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Los nuevos gobiernos
Por Carolina Escobar Sarti - Guatemala, 23 de febrero de 2007

Sin hacer mucha bulla, las marcas y los productos nos gobiernan.

Tan preocupados por la coyuntura actual de elecciones en el país, hemos dejado de lado lo obvio. Mientras los partidos y sus candidatos se abren espacio a tropezones y zancadillas, otro tipo de gobierno continúa enroscándose alrededor del poder político. Y surge la pregunta de si un gobierno, cualquiera que sea, sometido a intereses particulares, es legítimo.

Mucho se ha hablado de la intromisión y enquistamiento del crimen organizado y el narcotráfico en todas las instituciones del Estado, pero poco se ha dicho de la intromisión del gran capital en el ámbito político. Poco se ha hablado del poder tras el poder; de esa otra forma de gobierno sutil, que pasa inadvertida, pero no deja de mover sus hilos.

Visite usted uno de tantos pueblos del interior de Guatemala, e innumerables rótulos multicolores le darán la bienvenida. Encontrará que el muro que rodea el campo de fútbol, así como las paredes de la escuela, de la iglesia y de todas las tiendas de barrio, exhiben con orgullo el nombre de alguna marca de agua gaseosa o de bebida alcohólica. Incluso, algunas casas de muros encalados ostentan sin ninguna pena el nombre de algún producto.

Sin ir tan lejos, recuerde cuál es el signo que sustituye a la estrella en la punta del árbol navideño que, año con año, se levanta en el obelisco que está entre la avenida de Las Américas y la de La Reforma.

Y, por supuesto, durante esa misma época de fin de año, no hay más que asistir al espectáculo de luces que iluminan de naranja y amarillo el cielo guatemalteco, o al desfile navideño patrocinado por las marcas de los productos que ocupan los anaqueles de una gran cadena de supermercados. Miles de niños, con todo y sus padres, se colocan a los lados de grandes calles y avenidas a aplaudir los símbolos de la nueva “guatemalidad”.

Y mientras nosotros seguimos profundizando en la problemática Estado-Mercado y nos enfrascamos, una y otra vez, en largas reflexiones, debates y discusiones sobre el tema, las evidencias nos rebasan y apuntan en otra dirección. El gran capital nacional e internacional se ha servido invariablemente del Estado guatemalteco, gobierno tras gobierno, pero ahora comienza a ser más evidente que ya no sólo quiere servirse del Estado sino suplantarlo.

Y la globalización no hace de éste un fenómeno exclusivamente guatemalteco. Hace pocos meses, durante un viaje que realicé a América del Sur, visité una población en cuya entrada había un rótulo que decía “Bienvenidos a XXXXX”; quien patrocinaba dicha bienvenida no era ni la municipalidad del lugar ni algún grupo local, sino una compañía transnacional de tarjetas de crédito.

Juegos de fútbol, equipos deportivos, fiestas privadas, restaurantes, eventos nacionales, obras públicas que ya no son tan públicas, bolsas escolares, campañas políticas, todo es patrocinado por estos nuevos gobiernos.

Poco a poco el Estado le ha cedido al mercado su lugar, y nosotros aún seguimos hablando de las dimensiones ideales de uno y otro. Algunos incluso hablan ya de la dictadura del mercado, y cuando así lo hacen, imagino que se refieren -por ejemplo- a programas radiales o televisivos que son censurados, ya no por una comisión de censura de tal o cual Estado, sino por los anunciantes de tal o cual corporación que han condicionado algunos contenidos a partir de sus particulares intereses.

Ciertamente hemos vivido en carne propia las consecuencias de un Estado ineficiente, burocratizado, servil y clientelar, pero hay que decir que ese es el Estado que bien le ha servido al gran capital nacional e internacional, velando por sus intereses.

Ahora que ya está desmantelado y debilitado, surgen estos nuevos gobiernos de manera más evidente, colándose sutil pero rápidamente en el imaginario colectivo y en nuestros momentos cotidianos. Sin hacer mucha bulla, las marcas y los productos nos gobiernan. No cuestiono aquí si eso es mejor o peor, sólo hablo de hechos. Mientras, los candidatos siguen muy preocupados por ver quién ganará...

Fuente: www.prensalibre.com - 220207


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