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Cuerpo, pandemia y salud mental
Por Christian Lee* - Guatemala, 7 de agosto de 2020

Parte I -La existencia
del cuerpo en el tiempo

Situación de Emergencia Social una posibilidad para la autodeterminación

Todo cuerpo es una unidad indisoluble de materia, forma y espacio, conectado a través del sistema nervioso y los pares craneales a memorias codificadas por medio de las diferentes experiencias en la vida, las emociones no son solamente una reacción neuroquímica que desembocan en una secuencia de respuestas corporales, que vamos clasificando en el recuerdo sino también son significados y símbolos complejos.

Muchos de nuestros recuerdos son un fondo de experiencias que se concatenan día con día, minuto a minuto, experiencias de circunstancias que pasan por la piel, la ojos, el olfato, el oído y la lengua, sentimos y nos hacemos vivos; las experiencias vividas marcan nuestras formas de entender emocionalmente la realidad, esto no contraviene pero a veces entra en contradicción con la razón, no son antagónicas, sino complementarias.

dias de papel

Días de papel - Luis Caal

 

En este contexto de crisis es relevante repensar en las posibilidades del cuerpo desde la salud integral y sus implicaciones a futuro tras la contención, sujeción y la falta de contacto humano. En el psicodrama y los procesos grupales como métodos para trabajar la Salud Mental se plantea que el cuerpo es una unidad integrada, la cual es la base de nuestro enunciado humano simbólico.

En tiempos de pandemia la boca como expresión de identidad primaria, afectiva y emocional está prohibida frente a los otros, su censura impacta en las formas en que nos vinculamos unos con otros, la empatía, la sorpresa, el desconcierto, la alegría son censurados frente la homogenización de tener que cargar mascarilla como método de prevención y trasmisión del Covid-19.

El modelo educativo y cultural en que nos hemos formado, hace que separemos lo que sentimos de lo que pensamos, dándole mayor valor a lo racional y quizás menos importancia a lo emocional e instintivo.

Desde la psicoterapia hemos entendido que el cuerpo siente, percibe e intuye, está vivo, habitado y lleno de razones-sentires que exigen contacto. Él bebe nace y corporifica su existencia por medio de las caricias, la ternura, el canto y la comunicación.

El pensamiento occidental a través de la construcción de supuestos en la filosofía dice que “somos pensamiento e ideas”, pero antes que se organice el pensamiento somos cuerpo, sensaciones, percepción, propiocepción y posiciones lo cual se muestra en otras culturas.

Una exposición sobre expresiones del cuerpo prehispánico de la Ruta Maya realizada en el Centro de Cooperación Español de la Antigua Guatemala hace algunos años, exhibía la figura humana y la decoración corporal, en las diferentes piezas arqueológicas se podía observar las múltiples formas de la relación de la cultura ancestral maya con la naturaleza, su identidad simbólica y una parte de su concepción filosófica sobre la vida misma a través de cuerpos de mujeres con pechos grandes al descubierto como símbolo, quizás de alimento, belleza o aceptación; mientras en otras piezas se ilustraba la muerte con su ritual de transición corporal cuerpo-hueso.

En sitios arqueológicos como El Mirador en Petén, hoy amenazado por la mutilación de la selva, Takalik Abaj y en Copán hemos observado, piezas artísticas que privilegian la expresión del cuerpo, la animalidad, rostros, manos, su esencia identitaria y la relación que sostenían con el medio interno y externo.

En el Museo del Oro en Colombia, están en exposición más de 30,000 mil piezas, con descripciones sobre su origen e interpretación a partir de investigaciones arqueológicas que permiten el reconocimiento de las culturas sobre el cuerpo, su valoración, los rituales bajo los que se celebrara la vida y el placer, que iban desde estimulación de estados de conciencia con plantas y hongos, comunicación intrapsíquica, así como conexión con la naturaleza, dioses, rituales sacrificiales con instrumentos hechos por el metal dorado.

Estas aproximaciones culturales a la figura humana y el cuerpo, muestran como el conocimiento de otras humanidades, en este caso la de los pueblos precolombinos, le brindan una valoración diferente al cuerpo como arte en sí mismo, esencia viviente.

