Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Peinar a contrapelo la historia
Por Carolina Escobar Sarti - Guatemala, 16 de agosto de 2007

No basta con contar historias de migrantes.

En momentos como éste, cuando Estados Unidos no define aún una política migratoria consensuada en los espacios legislativos, pero lleva a cabo lo que muchos consideran la peor campaña antiinmigrante que se ha vivido en ese país, es necesario repensarnos.

Como decía Walter Benjamin en una de sus tesis, hay que “peinar a contrapelo” la historia, hay que irrumpir en la historia actual, cuestionarla, revisarla, no sólo repetirla o contarla, sino intervenir en ella.

No basta con contar una y otra vez historias de migrantes que mueren en el desierto o hacinados en los tráileres, no es suficiente repetir los innumerables hechos de barbarie que enfrentan en el camino y en el país de destino, no se acalla la conciencia sólo desde la nostalgia y la representación.

El momento actual de la migración nos pide hacer detonar la historia, intervenir políticamente en ella, entendiendo que hay momentos de ruptura y discontinuidad que nos dan la oportunidad de revertir una situación tan compleja como esa.

En Estados Unidos se ha despertado la bestia de la xenofobia, en el marco de un endurecimiento de las políticas migratorias de facto que se han instalado a lo ancho y largo de esa nación, incluyendo sus fronteras.

Una de las consecuencias más evidentes de este conjunto de medidas es la deportación de más de 14 mil hombres y mujeres guatemaltecos en lo que va del año, cifra que proyecta para finales del 2007 unas 10 mil deportaciones más.

Los deportados no pararán de llegar; Estados Unidos continuará en la misma línea de cero tolerancia y los impactos del proceso migratorio seguirán marcando indefectiblemente la vida de las personas y las sociedades implicadas en él.

Así que hay que romper por algún lado este círculo de despedidas, sueños fallidos, angustias, temores, desarraigos, discriminaciones, xenofobias y reencuentros en condiciones de miseria.

Hemos estudiado bastante el fenómeno migratorio, hemos denunciado hasta la saciedad sus perversiones, hemos tenido contacto con cientos de dramas humanos por demasiado tiempo. Lo que nos queda es tratar de revertir, a través de un trabajo de años, esta historia de exclusión y marginación que tiene a miles de indocumentados viviendo en Estados Unidos.

Por ello, suena interesante que nueve organizaciones que tienen en común su trabajo sostenido con y por migrantes, hayan planteado a la clase política una serie de desafíos que yo hago extensivos a toda la sociedad guatemalteca. Entre las organizaciones se cuentan Incedes, Menamig, URL, el Grupo Guatemala-México Migración y Desarrollo, ASI, CDHG, CEG y el Movimiento Tzuk Kim Pop.

El primer desafío es la formulación y ejecución de una política migratoria que parta de la consideración de las causas estructurales que provocan los movimientos de población.

El segundo es la construcción de políticas migratorias desde una perspectiva integral, no solo económica. El tercero, es que estas políticas tengan un enfoque transnacional y regional; para ello, es necesario que se institucionalicen, con el fin de que su vigencia trascienda periodos de gobierno y asegure su continuidad.

Todo lo anterior debe incluir un ejercicio ciudadano de participación democrática y consensos que incluyan a todos los actores y comunidades vinculados con el proceso migratorio dentro y fuera del territorio nacional. Y por último, toda propuesta de política migratoria debe dar prioridad a la protección de los derechos humanos de las personas migrantes y sus familias, especialmente a los sectores más vulnerables.

El gobierno que venga y tome el toro por los cuernos en el tema migratorio, puede comenzar a cambiar la historia de este país. No para seguirla contando desde la nostalgia y la vergüenza, sino desde la certeza de querer romper con el eterno retorno a lo mismo.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.