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Frente pro Miseria e Indigencia (FMI)
Por Carmen Ortiz - Guatemala, 3 de marzo de 2005
cloe2003@yahoo.com

Ese sería el nombre más adecuado para esa organización llamada Fondo Monetario Internacional, que en su informe titulado Estabilización y Reforma en América Latina admite, con absoluto descaro, que se generó un grave aumento de la pobreza en la región, a la vez de enunciar que "no existe vínculo entre las políticas de reforma y la disminución de la pobreza". Tardaron más de 10 años en darse cuenta de este lamentable resultado, hecho que no puede considerarse casual, sino al contrario.

Amparados en discursos asistencialistas y en la necesidad de preservar la salud financiera de los Estados, han impulsado programas de ajuste estructural que no sólo no han alcanzado el efecto esperado en materia de crecimiento económico y reequilibrio de las balanzas de pagos, sino que han generado enormes costes sociales y medioambientales con serias consecuencias para las poblaciones más pobres.

La experiencia demuestra que la pobreza no desaparece con el crecimiento económico que favorece a unos pocos sectores privilegiados. Los beneficios de éste no se trasladan automáticamente a los sectores más desposeídos. Es por ello que el concepto más amplio de desarrollo incluye indicadores que corresponden a la elevación del nivel de vida, material y espiritual, de las personas que integran la sociedad, o sea, el desarrollo humano integral con una valoración ética positiva.

Las conclusiones del informe resultan contradictorias y poco esperanzadoras para cumplir con los Objetivos del Milenio impulsados por la ONU. En la medida en que las naciones en desarrollo sigan a merced de estas políticas liberales injustas y abusivas, muy poco o nada podrá hacerse para erradicar la pobreza extrema y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; reducir la mortalidad infantil, o garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, entre otros.

Lo que más indigna es ver cómo las grandes potencias se prestan a este doble juego desleal e incoherente. Por un lado, promueven medidas económicas y financieras injustas; y por el otro, comprometen y "se comprometen" a cumplir metas encaminadas a "establecer una paz justa y duradera, consolidando la interdependencia entre las naciones y los pueblos". Vale la pena recordar aquí el refrán de Bernard Shaw: "El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable".

Fuente: www.sigloxxi.com


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