Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 3 - 2006

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Quien lee la mano
Por Claudia Gonzalez - Barcelona, Catalunya, 10 de marzo de 2007
claudarc@gmail.com

“El opresor es incapaz de descubrir, me dijo: Es el oprimido el que descubre al opresor… la verdadera realidad del opresor solo se puede ver desde el oprimido.”

E. Galeano

Europa y América, el Otro del otro. Europa y América solamente pueden verse una a la otra a través de un telescopio. Pueden ver solo una pequeña área de la otra, la que magnifican y totalizan. Lo mismo hace el sujeto. Ve y es parte, no-todo.

Mi exilio voluntario ha develado muchas preguntas que se responden con más preguntas. Se develan sentimientos sobre objetos imaginados, quizá idealizados. Frente a la concepción que se tiene de América Latina en España (una España que no es la que se imagina cuando se radica en América), y caminando para atrás entre los escombros de los re-cuerdos, entre el pasado que se nos re-pite como latinoamericanos, percibo que con muchas de nuestras conductas acerca de o dentro de Guatemala, no hacemos más que eternizar nuestra postura de “servidores” de “submundos” para aquél Otro al que pretendemos imitar: Europa, Estados Unidos.

Las preguntas giran en torno a ¿por qué pretendemos imitar, identificarnos con otro que nos oprime, que nos golpea?. ¿Por qué nos negamos a escribir nuestra propia historia y nos quedamos sólo escuchando lo que Ellos dicen de nosotros? ¿Por qué aun no hacemos uso de nuestros tinteros de lágrimas y sangre para escribir lo que somos desde nosotros, lo que desde nuestra posición se ha sentido y experimentado? ¿Por qué los proyectos de nación en Guatemala han servido solamente para ser plasmados en papel que espera ser tachado por el imperio que da el dictado de lo que debe ecribirse y por qué devienen en un cuasi estado-fallido?

Entendamos, aceptemos: No nos quedan los sacos del Corte Inglés, no nos saben los chocolates Godiva, ni nuestra es la agrandada “M” amarilla que se observa más que la propia bandera en Guatemala. ¿Qué hay detrás de un pais enfermo de apariencias, avergonzado de sus costumbres y cosmovisiones?

Hace ya muchos octubres intentamos tener nuestra primavera en el pais de la eterna primavera. Diez años después, el retorno al pais de la eterna crisis. Eternidades finitas. Detengamonos y pensemos…

Las líneas de la mano chapina dirán algo distinito si le retiramos esa lectura al de- Mago -go gringo, al europeo. Mano libre, que sabe que su función es escribir-se su propia historia. Que sabe que “la certeza de que todo está escrito nos anula o nos afantasma” [1], pero entonces el miedo sucumbe, azota y tendemos de nuevo la mano al de- Mago -go… es más seguro, no nos esforcemos.

Me ha sorprendido y no, ser testigo de la corta, limitada visión de muchos españoles hacia América Latina. Una España, la conquistadora, que obra con manos de caridad vertical, ojos de culpa y aliento de lástima y racismo. Su cuerpo es el del miedo. Se limita a capturar y mostrar sólo las “enfermedades” latinoamericanas. Somos una especie de “circo”, de espectáculo mundial por el que nos pagan con cooperaciones y ONGs pensadas desde Ellos. Quizá creyendo mitigar su ceguera.

El Pais (3 de marzo de 2007) escribe: Guatemala se “colombianiza” [2], insterta en el artículo, una imagen de un marero. Vincula y olvida lo que yace detrás, decadas atrás de esta gota que derramó el vaso. A la vez, aprovecha para fortalecer el estigma que se tiene sobre los colombianos, como dice Galeano: “no me entra en la cabeza por qué son malos los paises que producen drogas, y malas las personas que consumen drogas y en cambio, es bueno el modo de vida que genera la necesidad de consumirlas” [3] Somos chivos expiatorios de los medios amarillistas, vagos y poco profundos. Seguimos sin ser descubiertos, quien se descubrió fue el opresor.

Que vagas, insulsas, profanas palabras se usan en el viejo mundo para referirse al nuevo. Han construído y nos venden una historia con un lado nada más. Se edificaron como un Otro que llena de voces el aire latinoamericano desde hace más de 500 años. Voces que divagan con miles de almas a cuestas, infinitas bocas enmudecidas y manos atadas.


[1] Borges, J.L. (2005). Obras Completas I: La Biblioteca de Babel . (3a ed.). Barcelona. RBA.

[2] Rico, M. (2007, marzo 3). Guatemala se “colombianiza”. El Pais, Pg. 3

[3] Galeano, E. (2006). Ser como ellos y otros artículos. (7a ed.) Madrid. Siglo XXI.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.
Al diablo las instituciones.