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Autonomía económica para las mujeres aún lejana
Por Carmen Espiniella - Guatemala, 25 de marzo de 2007

• Trabajo de las mujeres, aunque igual al de los hombres, no es reconocido

• Participación política todavía incipiente

• Ingresos de mujeres, menos de un 60% de lo que ganan los hombres

En Guatemala, las características históricamente asignadas a lo femenino relegan a las mujeres a la invisibilidad política y económica, frente a lo cual las instituciones tienen por delante una complicada tarea, con pocos recursos administrativos para la capacitación y la poca apertura a un enfoque de género en la legislación vigente. Esto trasciende los sectores políticos y empresariales copados por hombres. Las mujeres, discriminadas en cuanto a ingresos y condiciones de trabajo, experimentan también la violencia económica*, sobre todo en las áreas rurales, donde viven el 73% de las mujeres pobres del país. La violencia creciente contra las mujeres fue denunciada fervientemente el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. «Una lucha por la vida, por nuestros derechos, por nuestra ciudadanía plena, y por nuestro cuerpo», reivindicó la coordinadora de organización de mujeres.

MUJERES INVISIBLES ECONÓMICAMENTE. El trabajo de la población femenina ha sido siempre un aporte a la economía guatemalteca, aunque no se visibiliza en su justa dimensión. Un ejemplo de esto es el trabajo agrícola, pero a la vez, muestra diferencias sustanciales en la forma de retribución por el trabajo realizado.

La Encuesta Nacional Agropecuaria ( ENA ) de 2006 revela un aumento de la participación de las mujeres en la producción agrícola. Según la ENA 145 mil mujeres se están dedicando a este tipo de actividades.

Sólo un 30.5% de las mujeres indígenas se dedican a la agricultura, mientras que ésta representa el 66.2% de las ocupaciones de los hombres indígenas.

Un 6.5% de las mujeres no indígenas realizan trabajos agrícolas, frente a un 40.2% de los hombres no indígenas que están ocupados en este sector. Según la encuesta, sólo el 10% de las campesinas preferiría dejar la agricultura.

Respecto a sus ingresos en actividades agrícolas, según el Informe de Desarrollo Humano ( IDH ) 2005, una mujer indígena cobra al mes Q366, una mujer mestiza o ladina alcanza los Q612, mientras que los hombres indígenas ingresan un promedio de Q650, y el ladino o mestizo agricultor puede obtener Q1,032 por la misma actividad.

El Código del Trabajo, en su artículo 139 considera a las trabajadoras agrícolas como ayudantes del Jefe de familia, declarándolas dependientes, y restringiendo su capacidad de decisión. La población total de Guatemala es de más de 11 millones 200 mil habitantes, un 51% son mujeres (más de 5 millones 700 mil mujeres y casi 5 millones 500 mil hombres), según datos del último Censo elaborado por el Instituto Nacional de Estadística ( INE ) en 2002.

En el IDH 2005 del PNUD destaca que entre la población ocupada, son algo más de 1.5 millones de mujeres, y la mayoría viven en el área rural (65% de la población femenina total), y de ellas 59% son indígenas.

En el caso de los hombres las cifras cuentan a una población de más de 3 millones con ocupación. Cabe señalar frente a estos datos, que la Población Económicamente Activa registrada por el PNUD según sexo, es de un 77.4% entre los hombres, frente a un 38.2% entre las mujeres.

No obstante, las campesinas realizan una triple tarea: la agrícola, la comunitaria y la doméstica.

También, la mayoría tiene un cargo en su comunidad, en salud, alfabetización, etcétera, que realizan de manera voluntaria sin remuneración, indicó a Inforpress Martha Godínez , de la organización Sector de Mujeres .

