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Guerra avisada
Por Carlos E. Wer G. - Guatemala, 22 de junio de abril de 2007

Una pequeña nota en la prensa del día de ayer, demuestra, una vez más, cuál es la orientación que el área "mesoamericana" quiere darle al problema de seguridad. La información, de que en la próxima reunión de presidentes se planteará la "iniciativa" salvadoreña de uniformar y priorizar las políticas de lucha contra las maras, lo que engloba al narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo, es la señal más que evidente. Esta iniciativa concuerda curiosamente con dos hechos que desde la visita del presidente colombiano Álvaro Uribe a Guatemala, ya presto a partir de regreso a su país, "sugería" la conveniencia de que el nuestro se uniese al Plan Colombia.

Esta sugerencia, unida a las acciones que tomara recientemente el presidente mexicano Felipe Calderón, al lanzar al ejército de ese país a un frontal ataque contra narcotraficantes en el Estado de Michoacán, y sus declaraciones en Bruselas solicitando mayor apoyo por parte de la Unión Europea y de Estados Unidos en su lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, demuestra con más que claridad la estrategia estadounidense de priorizar en las políticas particulares de los países del área el tema, para luego convertirlo en política regional de defensa y seguridad está en marcha.

En una sola palabra, El Plan Colombia sugerido por el presidente Uribe para Guatemala, se extiende a la región mesoamericana, aumentando la presencia de los organismos estadounidenses de combate al narcotráfico, al crimen organizado y a la proliferación de las maras, la tríada de problemas prioritarios, que ante la casi imposible tarea de eliminarlos, dada no solamente su capacidad de fuego, sino su enorme caudal económico, rebasarían las escasas capacidades del último baluarte para combatirlos: las Fuerzas Armadas. Ente este a quien le han sido cercenadas sus capacidades de reacción. Ello entonces requerirá, como el llamado de auxilio del "presidente Calderón", del apoyo de los organismos estadounidenses encargados de combatirlos. La presencia de las unidades especializadas y eventualmente de tropas estadounidenses serán necesarias para el combate a las plagas que ellos mismos han creado, lo que lógicamente les permitirá "de paso" servir de apoyo a los gobiernos que se mantengan alineados con sus políticas, y la eliminación de líderes opositores, evitando así la contaminación que pudieran producirse en estos países, por parte de aquellos movimientos populares sudamericanos que han iniciado un proceso de rescate de su soberanía.

En el caso especial de Guatemala, la que se encuentra en pleno proceso electoral para elegir a sus nuevas autoridades, los síntomas que generan las acciones de la máxima autoridad electoral auguran, desde ya, el que lo menos que tendrán estas elecciones generales, será la transparencia con la que tratan de adornarlas. El apoyo de los medios, los que no solamente aprovechan el derrame económico que se produce en estos eventos, sino crean la opinión pública necesaria para poder proclamar a los cuatro vientos que Guatemala es un país en el que triunfa la democracia, aún cuando la mayoría de la población sufre de gradual empobrecimiento, consecuencia del mantenimiento de la orientación neoliberal imprimada por su gobierno.

Así pues, duplicando la situación que viviera México, las elecciones presidenciales, a criterio personal, serán amañadas y colocarán a las Fuerzas Armadas en la misma situación de convertirse en el único sostén de un gobierno ilegítimo, que tratará de lograr esta calidad, utilizándola en un anticipado combate a esas plagas sociales.

Fuente: www.lahora.com.gt


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