Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Desarrollo, hidroeléctricas y lucha por el agua en Chiquimula
Por Camilo Salvadó - Guatemala, 18 de marzo de 2007

El principal problema con las grandes hidroeléctricas no es la contaminación del agua (aunque esta es ensuciada con sedimentos que luego emiten metano, un gas que incide en el calentamiento global ), sino su distribución.

El 26 de enero de este año, organizaciones y comunidades campesinas realizaron una marcha hasta las cabeceras municipales de Jocotán y Camotán, en oposición a la construcción de dos grandes hidroeléctricas sobre el río Jupilingo. Como es habitual, no fue cubierta por los medios de comunicación masivos.

Un trabajo serio de construcción de alianzas convirtió lo que originalmente era una marcha en resistencia a las hidroeléctricas, en catalizador de otras reivindicaciones ligadas al desarrollo del territorio ch'orti' y la lucha por la defensa de sus recursos naturales (en especial el agua), como la resistencia contra la minería de metales.

La minería de metales a cielo abierto y la construcción de mega hidroeléctricas son impulsadas por el gobierno y las empresas transnacionales como elementos centrales de lo que afirman es “la única forma posible de desarrollo para Guatemala”, pese a sus efectos negativos a largo plazo en los lugares en que se desarrollan. Los peligros de esta actividad son más evidentes, ya que utiliza grandes cantidades de agua que queda envenenada con cianuro. En cambio se defiende la construcción de hidroeléctricas afirmando que producen “energía limpia” para las comunidades cercanas, no contaminan el agua y la devuelven al río luego de usarla.

Dichos argumentos podrían ser válidos si hablamos de pequeñas hidroeléctricas, pero resultan totalmente falsos al aplicarse a grandes hidroeléctricas como las que nos ocupan en este caso, orientadas a la exportación de energía (y no a su distribución local) e impulsadas en el contexto del ALCA, el TLC y el Plan Puebla Panamá.

El principal problema con las grandes hidroeléctricas no es la contaminación del agua (aunque esta es ensuciada con sedimentos que luego emiten metano, un gas que incide en el calentamiento global ), sino su distribución. Estos proyectos requieren para su funcionamiento, la acumulación y uso de grandes cantidades de agua, lo que automáticamente deja sin el líquido vital a las comunidades situadas río abajo. En un escenario local como el corredor seco del Oriente de Guatemala, una región con mucha fragilidad ecológica, donde el acceso al agua es ya de por si problemático, resulta evidente que el impulso a la minería y las hidroeléctricas podrá traer muchas cosas, pero ciertamente no traerá el tan cacareado “desarrollo”.

En todo caso ¿De qué desarrollo estamos hablando, si va a dejar sin agua a las comunidades? Es en ese contexto que podemos visualizar la marcha del 26 de enero como una forma de resistencia pacífica contra las imposiciones del gobierno, además como una manifestación local de la lucha por el agua, librada entre las comunidades que necesitan del líquido para vivir, para cultivar alimentos y otros usos, contra las grandesempresas transnacionales para las que el agua es solo una fuente de ingresos.

Fuente: El Informador Rural - Boletín Semanal de la Plataforma Agraria - Año 6. No. 9. Semana del 6 al 12 de marzo de 2007


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.