Esta falta de reconocimiento de los derechos y el trabajo individual de las mujeres continúa a la hora de tener acceso a la tierra, la Dependencia Presidencial de Asistencia Legal y Resolución de Conflictos sobre Tierra ( CONTIERRA ) incluye como requisito que las escrituras estén a nombre del cónyuge, sólo la mujer es beneficiaria cuando es viuda, madre soltera o su esposo está ausente del ámbito familiar.

Hortensia del Cid, directora de Fortalecimiento Institucional de la Secretaría Presidencial de la Mujer ( SEPREM ), dijo a Inforpress : Debido a la falta de documentos de indentificación, sobre todo en aquellos lugares afectados por la guerra, esto hace que las mujeres «no existan», y que muchas veces los hombres son más beneficiados con proyectos productivos.

* Se habla de violencia económica hacia las mujeres cuando no es reconocido económicamente su trabajo, cuando se les niegan gastos para la casa y para ellas, cuando no se consideran herederas ni potenciales titulares de tierra y bienes, y cuando no se les paga igual que a los hombres que hacen el mismo trabajo, o se les discrimina en puestos con mayor remuneración por cuestiones de género.

PARTICIPACIÓN POLÍTICA, UNA PUERTA PEQUEÑA. El Sistema de Consejos de Desarrollo, representa hoy día una vía de acceso importante a la participación política. El empadronamiento es un requisito para la participación en este sistema, pero ha presentado dificultades para el sector femenino. Una de las medidas para solucionar esto fue un decreto para que las alcaldías empadronaran gratuitamente a las mujeres durante tres meses, pero no fue suficiente, y en 2006 se emitió otro decreto para un período de seis meses en el que se lograra mayor cobertura.

Godínez explicó que sí existe un aumento de la presencia de las mujeres en los Consejos Comunitarios de Desarrollo ( COCODES ), no obstante, son ellas las que tienen una participación sistemática y permanente en los COCODES, puesto que el marido no se ausenta del trabajo. En estos Consejos pueden tener puestos relevantes, de presidenta, tesorera, pero sin remuneración, y los puestos ocupados por hombres son la mayoría. Actualmente de las 332 alcaldías, sólo 9 son lideradas por mujeres y de estas una es indígena. Y de los 3,500 integrantes de los Concejos Municipales, solamente 168 son mujeres. Desde SEPREM se reconoció que con su cantidad de personal no tiene capacidad para atender a los 332 municipios, porque la capacitación a los Consejos se hace en la región, en el departamento.

Los alcaldes se han dado cuenta de que las mujeres si tienen documentación van a votar, y esto se ve como una oportunidad para la reelección , añadió.

Todas las instituciones que tienen que ver con el acceso a la tierra participan en el consejo consultivo de SEPREM , una delegada por cada institución debe incidir en el enfoque de género dentro de las políticas sectoriales de la institución.

Lo que pasa es que como el cambio de autoridades se da cada cuatro años y en la administración pública hay una alta rotación de cargos, cuando ya se ha sensibilizado un grupo de promotores, se va, explicó del Cid.

El Consejo Directivo de FONTIERRAS , la entidad de intermediación financiera creada para atender la demanda de tierra de las familias pobres del campo, está integrado por 17 miembros, 15 hombres y 2 mujeres.

De 225 personas como personal contratado, 76 son mujeres y 149 son hombres, y de ellas, 36 son secretarias y sólo hay 3 secretarios de los 149 trabajadores. FONTIERRAS benefició en 2004 a 15 mil familias de las que 1,700 estaban encabezadas por mujeres y más de 13,000 por hombres.

MEJOR PAGA

Después de los Acuerdos de Paz las mujeres empezaron a hablar de Copropiedad, cuya principal limitación es que solamente se pueden registrar como copropietarias y esto significa propiedades mancomunadas con el hombre , indicó a Inforpress Isabel González , de la Confederación de Cooperativas.

Existen cada vez más proyectos crediticios para las mujeres, que además demuestran responder de mejor forma al pago en un 90% de los casos, frente al 60% de los hombres. Sin embargo, esta eficiencia financiera les significa a las mujeres multiplicar sus trabajos, con un salario muy desigual respecto al que ingresan los hombres por el mismo. Los proyectos microempresas imponen a las mujeres la exigencia de extender su trabajo doméstico.

