La defensa de lo indefendible
Por Carlos Maldonado - Guatemala, 25 de noviembre de 2008
Realmente no sé como llamar a una forma de proceder tan ligera como la que se escapa del editorial de Prensa Libre de hoy 25 de noviembre de 2008 titulado “Electores hicieron retroceder a Chávez”. En él, solo bajo la perspectiva de los números fríos, se quiere dar a entender que, la oposición a pesar de haber ganado solo las gobernaciones de 5 ciudades y dos alcaldías y que perdió contundentemente en los 17 estados restantes, realmente ganó. Es el tipo de matemática que ya no puede ni siquiera calificarse de perversa o maquiavélica sino pasa a convertirse en ridícula.
Ayer precisamente estaba observando el análisis de los resultados que hacía el mandatario venezolano por Telesur. Si bien, en cinco ciudades y dos alcaldías perdieron los candidatos del partido de Chávez, en el resto de esos estados y demás municipios, los chavistas ganaron abrumadoramente. En estas ciudades que el editorialista de Prensa Libre menciona como ganadoras de la oposición, la diferencia fue mínima. La más grande fue de 5 puntos, mientras tanto, en contraste, los estados y municipios ganados por el PSUV, el partido de Chávez, las diferencias con la oposición se calcularon dentro de un parámetro que va de 10 a 90 puntos. Como decimos en Guatemala, una tremenda chamarreada. Además, si bien las ciudades que menciona el editorial son importantes no son las únicas. Es, como que si hubiese similares circunstancias políticas en nuestro país y que la oposición ganara Quetzaltenango y Escuintla, pero en el resto de la nación ganara el proyecto socialista. La cosa podría verse así: en la ciudad de Quetzaltenango ganó la oposición pero en Salcajá, Sija, Cabricán, San Juan Ostuncalco, etc. en fin los demás que conforman ese departamento ganó el proyecto socialista. Y, en Escuintla, la cabecera departamental fue ganada por la oposición mientras Palín, San Vicente Pacaya, La Democracia, etc. y todos los que conforman esa jurisdicción departamental fueron ganados por el proyecto socialista. En similares circunstancias y bajo ese término de ideas, los municipios que rodean a esas ciudades fueron ganados por los chavistas. ¡Que tal! Entonces cual es el retroceso de Chávez. No lo veo por ningún lado.
La opinión del editorialista de tratar de recoger flores donde solo hay desierto no hace sino arrancarme una risita, como lo hizo Chávez ayer ante la actitud sesuda de los analistas de la oposición, que pretenden ver triunfos donde, si bien los hay, estos son solo en una ciudad no en el estado mismo, lo que los convierte en magros. La oposición ganadora en estas ciudades está pues, rodeada de los partidarios de Chávez y por tanto gobernar para las élites como están acostumbrados a hacerlo, les será muy difícil.
Decía el mandatario venezolano que atribuirse un triunfo de esta manera es como lanzar la loca y desorientada idea de que, realizando ejemplos con el fútbol, si en anteriores elecciones de esta naturaleza regional, la oposición fue goleada por 5 a 0, hoy que fue goleada por 5 a 1, se regocije por ese pírrico gol.
Asimismo, lo que sí resulta cualitativamente superior en comparación con la elección anterior es la participación popular calculada en un 65%, retrocediendo la oposición en casi medio millón de votos pero sobre todo, el abstencionismo. Esto habla por sí mismo de que la configuración del mapa político venezolano es favorable hoy más al socialismo que respecto al año pasado. Por eso, no sé como el editorialista se atreve a presentarnos su análisis rancio que lo que hace con respecto a los lectores que no han tenido acceso a datos de esas elecciones, es despertarles la interrogante de cómo alguien que pierde la mayoría de alcaldías y gobernaciones como el mismo editorial lo menciona, puede erigirse como ganador. Creen estos señores de Prensa Libre que los lectores somos tontos, que no nos informamos por otras vías. Claro, al querer convertir el editorialista, una clara derrota en victoria solo trata de tapar el sol con un dedo pero lo único que provoca es un sentimiento de pena por comprobar que esa clase de periodismo sigue prevaleciendo en nuestro país. Que a pesar de la clara y contundente derrota ese guioncito es el mismo que la oposición venezolana cacarea en su cada vez más arrinconado patio. Una oposición que el editorialista mismo no puede ocultar, está dividida, pues no tiene proyecto nacional sino varios proyectitos personales y caudillistas, que por lo mismo, no logran cuajar en el electorado. Machacar sobre un triunfo en unas ciudades rodeadas por el chavismo es simplemente tonto, pero lo es más, convertir un editorial de un medio tan serio como Prensa Libre, en una plataforma propagandística para una oposición que, precisamente por falta de imaginación y creatividad, camina irremediablemente hacia su extinción.
Por qué el editorialista no hizo un pequeño esfuerzo de tomar todos los resultados y darlos a conocer a los lectores para que pudiésemos realizar nuestro propio análisis haciendo las pertinentes comparaciones. Mínimo, esa sería una labor mucho más responsable y apegada a los principios éticos del periodismo que andar infructuosamente tratando de engañar al lector sirviendo de caja de resonancia a una oposición a la cual los argumentos se le han ido acabando . Eso no solo es risible sino deja mucho que desear en un medio que con estos aportes pone en duda la franqueza de proclamarse como independiente, honrado y digno.
Guatemala, 25 de noviembre de 2008 - Recibido en la redacción por vía del correo electrónico. |