Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Maco Quiroa: de Vértebra a la rial academia
Por Carlos René García Escobar (*) - Guatemala, 5 de noviembre de 2004

Maco ya no podrá leer esto ni lo que de aquí en adelante se escriba sobre él. De todos modos ya lo sabía y ahora lo sabe por toda la eternidad.

Cuando junto con Roberto Cabrera y Élmar René Rojas fundaron el grupo Vértebra, al que a continuación se agregaron Enrique Anleu Díaz, Ramón Ávila y Luis Ortiz, Marco Augusto Quiroa sentaba las bases de lo que en adelante impulsaría como el trabajo colectivo de un arte muy individualista en lo creativo como el occidental (al que llamaron "las bellas artes" desde épocas aristotélicas).

De menor edad, aún patojo, recuerdo haberme gastado los diez len respectivos para asistir por primera vez a ver la inauguración de dicho grupo en la Galería DH, ya no recuerdo en qué lugar de la zona 4. Me impresionaron los trabajos de todos. La visión que tuve de la plástica desde esa vez, revolucionó mi personal estética de percibirlo. Algo así como que ordenó mi espíritu intelectivo para la recepción de lo que de allí en adelante observaría hasta hoy.

La obra de Marco Augusto se inscribiría en cánones de cultura popular, le imprimiría ese espíritu social humanizado que lo caracterizó siempre y lo encumbraría a las alturas de los grandes de la plástica guatemalteca. Hay que leer los catálogos de la época, en los que ya surgía el escritor que fue, con esas mismas características y cualidades.

El destino nos unió años después para construir entre ambos una amistad de toda la vida. Nos encontramos publicando nuestro primer libro de literatura, él su primera colección de cuentos, yo mi primera novela, durante aquella famosa semana cultural organizada por RIN 78, en la que también se entregaba un segundo libro de poesía de Ana María Rodas y otro también de poesía de Amable Sánchez Torres. Era septiembre de 1984 y aún estábamos en la égida de los chafarotes.

Un subido e ingrato comentario de uno de los presentadores de su libro, que dijo que sus cuentos eran "estampas" y no cuentos, lo llevó a concebir la idea de formar un grupo literario contestatario que se llamaría burlonamente la rial academia, con "i" y en minúscula, para contrarrestarlo a las pretendidas superioridades de los gendarmes del idioma. Entusiasmado, hice eco de su personal llamado a que lo acompañara en semejante empresa.

En la rial, también estuvieron René Leiva, Eduardo Villagrán y Marco Vinicio Mejía. A continuación también la integraron Roberto Monzón, Juan Antonio Canel y luego otros cuyos nombres no me suenan.

Después, desde finales de los ochenta, cada quien ha realizado sus propias publicaciones.

La rial, hizo época. Pero el sistema no aguanta las reciedumbres de la oposición intelectual porque sucumbe cada vez ante sus argumentos y por eso opta por la censura, la exclusión y el silenciamiento violento o la cooptación. Sobran los ejemplos para lo dicho. El caso es que fue a partir de la rial que nuestra vidas amistosas se estiraron y se encogieron como el hule, a causa de los dimes y diretes tan comunes en los círculos de intelectuales de todas partes del mundo.

En lo que más estuvimos de acuerdo fue en la necesidad de la militancia izquierdista intelectual de verdad, aquella que exige en sus momentos de la entrega personal y del sacrificio, y no del facilismo del show promocional y su consecuente arribismo en las escalas del poder económico y político. Maco nunca fue de esos. Por eso es que lo acompañé en sus decisiones políticas, en sus esperanzas y sueños, desde la distancia del amigo respetuoso y leal. Sus utopías son las mías. Él lo hacía y decía a su manera. Yo también. Así como anduvimos juntos en la bohemia, así también en la postura intelectual contestataria de la izquierda inclaudicable. En este sentido, su magisterio intelectual y político es desde siempre, íntegro, impoluto e invariable. Como me dijo una vez por teléfono: "estás de sobra comprobado, mi querido Charli". "Y vos también", alterné.

*Ex miembro de la rial academia

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.