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Operación milagro
Por Carlos E. Wer - Guatemala, 27 de diciembre de 2005

La época es propicia. Los sentimientos, aun cuando ocultos; aún cuando afloren solamente dentro del círculo estrecho de relaciones familiares, se tornan más propicios a dar. Una corriente especial recorre el globo. Pareciera como que si aquella que, negativa, ha ido circulándola con su carga de odios, de guerras y de enfrentamientos entre humanos, dadas sus diferencias en colores y lenguajes, se disipara momentáneamente.

Una palabra se torna en el eje sobre el cual las relaciones entre los hombres se ablandan: Paz. La menciona en una treintena de idiomas el Papa Benedicto XVI. La mencionan líderes mundiales, no importando si son ellos precisamente quienes la ponen en peligro. La repiten miles de millones, también en una multitud de idiomas, aquellos que en una tarjeta la desean para familiares y amigos. Unos porque ese sentimiento los embarga. Otros porque la costumbre, o la necesidad de conservar relaciones de distinta índole, lo hacen imperioso.

Dentro de ese maremagno de reacciones y sentimientos hay uno que ha privado como consecuencia de una forma distinta de hacer gobierno. Hay una que nace de la “siembra de petróleo”. Hay uno que es reacción de una revolución que plantea como objetivo la revolución de conciencia. Que utiliza los recursos naturales con los que un país ha sido dotado y revierte el producto de su comercialización a favor de aquellos, que todos, son dueños de esa riqueza. Así la República Bolivariana de Venezuela rescata el pensamiento del Libertador y lo convierte de sueño idealista, en realidad material.

Y por primera vez en su historia, una historia plagada de abusos en el uso de esos mismos recursos; una historia en la que sus protagonistas gozaron de la inmensidad de la riqueza de ese país. Una historia de un país enormemente rico, con una población mayoritariamente pobre. Una población abandonada en un mar de recursos que promueven riqueza.

Más así como la historia heroica del pueblo cubano se apoya en el visionario pensamiento de José Martí, en la antigua Venezuela, un líder militar desempolva el legado de quien entregara su vida al sueño, no solamente de liberar a su pueblo del yugo español, sino de extender la libertad por todo el continente latinoamericano. Y homologando el intento de Bolívar al convocar el Congreso Anfictiónico de Panamá, extiende su pensamiento renovador a la América Indiana.

Hoy, es nuestra pequeña Patria hacia la que se extiende ese pensamiento materializado en la “Operación Milagro”, la que es ofrecida a autoridades nacionales. Y con ello la posibilidad de que la esperanza pueda llegar hacia miles de personas, que con problemas ópticos, puedan lograr lo que lejos, muy lejos está de sus posibilidades: ser operados y rescatar la visión limitada o perdida.

La misión “Operación Milagro” es financiada por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y utiliza para ello, las brigadas de médicos cubanos que actualmente impulsan otro de los proyectos que ella lanza hacia su pueblo: la garantía de salud, como uno de los medios vitales para desarrollarlo.

Y la experiencia exitosa es llevada a otros países y a miles de personas sin importar su color o su lengua, les es dada la bendición de recuperar la vista. Y aquellos que solamente conocían la negrura de la nada óptica, renacen como su propia revolución con el color de la vida y se enamoran de ella. El vigor de un pueblo al que se le ha hecho justicia, también crece junto a las “misiones” que se encargan de llevarle al pueblo, lo que un país inmensamente rico, solamente había otorgado a los privilegiados.

Salud, educación, seguridad son trasladadas hacia los más recónditos lugares. Y una nueva mística brota del esfuerzo de quienes han creído y soñado, que es el propio pueblo, el que se rescatará así mismo, con el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio de lo mejor de sus hijos.

Y ese sentimiento de solidaridad humana, que en nuestras sociedades materialistas, apenas aflora por diciembre, al conjuro de la música que identifica la temporada, se fortalece llevando hacia otros rumbos de esta Patria Grande, el mensaje de la Revolución Bolivariana, llevando la esperanza hasta miles de guatemaltecos que al conocer en detalle la “Operación Milagro”, podrán beneficiarse de ella.

Ojalá que el ofrecimiento de la implementación de esta operación, sea entendido, aplicado y entregado con la limpieza de la idea original. Solamente deseamos que no suceda como con el Stan y que las autoridades a quienes se ha informado de este plan, nacionales y municipales, no aprovechen este hermoso mensaje, este hermoso gesto para “adornarse, demagógica y políticamente” de él para ganar adeptos, prostituyendo la idea original.

Apoyemos esta jornada a favor de aquellos que no conocen la luz. Y en estas fiestas en las que el sentimiento aflora, llevemos ese mensaje de luz a nuestras comunidades y a aquellas gentes, que sin posibilidad de alcanzar el sueño de una operación, vean en esta operación un verdadero milagro.

Fuente: www.lahora.com.gt


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