Nos cuestionamos sobre cómo es que algunos pensamientos modernos disocian el cuerpo, negando las reflexiones de orden sensible. ¿Cuál es el beneficio? quizás negar asumir nuestro potencial. En el pensamiento moderno existe una fuerte tendencia a disminuirle valor al cuerpo, lejos de la estética permitida, lo banal y la valoración superflua impuesta por el mercado, lo que le resta al cuerpo significado auténtico y único, empujados a enajenar la existencia y restarle contenido humano. Desde el trabajo de Salud Mental con los grupos y las personas que acompañamos no hemos preguntado: ¿Qué consciencia tengo de mi cuerpo? ¿Qué consciencia tengo sobre el tiempo?

Un suspiro puede ser tomado como un reflejo sin relevancia alguna o la evidencia corporificada de lo que sentimos, ¡siento y percibo! y ello se aloja en el yo-cuerpo. Sentimos, pensamos, nos hacemos, entendemos, nos dispersamos, rectificamos y aceptamos a través de lo que experimentamos. O quizás nos confundimos y lo negamos.

David Le Breton, un sociólogo investigador de múltiples aproximaciones al cuerpo, plantea que la tecnociencia inspira su discurso en un desprecio al cuerpo, como algo imperfecto que es necesario corregir o eliminar.

El cuerpo ha sido siempre un territorio vigilado y censurado donde se aplican castigos con crueldad en el seno de las mismas familias, como el manotazo, el azote, la cinchaceada, la represión así como la tortura y desaparición forzada son castigos aplicados por el poder, como se señala más adelante en el texto.

En este tiempo disciplinario de formas de ser y comportarse, el cuerpo mismo vive ese control riguroso que lo sitúa como culpable por cargar la peste y ser medio de contagio de la enfermedad, lo que aumenta a nivel psicológico y emocional sensaciones de temor, miedo, y angustia colectivizada, estas situaciones se inscriben en el aislamiento de los cuerpos, la falta de contacto, la dispersión de lo grupal, psicosis generalizada y las pérdidas de vínculos de unos con otros.

La situación de emergencia social ocasionada por la pandemia Covid-19, ha cambiado el ritmo de nuestros cuerpos, los lugares que habitamos y la percepción y utilidad del tiempo. En la vida misma los procesos irreversibles o inalcanzables juegan un papel trascendental, no solamente el ayer ni tan solo el mañana, nos acercan a quienes somos en realidad.

Si bien es cierto el principio que rige nuestra vida no puede ser el absoluto mañana, como vivir a la expectativa de lo que quiero ser, quizás idealizado y mitificado, ni lo que espero “tener”, es decir lo que quiero obtener o poseer materialmente, tampoco puede ser una inmediatez avorazada, como la que plantea la ideología del capitalismo, basado en acaparar, acumular y extraer en el menor tiempo posible. Ser constancia del trabajo deseando más el disfrute en lo humano, desde lo que queremos ser siéndolo, es una de las cuestiones que hemos aprendido en el acompañar de personas.

A lo mejor, ahora en situación de crisis sostenida, de imposición y arbitrariedades, podemos revertir el efecto del confinamiento por medio de valorar qué hacemos con el tiempo, dándole prioridad al disfrute, al placer y a los vínculos qué necesitamos para ser felices y tener un verdadero bienestar como influjo individual, grupal y colectivo, con los otros, con los que convivimos, me acompaño en el día a día y a lo mejor desconozco, buscando recuperar las memorias e identidades compartidas.

Desde la psicología social valoramos la posibilidad de reflexionar y cuestionarnos sobre elementos sustanciales tangibles o intangibles, como los fenómenos que ocurren en el tiempo, la cultura, el cuerpo, la subjetividad y lo social.

Cuando las percepción del tiempo cambia, también cambia la realidad imperante frente a la posibilidad de romper patrones o arraigarlos aún más, la cultura de la violencia, ha diseminado la ideología resumida en la frase ¡el tiempo es dinero!, No obstante, cuando pensamos en la idea del tiempo, no solo como unidad de medida e invención, sino como espacio podemos descubrir por ejemplo, que en otras culturas el tiempo adquiere una proporción más amplia, sin cortes, de carácter circular, lo que deja en evidencia que para repensarnos fuera del frasco inmediato del tiempo, podemos cuestionarnos ¿Qué quiero hacer con mi tiempo? ¿Quién soy en este espacio concreto aquí y ahora? ¿En qué circunstancias camino? Y ¿Cómo quiero trascender?

