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La diaspora guatemalteca
Por Carmen Ortiz - Guatemala, 22 de septiembre de 2005
cloe2003@yahoo.com

Los 22 años de exilio y abandono de los refugiados en Bolivia, desnudan a la sociedad guatemalteca.

Su situación de refugiados les constituyó en el anzuelo perfecto para gente inescrupulosa que lucró con su dolor. Ahora resultan inadmisibles las justificaciones dadas por algunos funcionarios cuando se les cuestiona sobre la tardanza de su repatriación. El Presidente dice que necesita conocer el caso, cuando ya existe un informe que por negligencia no ha querido leer. Otros argumentan que la dificultad radica en su supuesta nacionalización, cuando las autoridades migratorias bolivianas ya informaron que NO existe ningún expediente donde conste la renuncia a su nacionalidad.

También la Iglesia Católica debe asumir su responsabilidad. Los refugiados están pagando un costo muy alto por su entrega y servicio. Se les motivó a luchar por "una vida mejor", sin embargo, una vez iniciada la persecución, ¡Que Dios les pague! ¿No se escucha el gallo cantar? Y ni hablar de las ONG que sólo están dispuestas a defender los derechos humanos cuando se les paga. El Cepaher fue la excepción. Raúl Nájera, su directivo, continúa en la lucha.

Soy testigo de la situación crítica y desesperada de esta gente. Me duele e indigna la desidia con que el caso ha sido tratado desde el Estado, la Iglesia y la sociedad. Esto es más que un sueño, es un derecho, un imperativo ético y legal que no debe postergarse más. Nuestra permisividad e indolencia hablan de la sociedad que somos.

Fuente: www.sigloxxi.com


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