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Sobre los derechos humanos y quién los viola
Por Claudia Virginia Samayoa - 14 de junio 2004

Me ha llamado mucho la atención la forma en que nuestro Ministro de Gobernación, siendo abogado, confunde el concepto de violación al derecho humano, con la comisión de falta o delito por parte de los ciudadanos.

Cuando hay manifestaciones públicas, el primer argumento que se hace escuchar por analistas y ciudadanos es la noción de que el manifestante viola el derecho de locomoción de la ciudadanía. De esta forma, generan una falsa confrontación entre la vigencia de dos derechos: la libre expresión y la libre locomoción. Es por ello, estimado lector y lectora, que me permito entrar en una pequeña reflexión técnica.

Los derechos humanos son un conjunto de garantías mínimas que tenemos todos por nacimiento, sin importar sexo, raza, religión o condición. Al tener el Estado la obligación de buscar el bien común y el monopolio del uso de la fuerza, adquiere el deber de garantizar la vigencia de los derechos humanos.

Las leyes buscan construir el marco normativo mediante el cual se garantice la vigencia de los derechos humanos, a través de una serie de políticas públicas y la sanción de las conductas de los ciudadanos que vulneren la dignidad de sus pares. De esa cuenta, un ciudadano común comete faltas y delitos cuando transgrede las normas creadas por el Estado para garantizar la vigencia de los derechos humanos.

Por otra parte, el Estado, a través de sus funcionarios, de políticas y leyes, a veces actúa en contra de los derechos humanos de sus ciudadanos. Siendo que el Estado tiene el monopolio del uso de la fuerza y el poder, el ciudadano se encuentra en mayor vulnerabilidad, ya que los mecanismos de defensa que le brinda la ley no pueden utilizarse con la misma facilidad.

En casos donde la vigencia de los derechos humanos es frágil, como en Guatemala, no se logra tener ni la oportunidad. Por ello, el Estado viola los derechos humanos de sus ciudadanos cuando transgrede las normas y principios aceptados por el Estado en dicha materia.

Cuando hay una manifestación, el Estado viola los derechos humanos de los ciudadanos cuando ocurre una de estas dos circunstancias, entre otras: se reprime la manifestación y se impide que los ciudadanos realicen las acciones no violentas que expresan su posición y petición; o no garantiza la libertad de locomoción de los ciudadanos, buscando alternativas y salida al conflicto de intereses generados.

En el marco de una manifestación -cuando ésta se sale de sus actuaciones no violentas-, los ciudadanos participantes pueden incurrir en faltas o delitos. Por ejemplo, la destrucción de propiedad privada o la agresión física a terceros. La manifestación, en sí misma, no es ni delito, ni falta, ni violación a los derechos humanos.

En el marco de las violaciones del derecho a manifestar, vale la pena señalar el incidente sucedido en la Corte Suprema de Justicia el martes recién pasado, donde cuatro funcionarios del Ministerio Público estaban filmando la manifestación en un carro que se identificaba como prensa. ¿Acto de intimidación? Definitivamente no hay nada en la ley que faculte al Fiscal a ordenar esta acción.

A pesar de este incidente, en líneas generales, la Policía, el Gobierno y los manifestantes lograron manejar la situación de una manera inteligente y respetuosa de los derechos humanos y la ley. Esperamos que, en próximas oportunidades, las autoridades no confundan la violación de derechos humanos con el ejercicio de los mismos, o la comisión de delitos o faltas.

Tomado de www.sigloxxi.com


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