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Pablo Manzana
Por Carlos López - Guatemala, 19 de septiembre de 2007

Conocí de las Fuerzas Armadas Rebeldes FAR en mi niñez. Era ya en los años setenta una organización importante y la más importante organización político-revolucionaria. El Partido Guatemalteco del Trabajo otra gran organización realizaba trabajo principalmente político y su presencia a nivel de la lucha armada no era claro. Por otro lado el Ejército Guerrillero de los Pobres era de reciente formación.

Las acciones más espectaculares las llevaban a cabo las Fuerzas Armadas Rebeldes. Las FAR tenían un nombre y poco se sabía a nivel de la ciudadanía de las interioridades y de la historia de la organización.

En lo personal colaboré mucho tiempo con el EGP por cuestion de vinculos de vecindad con militantes de dicha organización. Aunque en mi vecindario como en áreas importantes de la ciudad capital, activaban las tres organizaciones revolucionarias, el PGT también lo hacía a travez de la Juventud Patriótica del Trabajo JPT (La Jota). Era el tiempo del inicio del recrudecimiento de la represión. Los regimenes militares se ensañaban contra cualquier ciudadano sobre todo la población pobre que era y sigue siendo aún la gran mayoría.

Conocí del nombre de Pablo Monsanto por escritos de propaganda y por Cardoza y Aragón quien le elogiaba de alguna manera al relatar la situación en que Turcios Lima habría perecido.

El nombre del Comandante Pablo Monsanto resonaba con gran impacto. Para nostros los jóvenes era una especie de superhéroe. El ejército nacional incrementaba los abusos y las FAR aumentaban en prestigio. Hablar de las FAR era común en Guatemala por sus acciones armadas valerosas.

Estando yá en la escuela secundaria mi compromiso se incremento y estuve vinculado a diversos grupos estudiantiles que activaban bastante coordinadamente en acciones no armadas de sabotaje. La organización popular había alcanzado un punto muy alto de organización y la represión era ya de tipo generalizado. Se asesinaba a los líderes políticos, sociales, comunales, gremiales, etc.

Me había convertido en un activista social, ese era mi papel. Aunque teníamos coordinación, la línea clara orgánica la recibían nuestros líderes. La vida clandestina se vivía de una u otra forma. No sabías quien estaba organizado o quien no y ya las médidas de seguridad eran regla general por los niveles represivos que se vivían. Se vivía en zozobra en muchas regiones del campo y la ciudad de Guatemala se fué convirtiendo en una ciudad sitiada.

Entre 1979 y 1981 el zarpazo del monstruo se hizo sentir de forma brutal y continua al punto que mucha gente habia ya caído y otros más seguían cayendo. Fué el tiempo de inicio del repliegue popular. Mucha gente tuvo que salír del país y muchos de los vinculos orgánicos se perdieron. El terror del Estado era presente, permanente. El miedo se apoderó de mucha gente y pocos fueron quienes se dieron a la tarea dentro del país a sostener la lucha; todo en condiciones extremas.

Es en el año 81 en que una vieja compañera de la secundaria y ya en la Univesidad de San Carlos de Guatemala me aborda para hacerme una propuesta. Ella la más pequeña, la más bonita, la méjor de su salón y de su instituto.

Ella conociendo de la gran desarticulación y posiblemente de mi participación en la lucha popular me propone trabajo orgánico con las FAR. Era un momento muy difícil para la lucha pero en ningún momento dudé de aceptar la propuesta de trabajo.

Y es así que se inició mi vinculo con las FAR y mi participación dentro de esta organización en donde activé con distintos niveles de participación dentro de la lucha popular amplia. Mi participación se prolongo dentro de la oganización por más de una década. La vida de mi querida compañera y responsable quedo truncada aproximadamente un año después en que me reclutara, en que me organizara.

Mi militancia cambió de membresía posteriormente a la Organización del Pueblo en Armas ORPA por razones de una nueva desvinculación y por mi úbicacion geográfica. Milité en ORPA hasta el fín de la guerra.

Durante años en la Universidad realizamos todo tipo de acciones no armadas ya con gente de una o de otra organización. Es así que cuando se funda la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca URNG y se unifican las cuatro organizaciones revolucionarias nos embarga un gran júbilo a los colaboradores, simpatizantes y militantes. Mis compañeros eramos en la práctica verdaderos cuadros unitarios, cuadros que luchabamos a díario adentro de Guatemala, los que nunca salimos, quienes nunca quisimos o logramos salír por razones diversas.

La firma de la Paz nos alegró mucho más por el cansancio que por que creyeramos que realmente la burguesía nacional estaba dispuesta a ampliarse mentalmente y construir juntos un proyecto de nación. El sufrimiento y el dolor que vivimos nos impulsaba a apoyar la negociación. Nuestos mártires nos pedían parar el derramamiento de sangre y en cualquier caso como miembros de organizaciones militares estuvimos dispuestos a acatar las orientaciones de nuestra comandancia.

Me desvinculé de URNG poco tiempo después de la firma de la Paz. Esta organización no era más el ente que representaba ya los intereses de la clase obrera y campesina, de los intereses populares.

Muchos compas que se quedaron adentro me comentaban situaciones realmente increibles de caudillismo, sectarismo y de prácticas que distaban de ser las del hombre y la mujer nuevos, que fué lo que quisimos construír.

Decía mi madre, otra gran militante que "si vos querés contruir una nueva sociedad tenés que practicarlo cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo con consciencia, claridad y consecuencia". Eso no era lo que estaba pasando en mi ex escuela revolucionaria.

En cada "exorganización" hubieron malas prácticas y actitudes burguesas (abordaré si me es posible y poco a poco vivencias aqui y allá.) sin embargo en las FAR creo que fueron más léjos. Puede que sea injusto pero es mi percepción. Conocí al "gran comandante" hasta la mitad de la decada de los noventa en México. Hasta la firma de la Paz el conservó para mí un carisma especial.

Quien me iba a decir en esos días que mi opinión cambiaría radicalmente. Monsanto terminó por partir y dividir a la URNG vinculandose con gente de dudosa reputación. O se desvió o se descaró. El legendario comandante tiró todo por nada e incapáz de ver más allá de su nariz la política tradicional podrida lo llevo a estrellarse contra la pared de forma dura.

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