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Sobre frustraciones, censuras y esperanzas
Por Claudia Virginia Samayoa - Guatemala, 1 de noviembre de 2004
cvsjrh@intelnet.net.gt

Al son de las cacerolas, las tablas de picar, el exquisito olor a vinagre y el anuncio de un verdadero festín en familia, me atrevo a acercarme a su hogar, estimados lectora y lector, para hablar un poco del fiambre que es la política nacional.

Así como el fiambre del Día de los Difuntos, encontramos todos los sabores en nuestro diario vivir nacional. Por ejemplo, este año todas las cocineras y cocineros (algunos hombres también hacen fiambre) tuvieron mucha angustia por los precios exagerados de los embutidos y las verduras.

Así, diariamente, estamos sufriendo la angustia de tener frente a nosotros el problema del transporte público. ¿Cómo es posible que no podamos encontrarle salida a los problemas? Mientras Berger anunciaba un arreglo temporal para el transporte urbano, en las zonas conurbadas del municipio central y en los departamentos, la angustia se hace sentir.

Oí a una señora quejándose sobre el precio del pasaje a Esquipulas que subió en Q15. "¡Imagínese, cuántos guatemaltecos van a quedarse sin ir a celebrar el Día de los Difuntos con los suyos!". ¿Cómo es posible que por enésima vez se siga privilegiando a la capital sobre el interior?

Por supuesto, en el fiambre siempre hay el amarguito de la pacaya mezclado con la exquisitez del ejote y la papa en vinagre. La censura siempre viene como un trago amargo para todos aquellos que apreciamos no sólo la libertad de expresión sino también el derecho a estar informado. Como se habrán enterado, al Filóchofo lo sacaron de El Periódico de una forma poco transparente. Su salida de ese diario nacional amenaza con poner fin a 14 años de una voz radical que nos llamaba la atención a todos, que nació en las páginas de este diario -de donde también lo sacaron hace ya varios años-.

Desde este espacio de expresión alzo mi voz junto a otros columnistas de todos los medios escritos y radiales, pidiendo el derecho a ser informada, y poder ver en un medio escrito de distribución masiva al Filóchofo gritando por los derechos de los olvidados.

Pero también en el fiambre están las aceitunas. Ese fruto de la tierra que me hace esperar el fiambre con mucha ilusión. La aceituna de esta semana es la comprobación de que existe esperanza. Minugua realizó el Congreso Internacional "Construyendo la Paz: Guatemala desde un enfoque comparado". No sólo la calidad del Congreso estuvo extraordinaria sino que la de los participantes lo estuvo más. Después de tantos años de construir la paz, aquí estamos y somos más. Y aunque mucho suene a frustración y a trago amargo, hay guatemaltecos y guatemaltecas; mayas, xincas, garinagu, ladinos y mestizos; jóvenes y menos jóvenes; radicales y moderados; mujeres y hombres que no nos vamos a dejar vencer por los momentos difíciles y por los mil obstáculos en el camino.

Hubo afirmaciones muy duras en el Congreso como la de Irma Alicia Velásquez, quien dijo sobre la ausencia de combate al racismo que "No se puede combatir lo que no se quiere ver". Sobre el resultado de 10 años de reforma judicial, César Barrientos Pellecer dijo que parecía que el lema del sistema es "Para qué hacerlo más fácil, si se puede hacer difícil".

Sobre los avances de Guatemala, Tom Koenigs dijo: "Hay países mucho más decepcionantes que después de la paz regresan a la guerra". Afirmaciones que, lejos de deprimirnos y hundirnos en la miseria, nos concitaron a seguir compartiendo este fiambre y hacerlo cada vez una experiencia de paz.

Tomado de www.sigloxxi.com


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