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El chocolate, caliente
Por Carlos E. Wer G. - Guatemala, 11 de marzo de 2007

La situación es más que clara. La venida del personaje que The Economist calificara "The doomest President" (lo cual tajantemente se traduciría en español como el presidente más idiota), afirmación que no solamente ha sido ampliamente comprobada, sino le ha sido añadido otra, por más que justa: genocida; esa no deseada visita pues, devuelve al plano de la realidad para quienes tengan el alcance de entender, la alternativa: o el país se inclina para el lado del fascismo Bush-Chenney o volvemos nuestros ojos al sur latinoamericano, en el que se gestan movimientos de independencia y rescate de soberanía.

Ya no es simbólica la posición; es clara y definitiva. Las medias tintas que nos han llevado a la situación de un país desquebrajado, como el hoyo de San Antonio y un estado fallido, debe ser rescatado por un fuerte movimiento popular que se desate definitivamente de esa incómoda sujeción.

Los partidos, incluido el recién inscrito Stein-Campero, ni todos juntos representan los cambios que el país necesita. Tenemos cincuenta y tres años, en la cuenta corta y quinientos catorce en la cuenta larga que el país es incapaz de levantarse en las dimensiones que su riqueza y posición privilegiada ameritarían. Un largo período en el que se ha condenado a su población a las condiciones de atraso, ignorancia y miseria, que el más elemental sentido de humanidad lo hace imposible de aceptar.

Es simple y sencillamente una locura pretender o intentar, el que las ofertas tradicionales de la demagogia política electorera sean quienes saquen a nuestra tierra de ese profundo y podrido agujero, el que todos hemos contribuido a cavar y que la ocasión de la visita del engendro del mal, nos pueda permitir ¡por una vez tan solo!, abrir los ojos y darnos cuenta de lo que significa para nuestro pueblo el mantenerse atado a los intereses por él representados, con la añadidura de los Arzú, Stein, Berger, etc., quienes para erigirse en las familias más ricas de Guatemala, no han vacilado en entregar el país por pedazos a la avaricia de las empresas extranjeras que vienen a saquear nuestras riquezas, sin que ello represente ni el menor beneficio para quines somos dueños de él.

Las manifestaciones de rechazo a la visita de este personaje, no podrán ser significativas, porque la mayoría de la población está enormemente atareada en sobrevivir, en "pasar el agua", pero que, sin embargo, representan el corazón de la oposición a sus políticas. A las manifestaciones, que hereditarias (no olvidemos que su abuelo el banquero Prescott Bush fue uno de los financieros del movimiento nazi en Alemania), pretenden mantener la rapacidad sobre los recursos naturales de nuestros países.

La propuesta ridícula de que su país ayudará a Latinoamérica para el 2008 parecería una burla para quienes están en estado de extrema pobreza?¡aguanten su hambre por un año, mientras la dádiva bushista se convierte en realidad!.. ¡No queremos, señor Bush, limosna, exigimos justicia! Esta propuesta amañada y falsa, va unida a la propuesta de la producción de etanol que no traerá sino una repetición de lo mismo que ha sucedido en la costa sur? cañeros enriquecidos y pueblo pobre, con el añadido de que el uso de alimento (como el maíz, como ya sucede en México), traerá mayor miseria para la ya empobrecida población guatemalteca. El aumento en el costo del alimento base de ella, empujará inexorablemente, no solo a un mayor número de pobladores a alinearse junto a quienes ya se encuentran en extrema pobreza, sino provocará el que mayor número de jóvenes especialmente, busque la emigración como respuesta a sus expectativas de una vida mejor.

Hoy, como ayer en el propio país del indeseado visitante, la respuesta es clara, contundente: ¡o Norte o Sur!... ¡Usted escoge!

Fuente: www.lahora.com.gt - 100307


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