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Mensaje de Año Nuevo y Buena Voluntad
Por Carlos E. Wer G. - Guatemala, 2 de enero de 2007

Mientras las últimas horas consumen el también último día del año, escogido por el mundo occidental como el 2006, en el vientre de esa sociedad se gesta uno nuevo, que con el número 2007, será celebrado por millones de gentes alrededor del globo. Aquí, en nuestra Guatemala esos últimos estertores del 2006, han ido acompañados de más de un sobresalto sobre una población, que de por sí vive con frecuentes y no del todo agradables noticias. La última, la casi práctica desaparición de la circulación monetaria, lo que viene a agriar las celebraciones a las que, parte de nuestro pueblo está acostumbrado. Las nubes que en el final del año se han ido ennegreciendo amenazan con tornarse más obscuras y amenazadoras con el ingreso del nuevo año.Y una sombra de inquietud ronda sobre el futuro de nuestro país.

Un recordatorio de lo que las páginas de la historia han dejado impresas para conocimiento de las futuras generaciones, podría significar para nosotros, la posibilidad de encontrar la fórmula que nos permita capear esos amenazadores nubarrones. Primero, la que aparecía como interminable confrontación que llevara a la guerra de los cien años; luego de un breve espacio, la continuidad de aquella que se denominara la guerra de los treinta años. !130 años de guerra! en solo el continente europeo, llevó a soñadores como el Cardenal Mazzarino a buscar y encontrar una fórmula que fuera capaz de llevar paz hacia todos los que hasta el momento estaban enfrascados en guerras de odio, de venganza y de incontrolados intereses.

Nuestra Patria, como ayer Europa, trata infructuosamente de salir del entrampado proceso, que después de treinta y seis años de conflicto armado interno y firmada una paz que no alcanza a hacerla efectiva para millones de guatemaltecos que aún se encuentran excluidos de todo beneficio. El país no ha encontrado en las fórmulas o recetas económicas que han escrito los diferentes grupos políticos que han alcanzado el poder, y que han sido incapaces de cumplir con el precepto constitucional de: "afirmando la primacía de la persona humana como sujeto y fin del orden social; reconociendo a la familia cono génesis primario y fundamental de los valores espirituales y morales de la sociedad y, al Estado, como responsable de la promoción del bien común, de la consolidadción del régimen de legalidad, seguridad, justicia,, igualdad y paz". Si ellos, después de más de cincuenta años no han sido capaces de cumplir con esa aspiración, es simple y sencillamente porque hemos errado el camino. Es simple y sencillamente, que a pesar de que se han alineado a las nuevas políticas impuestas por las poderosas corrientes de pensamiento económico que privilegian, en contra del ordenamiento constitucional, a las leyes del mercado y los intereses imperialistas detrás de ellas, los supuestos beneficios que ellas acarrearían para todos los guatemaltecos quedaron solamente en las promesas falsas de quienes sacerdotes del libre comercio, han llevado, como expresara el creador del sistema americano de economía política Henry Carey, solamente en carencias y miserias. Bajo esas condiciones en las que esas políticas han significado, de acuerdo a los índices de desarrollo humano del PNUD, un constante atraso. Más miseria. Más ignorancia. Menos salud, menos educación. Más corrupción. Más funcionarios de todos niveles que utilizan los recursos del estado para satisfacer sus bajas pasiones, de espaldas dichas políticas, de las ingentes necesidades de la población.

Más leyes y más funcionarios que por treinta monedas de plata venden las riquezas que le pertenecen al pueblo todo de Guatemala. Más saqueo de los recursos naturales y de aquellos estratégicos que debieran representar el medio para desarrollar a nuestro pueblo. Una descarada y cobarde venta de nuestra soberanía a intereses transnacionales…Más de más.

Es tiempo, de, cuando aún la propia población de la nación más poderosa del mundo, abriendo los ojos de la farsa y la demagogia de su administración fascista, inicia un movimiento que pretende desempolvar lo mejor de la filosofía que sostiene los valores cívicos que hicieron posible la construcción de la primera república perfectamente soberana del mundo.

Es tiempo, cuando los aires de independencia económica, de dignidad y nacionalismo soberano recorren la columna vertebral de Suramérica de la mano del pensamiento de El Libertador Simón Bolivar, los guatemaltecos, especialmente su juventud, alcen su voz en busca de que ellos alcancen el territorio del quetzal y envíe ese mensaje de esperanza, de justicia, de solidaridad a quienes en lo profundo de la tierra guatemalteca, se han visto abandonados a su propia suerte. Es hora guatemaltecos, de que simple y sencillamente por hacer realidad las palabras del libro de los libros, que reza que "donde no hay justicia, no hay paz", se convierta en el norte de los pensamientos y acciones de todos los guatemaltecos.

Es tiempo de que aquellos que con su pensamiento visionario construyeron los andamiajes filosóficos que llevaron a la fundación de la república soberana, como Leibniz y Nicolás de Cusa y de quienes como Franklin D. Roosvelt, al visualizar la finalización de la II Guerra Mundial, dejara escrito en la Carta del Atlántico, el compromiso (no cumplido), de que “los signatarios se comprometen a respetar el derecho inalienable de los países de darse el sistema que escojan”, o de aquél que impertérrito imperialista, José Martí, sentenciara que “la única manera de ser libre es ser culto”, vean cumplido su ideal de un mundo mejor.

En suma mis queridos compatriotas, al desearles que el año venidero les sea propicio y con ello el que puedan trasladar esas bendiciones a quienes no les alcancen, solamente deseos recordarles que con nuestro esfuerzo, empeño, buena voluntad y entereza, podremos construir la Patria que soñamos.

Su amigo

Periodista Carlos Enrique Wer

www.albedrio.org


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