendí cuando yo era una niña. En los colegios y escuelas nos contaban una aburridísima historia oficial, y durante un mes nos pasábamos dibujando los símbolos patrios, recitando poemas y haciendo banderitas.

El 15 de septiembre teníamos feriado porque la mayoría de los colegios y escuelas del país marchaban y competían para ver quién lo hacía mejor. El resto del año, la patria era para millones de guatemaltecos sinónimo de abandono, exclusión y temor. Para algunos más, significaba la negación de una realidad o el desconocimiento total de la misma.

En esa patria que yo conocí de pequeña, cada mico estaba en su columpio, y la Madre Patria aún regía -si no los destinos de esta nación- sí la mentalidad de nuestra rancia aristocracia criolla. Si no hubiera sido por mis padres, que me llevaron a recorrer casi todo el país, habría creído que mi patria terminaba en los límites de la capital guatemalteca.

He pensado siempre que marchar no hace patria, pero sé que es parte de una tradición. Y la patria, además de ser pueblo, territorio, historia y una forma de relacionarnos entre todos, es también una tradición.

Pero las tradiciones van cambiando con el tiempo, como el concepto de patria, porque la patria no es algo fijo que precise que todos sus habitantes la vean con ojos de soldado. Con sus altos y bajos, es una entidad viva e imperfecta, que no sólo es nuestro territorio sino nuestra piel.

Nuestra niñez sabría mejor el significado de patria si aprendiera que siempre hay algo que se puede hacer por los demás, si conociera y se relacionara con niños y niñas de las diferentes culturas que hay en Guatemala, si tuviera la posibilidad de conocer bien su país.

Pasar de una mentalidad de provincia a una mentalidad de patria, exige ampliar la visión de nuestro mundo lo antes posible, calzarnos los zapatos de los otros, saber que existen, porque lo que no se conoce, no existe.

Preocupa a veces el concepto de patria que tienen algunos adultos, para quienes ésta es algo así como un feudo.

“La patria es de sus dueños, entre los que por supuesto no figura el pueblo”, decía Raúl Prieto, lexicólogo, escritor, crítico infatigable de la Real Academia Española, caricaturista y periodista mexicano, conocido por su firma de Nikito Nipongo en la cincuentenaria columna del Excelsior llamada “Perlas Japonesas”.

Muchos son los adultos que no logran aún dimensionar un nuevo concepto de patria de acuerdo a los cambios que se viven en todo el mundo. ¿Qué es la patria para un emigrante guatemalteco?

Peter Sloterdijk afirma que “en un mundo así, la antigua sabiduría del emigrante: ubi bene ibi patria, será obligatoria para todos. Y es que la patria como espacio de la buena vida es cada vez menos fácil de encontrar ahí donde, por un accidente de nacimiento, cada quien está.

Sin importar donde se esté, la patria debe ser reinventada permanentemente mediante el arte de saber vivir y las alianzas inteligentes. El mundo globalizado anuncia el fin del sedentarismo y con ello el del concepto de patria”.

No se puede hablar de patria o de lo que sea que estemos comenzando a caracterizar, sin pensar en levantarnos todos juntos; no sostengo la visión de la patria como una religión que no se cuestiona y siempre se ama, ni la visión romántica del lugar ideal o la de aquella caricatura que los niños dibujan de memoria cada 15 de septiembre.

La patria en la que quiero creer se mueve, camina, cambia, somos todos, es imperfecta, es diversa pero justa, abierta pero no entregada, pequeña pero no encogida.

Nos ha faltado repensar el concepto de patria que queremos vivir; para que la niñez de este país viva un concepto de patria diferente, los adultos tendríamos que comenzar por redefinirlo para nosotros mismos.

Hay algo que Tolstoi dijo alguna vez: “Cuando pienso en todos los males que he visto y sufrido a causa de los odios nacionales, me digo que todo ello descansa sobre una odiosa mentira: el amor a la patria”.

Fuente: www.prensalibre.com


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