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La cultura en el presupuesto
Por Carolina Escobar Sarti - Guatemala, 24 de noviembre de 2007

No hay país que se haya levantado sin tomar en cuenta su cultura.

No soy de esas personas que nacieron para contar los centavos y armar presupuestos, pero la vida me ha dado valiosas lecciones que me han obligado a ordenar más o menos mis cuentas.

Ojalá, como nación, tuviéramos el tiempo suficiente para aprender a armar nuestro presupuesto, porque las malas decisiones presupuestarias redundan en acciones u omisiones por las cuales la historia pasa factura.

Es difícil alinear tantos criterios e intereses alrededor de un proyecto presupuestario de nación, y nada genera una ilusión tan falsa de riqueza, como el poder gastar dinero que uno no ha generado. Hablo de quienes construyen y aprueban el presupuesto.

Para esto se necesita de personas con visión de nación, capaces de alinear los números con las prioridades que la realidad define. Al revisar el presupuesto del 2008, aprobado por el actual Congreso de la República, es evidente que hay muchos vacíos y cosas que comentar, pero hoy hablaré del presupuesto asignado a la cartera de Cultura.

Tengo en mis manos un estudio único en Guatemala, cuyo autor es Ernesto Piedras; el tema es el aporte de la cultura a la economía nacional. Lejos estoy de poner en una misma canasta los valores culturales y los económicos, pero es bueno que ahora explique por qué lo traigo a colación.

En el documento de Piedras, se demuestra que “las Industrias Culturales en Guatemala constituyen un sector con grandes capacidades de desarrollo, ya que generan en total 7.26 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto). Además tienen una tasa de crecimiento promedio de 7.3 por ciento en su valor agregado para el período 2001-2005, lo cual es mayor que muchas otras industrias dentro de la economía guatemalteca”.

Por otra parte, el documento señala que las industrias culturales “no solo son importantes como porcentaje del PIB, sino que también tienen una fuerte participación en el empleo de Guatemala, ya que contribuyen con el 7.14 por ciento de la PEA (población económicamente activa)”.

Y eso que los datos anteriores no contabilizan lo que mueve la cultura durante celebraciones como Semana Santa, el 1 de noviembre, las ferias, las posadas y demás fiestas tradicionales. No es poco lo que la cultura aporta al país.

Sabiendo esto, voy ahora al punto. El actual ministro de Cultura y Deportes logró impulsar un incremento sustantivo dentro del proyecto de presupuesto del 2008, esencialmente para el sector cultura. Y hago la aclaración de que fue principalmente para cultura, por lo siguiente: dentro del presupuesto que esa cartera recibe cada año, por mandato constitucional el deporte tiene un porcentaje fijo que recibir, mientras que la cultura no.

Así, si el presupuesto de la cartera se incrementa sin especificar rubros, deportes siempre percibe un incremento sustancial, mientras cultura aumenta en poco. Es como si un padre le diera a uno de sus hijos un porcentaje fijo de sus ganancias cada año, mientras a los demás les repartiera lo que sobra, de manera arbitraria. Entre más gane el padre, más recibe el hijo consentido, en comparación con los otros.

Volviendo a lo del presupuesto, diré que lo que se había logrado se volvió a perder con la aprobación del presupuesto del 2008. Si se había logrado un incremento de Q30 millones para la cartera cultural, en este último proyecto le quitan Q10 millones a Formación, Fomento y Difusión de las Artes y la Cultura, otros Q10 millones a Protección del Patrimonio Cultural y Natural y Q10 millones 300 mil más a los programas de apoyo. Por supuesto, el Fomento al Deporte no Federado ni siquiera se tocó.

Con tan rotundas muestras de estupidez, no es solo la cultura la que se ve afectada de manera especial, es Guatemala. Porque pocos logran ver que, más allá de la relación economía-industrias culturales que busca convencer a los más incrédulos, la cultura y el desarrollo de los pueblos van de la mano. No hay país que se haya levantado sin tomar en cuenta su cultura, pero muchos han caído precisamente por no valorarla en su justa dimensión.

Fuente: www.prensalibre.com.gt


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