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Nineth, personaje del año
Por César Montes - Guatemala, 14 de enero de 2005
cmontes1@yahoo.com.mx

Cada año se escogen personajes sobresalientes de las actividades sociales, políticas, culturales, administrativas; de entre todos ellos eligen los encuestados de diferentes clases sociales y departamentos de la República.

Es grato para quienes la conocemos y la respetamos que la opinión mayoritaria, por mucho, favorece en las encuestas a Nineth. Es el reconocimiento a la actividad permanente y continuada, a la lucha en contra de la corrupción, a favor del respeto del dinero del pueblo que se desvía en transferencias, en el ejercicio de funciones que semana a semana han sido reportadas por todos los medios de prensa escritos, hablados y televisivos.

Es el premio a la constancia, a la consecuencia con sus orígenes y con los sectores de los derechos humanos en cuya lucha se inició; es como un premio a la coherencia de lo antes vivido y la actividad actual.

En un ambiente como el nacional, destacar y convertirse en personaje del año tiene sus desventajas. Se recrudecen envidias o rencores pasados. Se generan nuevas pasiones y rivalismos. Se orquestan, en consecuencia, ataques de mentes mezquinas y enanas que consideran que el brillo de una personalidad opaca o impide hacer visible su opacidad. Pero tal como nos enseñó la canción dominicana y que le trasmitimos a la diputada Montenegro: "No se preocupe, que las palmeras son muy altas y los cerdos no comen de ellas".

La antropofagia política es una de las características nacionales. No hay peor enemigo que tus mismos colegas, o compañeros. Las peores calumnias que en lo personal he sufrido y los mayores ataques han venido de la izquierda.

Supe que una diputada dijo algo como lo siguiente: "Esto es una lucha por el poder, una lucha entre el poder de dos personas, entonces escogí por una, la que tiene más poder en este momento". Así se hace la historia. Así se hace política. Así queda registrado en la memoria social quiénes han abruptamente abandonado los principios para dar el triple salto mortal al pragmatismo acomodaticio.

Los alineamientos políticos entre los politiqueros no se basan en principios, sino en cuotas de poder. Estar cerca de quien detente poder, por pequeño que éste sea, es la ambición de muchos y el consuelo de tontos. Negar que se le hace más daño a su propio instrumento político, o partido político con estar atacando al compañero de bancada o de partido es una practica nociva.

En el Diálogo Multipartidario que dio origen a la Agenda Nacional Compartida, discutimos sobre las malas prácticas políticas y pedimos que vinieran conferenciantes que nos enriquecieran con buenas prácticas realizadas en otros países y que condujeron a la victoria.

Aquí, a nuestros aprendices de políticos, les ofende el brillo de los personajes y las personalidades. Se necesita ser bastante impolítico para enfrentar la opinión pública mayoritaria de simpatía por el papel desempeñado a favor de las causas populares y privarse de la riqueza de contar con ella, adentro de una estructura partidaria. Por otro lado llega el momento de definiciones. Nineth no encaja en un partido. Es un caudal y una riqueza política la que se personifica en ella. El caudillismo no permite convivir con quien le resta escenario. Se pelean posiciones y puestos. Sin ningún planteamiento político nuevo o enriquecedor del acervo político nacional.

Aquellos que hoy se prestan a poner la cabeza de Nineth, Alfredo de León y Jeaneth Pérez en la guillotina, verán volar sus propias cabezas cuando ya no sean útiles a los fines de este momento. El hecho de ser mujer es demasiado contrastante con los criterios sexistas, de autoritarismo personal y del caudillismo. En un país donde la ideología dominante es la de la clase dominante, se es machista al crecer y recibir las influencias, y eso no se quita ni con décadas en la montaña.

Yo, por mi parte, confieso admirarla por su papel de valiente mujer, tal como ahora admiro y adoro a una madre valiente que ha tenido que mantenerse, educar a sus hijos, sola y enfrentando a la ideología machista dominante.

Fuente: www.sigloxxi.com


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