Poder seguir juntos el camino
Por César Montes - Guatemala, 28 de noviembre de 2008
En Guatevisión, un reportero entrevista a un campesino y le pregunta: ¿Quién lo trajo a esta manifestación? La respuesta: “Vine por la Fundación Turcios Lima”. Otra repregunta: “¿Ese señor Turcios Lima vive en la capital? El campesino q´eqchi´, confundido, responde casi balbuceando: “Creo que sí es de la capital”. Insiste el periodista: ¿Y ese señor es de la UNE? Y el campesino, totalmente con-fundido, respondió: “Creo que sí”.
Conclusiones: los entrevistadores de Guatevisión deberían recibir un curso de la historia del país para saber que el comandante Turcios Lima murió en la década del 60 y que es parte de la historia de la lu-cha campesina, y por eso existe una Fundación que lleva su nombre.
Usar entrevistas como esa para afirmar que fueron manifestantes movidos por el Gobierno, o al menos financiados por éste, quienes protagonizaron la manifestación más grande de las últimas tres décadas, es aberración.
Sin embargo, analistas como Gustavo Porras, Adrián Zapata y otros, perceptivamente y de manera profesional abordan el suceso que trascendió a la discusión del Presupuesto, para convertirse en la emergencia de nuevos actores y organizaciones que en orden, sin insultos, y sin pintar una pared, dieron muestra de su capacidad de convocatoria, seriedad y carácter propositivo. Hay una nueva situación en Guatemala que no se puede ignorar, ni menos dejar pasar. “Hay condiciones para constituir un Consejo Económico Social en Guatemala”, es un planteamiento que podemos suscribir sin ninguna duda.
Hay condiciones para que la representación campesina sea más amplia, con elementos que consideran no sólo el desarrollo de las economías campesinas, sino, más bien, en la comprensión del Desarrollo Rural Integral, que incluye procesos de modernización de esas economías que dan sustento al país. Hay condiciones para ensanchar el mercado interno del país, lo cual beneficiaría a los empresarios nacionales que antepongan los intereses nacionales a los de su gremio o los personales.
Podemos caminar juntos, encontrando coincidencias de intereses en el movimiento social, con otras organizaciones campesinas que tuvieron en el pasado alguna participación histórica, con algunos puntos del programa del Gobierno, con algunos empresarios patrióticos y con la comunidad internacional cooerante. Estamos en posibilidad de empezar un nuevo camino que sea incluyente y no confrontativo. Que nos respeten como nuevas organizaciones emergentes, con personalidad propia, que cada día galvani-zan sus alianzas y crecen en su unidad; que respeten el espacio ganado con años de constancia, con perseverancia, y tomen en cuenta nuestro aporte propositivo.
Pero no se puede caminar juntos si el Presupuesto de la Secretaría de Asuntos Agrarios se reduce sensiblemente, porque ha sido la institución que media y equilibra en los conflictos del campo, con profesionalidad e imparcialidad.
Se deben tomar las medidas jurídicas necesarias para la continuidad del financiamiento para el Fondo de Tierras, que garantice su función, corrigiendo deficiencias y falta de agilidad para la compra de tierras, así como la asistencia para que las fincas sean de éxito, como lo han sido algunas, y para el arrendamiento de tierras, que es un programa de éxito.
Hay condiciones para caminar juntos, pero hay peligros que pueden llevarnos a nuevos enfrentamientos que no deseamos.
Fuente: www.sigloxxi.com |