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El comandante Guevara vive
Por César Montes - Guatemala, 5 de octubre de 2007
cmontes1@yahoo.com.mx

El sub oficial del Ejército boliviano, Mario Terán recibió la orden de matar al comandante guerrillero Ernesto Che Guevara. Bebió de un sorbo, licor suficiente para emborracharse. Quería tener valor para cumplir la orden. Entró donde el Che se encontraba prisionero, herido, desarmado, con ropa andrajosa y zapatos rotos.

No tuvo valor para matarlo. “No tiembles más y dispara aquí, que vas a matar a un hombre” le dijo el Che. Disparó en contra de un hombre indefenso y segó la vida de quien personifica en el mundo entero la solidaridad, el internacionalismo y la calidad más grande del ser humano: ser revolucionario.

“El hijo de este señor se presentó en el periódico El Deber, de Santa Cruz, Bolivia, con el ruego de que publicaran una nota de agradecimiento a los médicos cubanos que habían devuelto la vista a su anciano padre, tras intervenirlo quirúrgicamente de cataratas, mediante la Operación Milagro. Un verdadero milagro.

“Mario Terán fue el sub oficial que asesinó al comandante Ernesto Che Guevara el 9 de octubre de 1967, en la escuelita de La Higuera.

Mario Terán, ahora, no tuvo que pagar un solo centavo por haber sido operado de cataratas por médicos cubanos en un hospital donado por Cuba e inaugurado por el presidente Evo Morales, en Santa Cruz”.

“Anciano ya, podrá volver a apreciar los colores del cielo y de la selva, disfrutar la sonrisa de sus nietos y presenciar partidos de futbol. Pero, seguramente jamás será capaz de ver la diferencia entre las ideas que lo llevaron a asesinar a un hombre a sangre fría y las de este hombre, que ordenaba a los médicos de su guerrilla que atendieran por igual a sus compañeros de armas que a los soldados enemigos heridos, como siempre lo hicieron en Bolivia, al igual que antes lo había hecho en las montañas de la Sierra Maestra, por órdenes estrictas del comandante en Jefe, Fidel Castro”.

“A cuatro décadas de que Mario Terán intentara con su crimen destruir un sueño y una idea, Che vuelve a ganar otro combate. Y continúa en campaña”.

Los entrecomillados son de Héctor Arturo y me llegaron por Internet. Ni una palabra agrego a un texto tan hermoso.

El miércoles 3 en Jalapa, aquí en Guatemala, mis sobrinos: Mónica Vasquez y Carlos Pinto Macías fueron atendidos en el hospital oftalmológico por médicos cubanos de la Operación Milagro. Más de mil han sido beneficiados por esta operación, en la que también participa el Gobierno venezonalo pagando boletos de guatemaltecos de bajos recursos para viajar a Cuba o Venezuela, a practicarse tratamientos especializados, luego de que les operan las cataratas. Mis sobrinos recobraron la vista sin pagar un solo centavo, porque los médicos son solidarios, internacionalistas y revolucionarios, como el Che Guevara. Los beneficiados hacen oraciones a Dios y bendicen a estos médicos que al trabajar son modestos, eficientes, silenciosos; sin que le cueste al Gobierno y pueblo de Guatemala un centavo su presencia. Y que no piden nada a cambio, más que cumplir con el ejemplo internacionalista del más grande de los guerrilleros revolucionarios.

Mario Terán fue educado en la filosofía de matar a sangre fría en los cuarteles. Los médicos cubanos son educados en la solidaridad, la fraternidad, el servicio, la modestia y el sacrificio por los demás.

Fuente: www.sigloxxi.com


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