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Terrorismo en Guatemala
Por César Montes - Guatemala, 14 de diciembre de 2007

Condeno la irresponsabilidad del Ministerio Público por una afirmación tan ligera.

El puente Chimeneas, en San Juan Sacatepéquez, pasará a la historia como el primer acto terrorista después de los Acuerdos de Paz, según lo que afirma el Ministerio Público.

Este organismo no se caracteriza por su capacidad en la investigación. Le llueven críticas por incumplimiento de sus funciones. Ahora se ganaron el premio a lo inaudito, récord Guinnes a la miopía política. Afirman algo que demuestra que siguen congelados en el tiempo. Seguramente hay conceptos que no evolucionan. Uno de ellos es el de las tesis antiterroristas provenientes de la administración Bush, que nada tienen que ver con la realidad actual en nuestro país.

Asegurar que eso es ataque terrorista parecería un tecnicismo si no fuera por la cantidad de carga política implicada. Probablemente estén coaligados ex militares y ex guerrilleros en los conflictos de San Juan Sacatepéquez. Sin información precisa es irresponsable afirmarlo. Pero es del conocimiento público que hay intereses enfrentados en ese municipio. La mayor empresa cementera del país y un ex militar, antes vinculado con la represión a los pueblos indígenas y que ahora, sorpresivamente, aparece como supuesto defensor de los mismos sectores que atacó en las ofensivas contraguerrilleras.

No puede seguirse midiendo el tiempo con instrumentos arcaicos como el reloj de arena. A 10 años de los Acuerdos de Paz, las recientes elecciones demostraron que, sin embargo, la rueda de la historia se mueve. No votaron los electores ni por el Patriota ni por el FRG porque los militares ya no son quienes dictan el camino a seguir. Tampoco votaron por la URNG ni mucho menos, por la ANN que se vinculó con sectores castrenses. La dicotomía guerrilla-Ejército no puede seguir rigiendo el pensamiento. Hay nuevos alineamientos, yuxtaposición de intereses, traslapes inesperados.

Los ex militares implicados en las contradicciones en Sacatepéquez no representan la posición del Ejército de Guatemala. No creo que amenazar de muerte a campesinos indígenas de la zona para que los apoyen, tenga algo que ver con la nueva doctrina del Ejército.
Los sectores cercanos a la izquierda de Sacatepéquez, o los sectores indígenas aliados con aquellos ex militares no representan la posición de la izquierda institucionalizada que no tiene ninguna línea de volver a acciones armadas.

En todo caso, la acción de usar explosivos en un puente es un acto delictivo condenable que debe castigarse como cualquier otro, y no darle el dramatismo de acto terrorista que implica orientación política obvia.

Ahora estamos en un mismo barco en el que nos salvamos o nos hundimos todos. Los guatemaltecos no estamos divididos entre los buenos y los malos. Ni “los que no están conmigo están contra mí”. Estamos en el siglo XXI y esos actos con explosivos deben ser condenados por toda la sociedad, sin importar dónde estuvimos durante el enfrentamiento armado, porque ese no es el camino del presente ni del futuro.

Condené el secuestro de la señora Novella, que puso en peligro la firma de los Acuerdos de Paz y con la misma vehemencia condeno esta provocación irresponsable y criminal. Así condeno también, la irresponsabilidad de MP por la afirmación tan ligera.

Fuente: www.sigloxxi.com.gt


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