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Todo cambia; algo no
Por César Montes - Guatemala, 13 de julio de 2007
cmontes1@yahoo.com.mx

Buscamos con visión de país salir del subdesarrollo. Resolvamos problemas comunes

El ultraderechista Leonel Sisniega Otero usó mi columna como derecho de respuesta. Durante los años de predominio de los liberacionistas nacieron los escuadrones de la muerte y seguramente me hubieran mandado a asesinar. Ahora su respuesta es escrita y no la orden de muerte y tortura. Algo ha cambiado.

Lamentablemente lo que no cambia es la ignorancia. El partido de Lenin, el de los bolcheviques, se llamaba Partido Obrero Social Demócrata Ruso. Ignorar eso es fingir. El ultraderechista llama a Hitler: “don Adolfo” como muestra de admiración por el más grande de los anticomunistas. El nacional socialismo alemán llevó a la “solución final” del “problema judío” conocido como el Holocausto, que él admira, según quienes lo conocen y me han informado. Por eso sufrimos un holocausto de 200 mil muertos en Guatemala.

Claro que leí el Plan de Tegucigalpa que inicialmente se redactó en inglés. También leí documentos desclasificados de la CIA que comprueban que los liberacionistas guatemaltecos fueron mercenarios de una operación encubierta de esa agencia de Inteligencia. Eso está en la historia y es su parte más vergonzosa.

Lo que también quedará registrado es que se le pagó con decenas de caballerías de tierras nacionales por sus servicios mercenarios.

Al Fondo de Tierra se presentó Sisniega Otero a querer vender tierras que se obtuvieron de manera fraudulenta. Un prestanombres le vende decenas de caballerías, las fincas 56, 57, 58, 59, 60 todas del libro 64 de Izabal a Lionel Sisniega Otero a precios ridículos, que luego presionó para venderlas, ubicándolas en terrenos que son actualmente de comunidades queqchíes y de Indesa, empresa productora de palma africana, según su criterio, es dueño de gran parte de tierras entre el lago de Izabal y la Sierra de las Minas, entre el río Polochic y el mencionado lago. Es decir que las registró en un municipio y las ubicó en otro. Maravillas de métodos de adjudicación anómalos.

Allí, en esas tierras, yo cazaba venados con mucha eficiencia. Ahora prohíbo cazar a los ex combatientes y aplaudo la crianza de venados del pataxte en la planta de aceite de Indesa. Todo cambia. Las comunidades me piden que le exija a esa empresa que los respete; que respete los ríos, el lago, los bosques y los trabajadores. Ellos se reúnen conmigo, con las comunidades y dialogamos pacíficamente que cumplan con su Responsabilidad Social Empresarial. Así vamos encontrando caminos para Guatemala, sin violencia. Sin que modifiquemos nuestros postulados ideológicos que nos llevaron a la lucha, porque es el tiempo de la construcción de la paz y no de la prolongación de la guerra por otros medios.

Juan Tiney, de Conic, defendió sus puntos de vista con firmeza pero con respeto frente al Cacif en el acto de inauguración del Centro de Arbitraje que impulsa la Secretaria de Asuntos Agrarios. El Cacif respondió con igual respeto a las organizaciones campesinas y mencionó la pertinencia cultural del modelo, como muestra de que algo se mueve en dirección correcta. Buscamos con visión de país salir del subdesarrollo. Comunidades indígenas escuchadas y respetadas por las empresas pueden ser buenos vecinos. Resolvamos problemas comunes.

Fuente: www.sigloxxi.com


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