Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Vergüenza
Por César Montes - Guatemala, 19 de agosto de 2005
cmontes1@yahoo.com.mx

Todo es producto de una sociedad enferma. Los presos nos reflejan como sociedad.

Es una vergüenza nacional lo ocurrido en las cárceles de Guatemala. Ahora dicen que era previsible; algunos afirman que sabían que eso ocurriría. Es vergonzoso si eso fuera cierto y no haber hecho nada para evitarlo.

Se afirma que a pesar de tantos organismos de análisis y de inteligencia existentes, no se supo nada, o muy poco. De ser así también sería una vergüenza.

En ambos casos, lo ocurrido sólo evidencia el total colapso del sistema carcelario. La afirmación parece lapidaria, pero es dicha con responsabilidad y preocupación ciudadana. Se afirma que "mano peluda" estuvo detrás para armar un grupo contra otro. Pero eso no va al fondo, porque el hecho pavoroso es que hay grupos de jóvenes capaces de matarse con saña y en masa, a sangre fría, a la luz del día, y frente a autoridades que supuestamente debieran velar por el orden de los internos. No es momento de justificaciones sino de medidas radicales que terminen de una vez por todas con sucesos que no son los primeros, ni menos sádicos que lo ocurrido cuando se decapitaron entre sí y cocinaron partes humanas en un escalofriante rito de antropofagia. Se nos coloca a los ojos del mundo, como un país con índices de violencia entre los más altos y crueles de Latinoamérica.

Es pavoroso si nos rebasa un grupo de muchachos sin valores humanos. El sistema carcelario es escuela del crimen, centros de hacinamiento de delincuentes que agravan su degradación con el trato que se dan entre sí.

Mas de mil internos son vigilados por 30 o menos guardias de presidio mal armados y peor entrenados, con salarios bajos que los hacen susceptibles a la corrupción.

Todo es producto de una sociedad enferma. Los presos nos reflejan como sociedad. Todos somos responsables de lo que sucede en las cárceles. El amor a la patria no es el juramento a la bandera o el aprecio de los símbolos nacionales. Es el combate diario y sin cuartel a lo que la degrada; la corrupción que nos corroe; la falta de valores humanos de sectores numerosos de la población y sobre todo, en jóvenes que son el futuro del país. ¿Que futuro nos depara si no tomamos acción los ciudadanos, sin detenernos en banderas partidarias o de clase?

*Presidente de Fundación Turcios Lima

Fuente: www.sigloxxi.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.