Otras culturas han planificado situaciones que tienen que ver con la vida en colectivo, el bienestar y el tiempo. Por ejemplo, Rusia planificó su ordenamiento territorial a varias décadas, el crecimiento y expansión de la urbanidad se ha desarrollado en forma de círculos concéntricos y con ello contemplaron una política de tratamiento de nieve y agua residual de las grandes nevadas para proteger sus reservas de agua dulce con espacios definidos, planificados y orientados, en otro momento de la historia de la humanidad la construcción de Gran Muralla China de miles de kilómetros fue un proyecto llevado a cabo por varias dinastías en diferentes periodos que abarcan una variedad de momentos. Podemos ser frontera para cuidar nuestras profundas convicciones esenciales y/o puentes indestructibles para conservarnos en la comunicación y encuentro con los otros.

Esta situación de crisis social y de salud nos ha dejado claro que tenemos muy poco control sobre las situaciones externas. No obstante, la reflexión pasa como una invitación a darnos permiso a iniciar de nuevo, a experimentar y equivocarnos para contribuir al cambio de nuestras realidades, a la autodeterminación asumiendo la propia voz, la voz viviente para construir otro forma de compartir con los otros y definir qué queremos hacer con nuestra existencia, cuerpo y tiempo para vivir mejor.

PARTE II- Restricción y pandemia
Desaparición forzada y otras formas de violencia en las nuevas guerras


La desaparición forzada es un crimen de lesa humanidad, a lo largo de la historia del patriarcado los regímenes autoritarios han utilizado la desaparición como un mecanismo para borrar la existencia material de alguien que no se ajusta a la medida de la norma impuesta por el poder.

El 21 de junio se conmemoro el día nacional contra la desaparición forzada, a partir que el congreso de Guatemala en el 2004 decretara la fecha como una conmemoración por la desaparición masiva ocurrida el 21 de julio 1980, cuando fueron secuestrados y desaparecidos 27 líderes sindicales de la Central Nacional de Trabajadores –CNT-.

Los 36 años de guerra en Guatemala representaron 45,000 personas desaparecidas. Los autores intelectuales de la violencia política fueron las autoridades de los gobiernos, en conspiración y dirigidos por agentes de inteligencia de Estados Unidos como un plan para refrenar los “brotes comunistas” en América Latina.

Los perpetradores directos fueron el ejército de Guatemala, las patrullas de autodefensa civil y los grupos paramilitares como la Mano Blanca, el Jaguar Justiciero, Ejército Secreto Anticomunista y la Policía Nacional de aquel tiempo.

Para nosotros desde la psicología social, la memoria individual grupal y colectiva es necesaria para el proceso de reconstrucción de proyectos de vidas reales, hablar para prevenir.

La desaparición forzada como acto individual o masivo, así como los asesinatos arbitrarios a Defensores de Derechos Humanos tiene como fin desarticular, desorganizar e infundir terror frente a grupos y sus expresiones humanas. Su intención más grande es desaparecer las ideas que emanan de la necesidad de hacer justicia sobre la violencia que históricamente han recibido los cuerpo y los pueblos como cuerpos colectivos, para hacerlos dóciles y así restringir su movilidad e impulso, siendo el miedo su mayor impacto.

personajes

Personajes - Mauro Osorio


En tiempos de pandemia por el Covid-19, la medida de distanciamiento social y el tapaboca son mecanismos sobre los cuerpos que tienen un impacto fuerte frente al afecto, afecto entendido como la capacidad de expresar el amor y estar dispuesto a recibir amor y contacto, negando una de las identidades primarias humanas, entendiendo que al nacer la piel y la boca del bebé son elementos que constituyen la integración inicial frente al nuevo mundo.

Algunos expertos en el tema refieren que la Pandemia es una nueva forma de Guerra, consignada bajo el marco de las guerras de nueva generación, en donde las potencias imperiales, económicas y militares utilizan la investigación biológica para el sometimiento del mundo frente a un nuevo régimen del capitalismo.

¿Qué consecuencias trae para los cuerpos la falta de contacto? Aún es muy pronto para saberlo, no obstante, se sabe que la individualidad total y la separatividad del cuerpo puede tener efectos nocivos para la vida en sociedad, la piel nos separa de otros pero también nos vincula, el cariño y el contacto con ternura tiene una función a nivel salud, ayudando a la autorregulación biológica y el fortalecimiento del sistema inmune, el contacto piel a piel genera neurotransmisores que contribuyen a disminuir el estrés y aumentar las defensas.

La falta de contacto por medio de los sentidos puede afectar a nuestro estado del ánimo, llevándonos a sensaciones de angustia, ansiedad, tristeza profunda y prolongada, lo cual puede contribuir a desarrollar enfermedades psicosomáticas.

