Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

¿Ya tenemos por quién votar?
Por César Montes - Guatemala, 16 de febrero de 2007
cmontes1@yahoo.com.mx

Si esta jugada magistral no se concreta, tendremos el presidente que nos merecemos.

Para las próximas elecciones muchos no han decido su voto. Recibí llamadas telefónicas diciendo:“Tendremos por quien votar, sí Rigoberta es candidata”. He respondido que, mientras no sea sino un preacuerdo, no se deben levantar demasiadas expectativas. Guatemala es un kaleidoscopio que con un leve movimiento modifica totalmente el alineamiento percibido. Aún no sentamos cabeza para pensar en un proyecto de nación, más que en los proyectos de nuestras parcelas. No tenemos visión de largo plazo; si mucho, de mediano, y comúnmente, de corto alcance.

Quiero dejar claro que, si Rigoberta decide participar con Encuentro sería, no con eso que los medios llaman “izquierda”, sino un proyecto de centroizquierda; una nueva izquierda, aliada con otros sectores patrióticos y ciudadanos. El proyecto político que encabeza Nineth plantea integrar fundamentalmente a los jóvenes, mujeres y mayas. Si eso es suficiente cobijo y fundamental para que Rigoberta y su grupo se integren con Encuentro por Guatemala (EG), lo harán. Si la integración de la primera personalidad indígena y su grupo fortalecen el proyecto EG, seguramente será candidata.

Eso, en Guatemala no sería una “época de cambios, sino un cambio de época”. Nos pondría ante el mundo como un país cambiante, que busca un proyecto integrador, sin exclusiones, y con la amplitud de reconocer su multiculturalidad. Pero los acuerdos políticos no se materializan por buenas voluntades, más bien por maduración de condiciones subjetivas y objetivas. Falta la conjugación de voluntades y de intereses estratégicos, que pueden gustarnos, pero quizá aún no tenemos la madurez para concretar. Hemos esperado 500 años para cambiar de época, y no sería extraño que tuviera el país que esperar un período más. Por ahora, las cartas están en la mesa y es mucho lo que está en juego.

Si esta jugada magistral no se concreta, tendremos el presidente que nos merezcamos por falta de madurez. Mientras tanto, seguiré sembrando, quién sabe para cuál cosecha, porque pensamos, no en estas elecciones sino en las jóvenes generaciones. Por ahora seguimos sin tener por quién votar para la Presidencia.

Fuente: www.sigloxxi.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.