La cantaleta que se vuelve fastidiosa
Por Carlos Maldonado - Guatemala, 22 de noviembre de 2008
Con atención leí el artículo de Carlos Chamorro de hoy 21/11/08 en elPeriódico titulado “El costo político del fraude”. En él, el señor Chamorro comienza desde el título diciendo que en su país, Nicaragua, se ha consumado un fraude. Sin embargo, a lo largo de su crónica no demuestra nada, solo su visión. Visión que es contaminada por ser él mismo juez y parte como miembro de las filas de los liberales. Pero eso no importaría, si al menos dentro de su gacetilla nos contara con qué pruebas fehacientes en la mano se ha acercado a los tribunales correspondientes a hacer la denuncia del caso. Y, sería más contundente su aporte si nos diera a conocer el número con el que quedó registrada en los tribunales, dicha denuncia.
En esto de Nicaragua me he encontrado con que los liberales de Montealegre vociferan que hay fraude pero no han presentado las actas y las pruebas fehacientes de la ignominia de que dicen ser objetos. Solo pretenden que siendo para nosotros, los lectores guatemaltecos o de otras latitudes fuera de Nicaragua, unos perfectos desconocidos, les creamos a pie juntillas sus exasperaciones.
El tiempo de seguir ciegamente un chisme, porque en eso se convierten estos artículos cuando no se acompañan de pruebas más que de sus opiniones personales, ya pasó. Los medios informativos, especialmente los que son propiedad de estas familias ligadas al somocismo han perdido credibilidad, tanto como aquellos que en otras latitudes siguen la línea política de Washington y que vociferan tiranía cuando los privilegios de las oligarquías son menoscabados por las preferencias populares que empoderándose de las mismas herramientas con que antes fueron engañados, como es el voto, ahora lo emplean de manera consciente y consecuente para escoger los candidatos que creen cumplirán sus promesas de campaña. Ahora, la oligarquía ante esa monstruo que ellos mismos han creado, según su visión, utilizan el sabotaje, la desestabilización y la desinformación para deslegitimar a un gobierno electo democráticamente y con todas las de ley por el pueblo y menoscabar otro triunfo de ese pueblo que amenaza su posición opulenta amasada por siglos de explotación e ignominia ante sus congéneres. No duden que el mismo guión seguirán en Venezuela después del 23 de noviembre. Como dijo el embajador venezolano ante la ONU de apellido Chaderton: “Ni imaginación tienen”. ¡Que fastidio con estos mentirosos aprendices de tiranos!
Guatemala, 21 de noviembre de 2008 - Llegado a la redacción por vía del correo electrónico. |