La segregación, marginación y exclusión son estrategias utilizadas para el control y desorientación, el abuso de las redes y medios digitales para desarrollar procesos educativos, charlas, conferencias, instructivos, clases son solo un reflejo de los cambios que el nuevo orden trae para la educación en el sistema-mundo, donde el cuerpo se deja en segundo plano frente a una pantalla, si bien es cierto, con una buena estrategia pedagógica, los procesos virtuales contribuyen a desarrollar aprendizajes cognitivos desde lo teórico, pero la experiencia real está limitada, lo que interviene y limita el aprendizaje significativo y la percepción propia y del otro, como consecuencia de la falta de contacto real con el cuerpo y la experiencia total, el cuerpo expresa lo que las palabras no alcanzan a decir.

Antes del periodo de la revolución industrial la noción que existía dentro del imaginario colectivo sobre el cuerpo era asociada a la capacidad productora en la fuerza de trabajo creador. Ahora en la expansión tecnológica en cambio, el cuerpo pasa a segundo plano, solo podemos observar una imagen de él.

Erich Fromm, afirmo que es complejo explicar por qué en la sociedad y la cultura cibernética, se va remplazando progresivamente a los seres humanos, se desplaza lo vivo, quizás porque nos sentimos inseguros respecto a nuestro ser.

Pareciera que es necesario tener al cuerpo sometido a la reclusión de espacios donde se confina no solo el cuerpo como elemento vivo, sino también su expresividad, energía, afecto y poder creador y/o transformador.

Ana María del Cueto psicóloga docente de la Universidad de la Plata en Argentina plantea que los regímenes totalitarios son verdaderos laboratorios de investigación, donde lo que sucede está presente no solo en lo visible y concreto de nuestras vidas a nivel de lo cotidiano, sino también en esa realidad invisible que pasa por el afecto, la subjetividad y el deseo.

Si la desaparición forzada ha sido y es una estrategia para detener y asfixiar el impulso legítimo y natural del ser humano de cambiar su realidad, las medidas normalizadas y aceptadas de contacto digital pueden convertirse en una desaparición simbólica del cuerpo o quizás una sujeción de la fuerza vital y transformadora del cuerpo.

Sabemos que es necesario prevenir en este momento de crisis, transmisión masiva y miedo, pero a su vez, consideramos que la naturalización de la distancia física total, la reducción de expresión afectiva y el abuso de lo digital pueden generar problemas mayores en las formas de relacionarnos unos con otros, hasta enfermarnos. Por lo que creemos que un elemento central en la Salud Comunitaria es aumentar la posibilidad de comunicación, expresión y relación, transformar el vínculo, para construir una nueva realidad que privilegie la salud humanizada y humanizadora.

 

Obras artísticas
1. Días de Papel, Serie de cuarentena, Autor Luis Caal, Guatemala.
2. Dibujo, Serie Personajes al encuentro, Autor Mauro Osorio, Guatemala.

Fuentes:
1. Salud Mental Comunitaria, Vivir, Pensar, Desear, Psicología, Psiquiatría y Psicoanálisis, Ana María del Cueto, Fondo de Cultura Económica de Argentina, Buenas Aires 2014.

2. El amor a la vida, Compilación de conferencias Radiofónicas de Erich Fromm, Ediciones Culturales Paidós, España 2011.

3. Guatemala Memoria del Silencio, las violaciones a Derechos Humanos y los hechos de la violencia, Informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico, sección 2027, primera edición 1999.

4. Psique y Soma, José Agustín Ramírez, editorial Desclee de Brouwe, México 1998.

5. Circulo y Centro, El grupo Gestáltico, ediciones la llave, Barcelona 2014.

6. Memoria de grupo de estudios, técnicas de afrontamiento en situación de crisis por la Pandemia, Guatemala 2020.

7. La trama de la vida, una nueva perspectiva de los sistemas vivos, Editorial Anagrama, España 1998.

8. “Estamos frente a una guerra sin reglas, entrevista con Dr. Atilio Boron con dante palma, ClaudioLaradio, 14 de marzo 2020.

9. David Le Breton: “pensar en el cuerpo es pensar el mundo”, Carlos Trosman, Articulo de análisis y sociología.

10. Vigilar y Castigar, Nacimiento de una prisión, Michelle Foucault, Editorial Siglo Veintiuno Argentina, Buenos Aires 2004.

 

* Christian Lee - Equipo de redacción. Componente de Psicología y Salud Mental. Instituto de Acción e Investigación Grupal y Comunitaria T´zunun ´Ya

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