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Siguen los asaltos
Por César Montes - Guatemala, 4 de mayo de 2007
cmontes1@yahoo.com.mx

Traté por todos los medios de mantener calmados a los agresores.

Soy una víctima más de la violencia que sufrimos todos los ciudadanos, un asalto a mano armada de la delincuencia común. Según parece. En estas mismas columnas advertí que la delincuencia común ahora atacaría lo mismo a los ex militares que a los ex guerrilleros. Así me ha sucedido.

Fui seguido desde la agencia bancaria en la avenida Las Americas, El Obelisco, El Trébol, y al llegar a la colonia Castillo Lara, descendí del taxi, toqué la puerta del taller mecánico de mi amigo Giovanni Caridi y al volver la vista, una pistola apuntaba a mi cabeza con la exigencia de dos asaltantes pidiéndome el dinero que había sacado del banco.

Inicialmente negué venir de banco alguno, pero me indicaron de cuál agencia venía y que sabían que no deposité sino retiré fondos. Molestos porque estaba tratando de ganar tiempo, fui agredido a puntapiés, lo que me produjo desgarre en el gemelo derecho con hematoma, del cual 10 días después aún no me recupero.

Vecinos que vieron el asalto llamaron a la PNC, que nunca llegó, nadie me brindó apoyo. La soledad que se siente en esos momentos espanta a cualquiera. Imagino que las personas que nunca han estado en peligro de perder la vida sufren gran estrés.

Siempre me acompaña un miembro de mi seguridad personal que ese día estaba de descanso, por lo que me movía solo. Vivi en carne propia lo que los ciudadanos comunes y desarmados les ocurre. A merced de personas capaces de matar por un celular. Traté por todos los medios de mantener calmados a los agresores que estaban más nerviosos que yo. Era para evitar los disparos que me ofrecían constantemente.

Sólo me robaron documentos, chequeras, tarjeta de crédito, agenda, papeles del trabajo y discos compactos. Seguramente se molestaron demasiado al encontrar mi foto en las columnas que me acompañan cuando recién se han publicado. También portaba conmigo una vieja foto de cuando en el cerro de Guazapa, El Salvador, me tomaron barbudo, peludo y armado. Ahora saben a quién asaltaron.

Los ciudadanos comunes viven en temor constante a ser asaltados al salir de un banco, por la reiterada forma que ocurren estos atracos. Yo al menos usaré un arma para defenderme, de ahora en adelante. Ellos lo saben.

Fuente: www.sigloxxi.com


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