CONDICIONES LABORALES: EXPLOTACIÓN Y MENOSPRECIO A LA MUJER. La tendencia del flujo migratorio hacia la capital guatemaltaca, atrae a la población pobre, especialmente a las mujeres. Aunque el sector informal ocupa en igual medida a hombres y mujeres, a ellas se les ofrecen los trabajos menos garantizados y protegidos.

Las migrantes se trasladan principalmente a trabajos de oficios domésticos en casas particulares, la industria textil o maquilas y a la de procesado de alimentos. Según el Informe 2005 del PNUD , en la Industria trabajan el 8.2% de los hombres indígenas, mientras que el mismo sector ocupa a un 28.5% de las mujeres indígenas.

En el caso de hombres y mujeres no indígenas la diferencia no es tan significativa en la Industria , aunque sí en el sector del Comercio, al que se dedica un 45.1% de las mujeres, frente a un 19.7% de los hombres.

En la industria textil un 75% son mujeres. Pedro Barán , asesor legal del Centro para la Acción legal en Derechos Humanos ( CALDH ), explicó a Inforpress que e stas empresas prefieren a mujeres jóvenes y solteras, sin responsabilidades familiares ni acceso a la educación, para que acepten un salario menor del mínimo, y sin experiencia administrativa y así no están pensando en reivindicación laboral, porque tienden a pensar que las mujeres son más vulnerables.

Barán informó que CALDH recibe muchos casos de denuncia por maltrato verbal y psicológico, les gritan, les exigen altas metas y les dicen que no están hechas para trabajar, afirmó . La jornada de ocho horas se está aumentando con base en el salario por productividad y el incremento de las metas de producción, y algunas trabajan hasta 16 horas. los puestos que desempeñan los hombres son operarios o con mayores posibilidades económicas, indicó Barán.

Del Cid informó que el Ministerio de Trabajo a través del Departamento de Promoción de la Mujer Trabajadora lleva estadísticas de todas las denuncias que presentan las mujeres. Se ha visto que aquellas empresas que son visitadas por la Inspección General de Trabajo tratan de no ser reiterativas, porque ahora tienen que llenar certificados internacionales de calidad de normas, y si una empresa es denunciada internacionalmente le cortan los contratos.

Las mujeres embarazadas son despedidas ante la menor sospecha de su condición, para evitar que pidan el certificado de trabajo a la empresa para ir al Seguro Social, ya que en la mayoría no lo tienen. Se implementan clínicas médicas sin medicinas para evitar que las mujeres vayan al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) porque no tienen certificado de trabajo, añadió Barán , y ante esto existe cierta complicidad del Estado, con el que se discutió un acuerdo de implementación de estas clínicas médicas de la maquila.

A pesar del escaso avance sindical en el sector, el 8 de marzo, Día de la Mujer , varios sindicatos nacionales pidieron la ratificación del Convenio 183 de protección a la maternidad. Según el estudio Perfil de Género de la Economía guatemalteca 2005, elaborado por Mara Luz Polanco , y editado por SEPREM, la incorporación de las mujeres en la economía está medida por factores socioculturales, se subvalora a las mujeres porque están pasando del trabajo familiar no remunerado al trabajo asalariado, y se valora este trabajo como «algo adicional».

Los ingresos de la mujer son un 62.2% de los que cobran los hombres en el área urbana, y un 58.3% en las áreas rurales. Esta situación mantiene el ciclo de dependencia y de vulnerabilidad frente a otro tipo de violencias, desde la discriminación hasta la agresión física.

En cooperación con Inforpress Centroamericana - Inforpress C.A. es una revista semanal de análisis que cubre la región centroamericana, y depende de suscripciones para sus ingresos. www.inforpressca.com

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